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El último tren a Auschwitz (2006)

El último tren a Auschwitz
Trailer
6,1
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Sinopsis
Alemania, 1943. Los nazis se proponen eliminar definitivamente a todos los judíos de Berlín. Más de 70.000 ya han sido deportados. En abril de 1943 sale de la estación de Grunewald hacia Auschwitz un tren con 688 judíos. Durante seis días, los pasajeros tendrán que sufrir calor, hambre y sed. En su desesperación, algunos intentan huir; entre ellos, Henry (Gedeon Burkhard), Lea (Lale Yavas) y Ruth (Sibel Kekilli). Pero el tiempo apremia porque Auschwitz está cada vez más cerca. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Alemania Alemania
Título original:
Der letzte Zug
Duración
122 min.
Estreno
11 de enero de 2008
Guion
Stephan Glantz
Música
Chris Heyne
Fotografía
Joseph Vilsmaier
Productora
Central Cinema Company Film (CCC) / Diamant Film
Género
Drama Nazismo Holocausto II Guerra Mundial
"Otra película sobre el Holocausto, aunque no una película más. (...) Las luchas dialécticas e incluso físicas (...) es lo más interesante (...). En su contra juegan los 'flashbacks' sobre los protagonistas."
[Diario El País]
"Rodada con mérito (...) cinematográficamente no hay nada nuevo en la historia (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)."
[Diario ABC]
6
El purgatorio
El genocidio judío siempre ha constituido un caldo de cultivo providencial para la realización de pelis de excelente factura. A bote pronto se me ocurren al respecto paradigmáticos títulos como “La lista de Schindler”, “La vida es bella” o “El pianista”.

Podrán gustar más, podrán gustar menos, pero todas estas películas aprovechan convenientemente el filón dramático que lleva implícito el holocausto para infligir en el espectador un tono, un sentimiento estremecedor difícil de evitar. Lamentablemente, ello no se produce en “El último tren a Auschwitz”.

La peli del tándem Vilsmaier-Vávrová circunscribe su radio de acción a los seis dias de infamia que debieron soportar y padecer todos aquellos judíos trasladados desde Grünewald al famoso campo de exterminio polaco en vagones de ganado. Vilsmaier-Vávrová reproducen con toda la fidelidad y crudeza necesarias el horror de una situación claustrofóbica y atroz en la que no comportarse como una bestia constituía un auténtico reto. Resolvamos una sencilla regla de tres: Si Auschwitz fue un infierno, ¿cómo denominaríamos al tren que finalizaba su trayecto allí?. Efectivamente. Purgatorio.

Sin embargo, cuando se emplean más de 120 minutos para relatar dicho contexto, el guión debe ser magnífico. Y ahí precisamente “El último tren a Auschwitz” exhibe sus carencias. Vilsmaier-Vávrová ahondan en el dolor con demasiada insistencia y ello acaba insensibilizando al espectador. Por si fuera poco, una serie de flashbacks metidos con calzador no tan sólo no enriquecen la historia, sino que la socavan innecesariamente.

“Stalingrado” corroboró el buen hacer de Vilsmaier, pero en esta ocasión su trabajo es más bien flojito. Aún así, si mis seis generosas estrellitas de David pueden jorobar a algún antisemita que, a día de hoy, sigue pretendiendo negar el holocausto hebreo, mejor que mejor.
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39 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
«SHEMÁ ISRAEL...» («ESCUCHA OH ISRAEL...»)
"Shemá Israel" (en hebreo: "¡Escucha, oh Israel!"), son las primeras palabras y el nombre de una de las principales oraciones de la religión judía, en la que se hace profesión de fe en Dios UNO, el único, Dios de Israel. Aparece en el quinto y último libro de la Torá, el Libro de Deuteronomio, capítulo 6, versículo 4, donde dice: «Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es UNO». Los creyentes judíos recitan esta plegaria dos veces por día, en las oraciones de la madrugada y del atardecer. Asimismo, "Shemá Israel" es el último rezo en boca de un judío antes de morir, y como tal debieron ser las últimas palabras de millones de judíos creyentes antes de ser exterminados por la Alemania Nazi.

En el argumento del filme, el padre de familia Henry Neumann (Gedeon Burkhard ), le enseña a su asustada niñita Nina (la jovencita y ya estupenda actriz Lena Beyerling), que no debe tener miedo a pesar de la crudeza de los acontecimientos circundantes, para lo cual ella misma siempre que sienta temor debe animarse rezando la oración tradicional judía que le enseñaron desde pequeñita: el "Shemá Israel". En varios momentos de la película Nina recitará esa plegaria religiosa de fe y esperanza en la Trascendencia. Momentos que sin duda alguna son conmovedores y hacen saltar las lágrimas de humanidad que conllevamos, porque todo lo humano nos compete, nada nos es ajeno, máxime cuando se ve tan bien filmado y escenificado en la carita preciosa y los ojos infantiles de la citada niña intérprete.

Quizás sea ésta una película algo pesada, pero el horroroso holocausto nazi contra el pueblo judío es una página de la historia de tal inhumanidad terrorista contra lo humano que no debemos olvidarla nunca. En concreto aquí se nos relata cómo un convoy estándar de la Ostbahn alemana tenía por lo general cincuenta vagones de carga, y cómo donde antes se cargaban animales, los nazis los utilizaron para cargar inmisericordemente cincuenta personas por vagón, es decir: 50 personas X 50 vagones = 2.500 personas en cada convoy.

Parece ser que hubo unos mil seiscientos (1.600) trenes nazis que se organizaron desde Alemania y que transportaron su carga humana hasta los distintos campos de trabajo, concentración y exterminio con la consecuente muerte de más de cuatro millones de seres humanos (4.000.000) de religión judía. El principal destino de estos trenes fue el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, lugar preferente donde se había instalado un nuevo método eficiente, rápido, silencioso y económico de matanza en masa: la CÁMARA DE GAS.

Esta película es una muestra detallada de uno de esos trenes, de ese desalmado método de TRANSPORTE para inocentes condenados a muerte. Se trata de una filmación amarga, pero merecedora de ser contemplada; es lo menos que podemos hacer: reflexionar sobre dicha criminalidad antireligiosa-antihumana y avergonzarnos en alguna medida de ser de la misma especie, homo sapiens, que aquellos despiadados.

Fej Delvahe
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23 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil