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Roma (2018)

Roma
Trailer
7,4
10.636
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Sinopsis
Cleo (Yalitza Aparicio) es la joven sirvienta de una familia que vive en la Colonia Roma, barrio de clase media-alta de Ciudad de México. En esta carta de amor a las mujeres que lo criaron, Cuarón se inspira en su propia infancia para pintar un retrato realista y emotivo de los conflictos domésticos y las jerarquías sociales durante la agitación política de la década de los 70. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ México México
Título original:
Roma
Duración
135 min.
Estreno
5 de diciembre de 2018
Guion
Alfonso Cuarón
Fotografía
Alfonso Cuarón (B&W)
Productora
Coproducción México-Estados Unidos; Participant Media / Esperanto Filmoj. Distribuida por Netflix
Género
Drama Años 70 Familia
6
El arte de vender humo
Si no eres una persona capacitada para ver opiniones contrarias a las tuyas, te recomiendo que no continues leyendo. Ahora mismo voy a contracorriente del consenso general, así que no espero una cálida acogida para esta crítica... pero no me importa. Solo te pido que, si te interesa, leas lo que tengo que decir sobre ella antes de dar al botón "No". Voy a ser 100% sincero sobre mi punto de vista y siempre intentaré argumentar el porqué de mis palabras.

Roma es una de las películas más hermosas que he visto. Las imágenes poseen gran sensibilidad, belleza y una cantidad de detalles abrumadora. Cada plano es una delicia que invita al espectador a introducirse en el mundo de blanco y negro retratado. Los movimientos de cámara son precisos y depurados. Me siento agobiado con solo imaginar el inmenso trabajo que se ha puesto en la ejecución de las escenas. La dificultad que algunas de estas conllevan combinada con el exquisito resultado final obtenido, logran que Roma ya sea un producto digno de admiración. Ahora bien, la fotografía no solo tiene una estética impecable. También hallamos momentos angustiosos rodados con la intención de hacer sentir al público que está ahí mismo, observando. En ocasiones utiliza imágenes estables y nos fuerza a quedarnos fijos presenciando los hechos para aumentar la sensación de agobio. El hiperrealismo que ha alcanzado Cuarón merece una mención aparte, pues lo que vemos realmente cobra vida.

Por ahora todo bien, ¿no? Los problemas, para mí, vienen después. Si elimino lo ya mencionado, creo que no tiene mucho más a favor.
Considero que para calificar como "buena" a una película, esta tiene que emocionarte. Ha de ser capaz de atraparte y hacerte sentir las sensaciones que ella quiera. Roma es preciosa, sí, pero no consigue emocionar un poquito por más de dos o tres escenas concretas en dos horas. Primero, la historia está descentrada. Se distrae continuamente perdiendo el tiempo con escenas que poco o nada aportan, dejando así de lado la trama principal. En consecuencia, el interés y la empatía del espectador por los personajes se reduce al mínimo. Es como si el director estuviera más interesado en demostrar sus habilidades puramente visuales en vez de contar su historia de forma satisfactoria. El tío sabrá construir escenas magníficas, pero, ¿de qué le sirve cuando no tienen nada que decir? El argumento de Roma puede pertenecer a una telenovela sin ningún problema, es bastante cliché. Sin embargo, eso no tiene por qué ser algo negativo. Mi queja de esto viene porque su historia es excesivamente plana, tanto, que podría haber sido contada en 25 minutos y no nos habríamos perdido nada. Cuarón tiende a irse por las ramas en escenas irrelevantes y alarga hasta el aburrimiento las otras con algún propósito que desconozco. Yo siento decir que alargar innecesariamente una escena no la hace más profunda. La hace más soporífera. Muy pocos directores han llegado a dominar la táctica de controlar el tiempo para conseguir que una película de ritmo lento no canse en ningún segundo. Cuarón no es uno de ellos, porque su única pretensión es demostrar lo bueno que es moviendo la cámara. No aporta misterio ni atractivo al argumento mediante la imagen, ni engancha al espectador para que le interese lo que ocurre. Roma no arranca hasta que le queda apenas media hora para terminar, momento en el cual ya nos ha perdido. El público es un mero espectador de los hechos, y no un partícipe de ellos. Lo vemos todo desde la fría distancia e indiferencia.

Los personajes son planos y arquetípicos. Tenemos pequeños destellos de profundidad exclusivamente en la protagonista. Tampoco hay un contexto mínimo de la agitación que ocurre en el lugar donde es ambientada la historia. No me he "trasladado" al barrio de Cuarón, no sé nada de él ni de su gente. Así, solo consigue mantenernos más alejados aún de la trama. Encima, el drama humano es inexistente, porque no hay atisbos de evolución ni hay arcos argumentales definidos. ¿Cómo nos puede importar la situación de la familia si no sabemos ni los nombres de quienes la forman? Se ha entretenido tanto en estúpidos personajes superficiales soltando la típica frase filosófica que no viene a cuento de nada, que ha olvidado dar tiempo a lo importante de verdad. Solo hay algunas pinceladas de auténtica complejidad dispersas sin cohesión a lo largo de la película, que acaban por resultar insuficientes a la hora crear una experiencia satisfactoria. Las actrices y actores no hacen trabajos destacables, aunque para ser sincero, tampoco contaban con mucho terreno donde trabajar.
Quizás es mi culpa. Es posible que yo sea el único ciego... No lo sé. Yo, simplemente, me guío por lo que sentí mientras la veía... nada.

Resumiendo: Roma no es "mala", sino del montón. Tiene sus cosas buenas. Sin embargo, ha sido declarada como una obra maestra "íntima" o "reflexiva", y no es así. Yo la veo como una historia vacía y pretenciosa envuelta en una fotografía hermosa para cubrir unas serias carencias de guion. El director la alarga hasta la saciedad sin tener nada que contar para hacerla parecer más "profunda" de lo que realmente es. Se trata de la típica obra en la que ha dado más importancia a la estética que al contenido. Al final, es como comprar un caramelo con un envoltorio bellísimo, pero que al abrirlo no contiene nada en su interior, salvo el humo que me han vendido pretendiendo que yo también me una al carro y diga "pues sí, el caramelo está riquísimo". Pues no. Me ha sabido a poco.


Si te ha gustado la crítica, puedes echarlo un vistazo a mi blog de cine y cómics:
http://lalistadealex.blogspot.com.es/
¡Gracias!
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8
Cuarón y la mujer
“Esto es gracias a ti mamá, si yo estoy aquí es por ti” declaraba Alfonso Cuarón cuando fue galardonado como mejor director por Gravity en los Premios Oscar 2014. La madre del director le regaló su primera cámara Super 8 con la que comenzó a filmar películas domésticas, pero además de su mamá otra figura femenina impacto durante la niñez de Cuarón, ella fue Libo, su cuidadora y a quien le dedica su nuevo trabajo Roma. Estas dos mujeres sirven como base para las protagonistas de esta historia y donde se pueden ver reflejados además los recuerdos del cineasta en su infancia.

Por esto y mucho más podemos decir que Roma es el filme más íntimo y personal que ha rodado Cuarón en toda su carrera, un relato que nos traslada a esa cada vez más nostálgica Ciudad de México de la década de los 70s, donde podemos encontrar a un país polarizado por la diferencia de clases sociales (tema que aparece constantemente durante el metraje), pero también en crisis política y económica, víctima de la discriminación, la libertad de opinión o de los estereotipos sociales, de echo de esto último abusa el guion de Roma pues los personajes son obvios, unidimensionales, en ese aspecto el protagonista más complejo es el interpretado por Marina de Tavira, una madre de clase alta que debe lidiar con conflictos familiares y personales.

La trama de Roma es muy simple, a veces hasta un poco telenovelesca, pero lo importante es cómo está contada, pues Cuarón no abusa de los diálogos para dejar que sea la imagen la que coja el protagonismo, así a través de paneos milimétricamente pensados el director pasea la cámara para presentar y desarrollar las acciones de los personajes mientras que se apoya del sonido para reforzar la ambientación histórico- geográfica en donde se desenvuelve el relato, de modo que uno puede cerrar los ojos y aún así sentirse en la capital del país, escuchar a los vendedores ambulantes, la música de las calles, el grito de los vecinos, el ruido del tráfico vehicular, el ambiente de la sociedad, todo esto es pura narración visual y sonora digna de un maestro como lo es el también director de Children of men.

Pero el alma de Roma no es otra que la excelente Yalitza Aparicio quien personifica a Cleo, un personaje estereotipado sí pero muy humano, real, tanto hermoso como trágico, sobre todo cotidiano ya que a Cleo la podemos encontrar en cualquier rincón del país, una mujer luchadora, noble, maternal que es a su vez víctima del machismo y los abusos socioeconómicos que albergan en México. Cuarón no se olvida de esas mujeres y las homenajea en Roma, no lanza discursos feministas ni juzga, no hace falta, lo que hace el mexicano está muy cercano a lo que hacía décadas atrás Kenji Mizoguchi, recrea el mundo desde la perspectiva de la mujer y lo vacía en celuloide.

Por segunda vez en su carrera Cuarón no trabaja con el “Chivo” Lubezki (la primera fue en Harry Potter y el prisionero de Azkaban) aunque la verdad es que no se nota, la fuerza visual de las imágenes es musculosa, desde las tomas en interiores hasta secuencias que se desarrollan en las calles, la playa o el campo rural, hay momentos netamente salvajes, crudos y sucios, escenas que te sacuden y noquean sin compasión alguna.

Cuando Cuarón ganó el Oscar por Gravity tenía a Hollywood a sus pies para hacer el proyecto que se le viniera en gana, pero el mexicano decidió regresar a su nación para crear esta obra a la que le ha puesto todo su corazón, se nota en cada el amor por ella en cada plano, en cada sonido, en cada idea que se ve en pantalla. Cuarón ya era uno de los mejores realizadores de la actualidad, hoy ha dado un paso muy importante para convertirse en un autor y voz del cine “mexicano” a la altura de Buñuel o Ripstein.
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