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Aliados (2016)

Aliados
Trailer
6,2
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Sinopsis
Año 1942 en el protectorado francés de Marruecos, durante la Segunda Guerra Mundial. Max (Brad Pitt) es un espía canadiense del bando aliado que llega a Casablanca y se hace pasar por marido de Marianne (Marion Cotillard), una francesa miembro de la resistencia con buenas relaciones con el régimen de Vichy. Ambos deberán cumplir una peligrosa misión en el norte de África por órdenes de Londres. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Allied
Duración
124 min.
Estreno
25 de noviembre de 2016
Guion
Steven Knight
Música
Alan Silvestri
Fotografía
Don Burgess
Productora
Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; GK Films / Paramount Pictures
Género
Thriller Drama Romance Años 40 II Guerra Mundial Espionaje
5
Así es el amor en tiempos de guerra
Un drama con intriga. Una historia de amor con aventura. Ambientado primero en el Marruecos francés y luego en Inglaterra, en plena Guerra Mundial. Asistes a la narración seriamente, sobre todo gracias a Marion y a su empeño, y a Brad también, por qué no. Ambos, en medio de una arriesgada misión, acaba enamorándose.

La aparición de un inquietante August Dielh, con uniforme blanco, secretario nazi del embajador, altera el pulso y nos pone en marcha. La presencia de nazis por Casablanca te sitúa en la maldad debida y empiezas a vislumbrar un emocionante relato. Los efectos especiales son perfectos pero la película da un paso atrás en esa aventura desde el momento que abandona Marruecos.

La acción se relaja para proceder con la intriga; no se olvida de acompañarla con las debidas incursiones aéreas y los buenos escenarios de oficinas cuarteleras y otras secretas, en los sótanos, que siempre molan. La intriga no es frenética, no te altera, te mantiene al tanto sin más y prima la seriedad de la narración.

Aliados es una obra muy del estilo de las rodadas en aquellos años 40 cuando se estilaron, es una obra seria aunque el señor Zemeckis tenía que haber estado más al tanto de algunas cosas que la alejan de la lógica y del ambiente, lo que repercute en la credibilidad. Porque diversión no son fiestas subidas de tono, que no cuadran en el tiempo ni en los modos; señores, el rango por favor, que nos olvidamos que estamos en casa de un teniente coronel. El ambiente consta también de los modos de los personajes, de su comportamiento... Eso de "Venga una raya colega que no estamos en el cuartel", es impensable en aquellos difíciles tiempos...

Lo mismo descoloca el hecho de que la hermana del aviador sea homosexual perdida, que lo puede ser, perfecto, pero es muy raro que lo sea con declaración pública y a mucho orgullo, que está bien pero es algo que tampoco cuadra en esa sociedad tan formal de moral intachable. Céntrese Señor Zemeckis, no consienta esas libertades que nos salimos del tema...

Obviando esas secuencias que igual están incluidas aposta, aunque no sé por qué, porque no inciden en la trama, Aliados capta muy bien el ambiente bélico y la tensión y es aconsejable como historia de amor. No es película para divertirse, es una película para seguir una historia de amor profunda, inesperada y expectante. Podemos verla. Podemos, no debemos, ojo.
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54 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Espías sin identidad
El caso de “Aliados” me llama mucho la atención. Se trata de uno de los títulos estrella de la Paramount, muy promocionado, con gastos que rondan los 85 millones de dólares, una trabajada dirección artística y un cuidado vestuario, además de contar con más alicientes y encabezado por dos estrellas de moda como protagonistas, Brad Pitt y Marion Cotillard. Un bonito envoltorio que firma Robert Zemeckis, el cual a estas alturas no necesita presentación. Es como si se anuncia un gazpacho comercial con ingredientes que gustan, pero cuyo resultado final es claramente fallido. Todo carece de sabor y sentido. Es un intento de revivir el cine clásico romántico, de aventuras y de intriga, pero que queda en agua de borrajas.
El fallo principal es de base: su dirección carece de encanto y objetivo. Le presta más atención a arrancar escenas desde espejos, por ejemplo, que al manejo de los elementos. Su guión, esto no es spoiler, con escenas forzadas como la del “polvo” que echan durante la tormenta de arena o cuando Cotillard sube a la azotea con preciosa bata de seda y camisón, está más cercana a un vergonzante anuncio de colonia que a un cine de calidad, o la escena de la fiesta en casa, inaudita bacanal para la época. Sus personajes, sin química, no terminan por enganchar y la tensión, tanto de sus misiones como de sus relaciones, está más narrada que sentida, teniendo que además poner rótulos del tipo “tres meses después” o “un año después” para que no nos perdamos.
La decepción es Brad Pitt. Marion Cotillard, aunque con un personaje sin mucha carne, tiene escenas en la que demuestra cierta desenvoltura. Pitt está más inexpresivo, demasiado contenido, todo agudizado (de él no me lo esperaba) por unos retoques de cirugía plástica que le han dejado cierta cara anómala, sobre todo en las escenas nocturnas es donde más se nota, con ojos más pequeños y pómulos de vedette. El elenco de secundarios está absolutamente desaprovechado, poco importan, como por ejemplo el rol de la hermana de Pitt, que además de despistar carecen de verosimilitud.
Hay detalles que han cuidado inútilmente, como sus decorados, pero que huelen a cartón piedra a mil leguas, y otros no tanto, como esas escenas en las que vemos escribiendo a sus protagonistas con una caligrafía “actual”, cuando en los años cuarenta, independientemente del país occidental que fuera, y se estilaba la caligrafía inglesa, con sus arabescos y rabillos.
Su fotografía, que aprovecha el paisaje canario e inglés, ya que su rodaje se repartió entre ambas localidades, no apoya al relato. El neoyorkino Alan Silvestri a la música cumple sin más. Es una pena. Recuerdo su gran CD editado en 1995 por la prestigiosa Varése Sarabande, “Voyages”, que incluía temas y suites de “Forrest Gump”, “Tras el corazón verde” o “Depredador 2” por ejemplo. Lejos han quedado esos trabajos, haciendo en esta ocasión una labor que podía haber dado más de sí. Y poco más. Lo que queda es olvidarla, cosa fácil, ya que no tiene nada que nos haya convencido. Es una lujosa vulgaridad que pretende disimular ser una del montón. C´est tout.
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91 de 138 usuarios han encontrado esta crítica útil