arrow

El sacrificio de un ciervo sagrado (2017)

El sacrificio de un ciervo sagrado
Trailer
6,6
12.832
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Steven es un eminente cirujano casado con Anna, una respetada oftalmóloga. Viven felices junto a sus dos hijos, Kim y Bob. Cuando Steven entabla amistad con Martin, un chico de dieciséis años huérfano de padre, a quien decide proteger, los acontecimientos dan un giro siniestro. Steven tendrá que escoger entre cometer un impactante sacrificio o arriesgarse a perderlo todo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Killing of a Sacred Deer
Duración
121 min.
Estreno
1 de diciembre de 2017
Guion
Yorgos Lanthimos, Efthymis Filippou
Fotografía
Thimios Bakatatakis
Productora
Coproducción Reino Unido-Irlanda-Estados Unidos; Element Pictures / Film4 / New Sparta Films. Distribuida por A24
Género
Thriller Drama Thriller psicológico Sobrenatural
7
La caza
El rey Agamenón mató a un ciervo en uno de los bosques sagrados de Atenea. La diosa, furibunda, paró el viento impidiendo que la flota del rey partiera a Troya. Para que el viento volviera a soplar, Ifigenia, la hija del rey, tenía que ser sacrificada a la diosa. El mito tiene distinto final según las fuentes. Unas dicen que, efectivamente, la joven murió como ofrenda a Atenea. Otras, dicen que Artemisa la sustituyó por una cierva o una corza en el último momento y que salvó a la mujer escondiéndola en una isla. El caso es que al final, los barcos pudieron zarpar.

El sacrificio de un ciervo sagrado es el título español, incomprensiblemente errado. El original, The killing of a sacred deer hace referencia al asesinato del ciervo que caza Agamenón en la tragedia, causa del castigo que infringen los dioses, similar al que sufre la familia protagonista de la película. Este ciervo no fue sacrificado como ofrenda al Olimpo, sino cazado por pura soberbia. Si el título español hiciera referencia al segundo ciervo que Artemisa cambia por Ifigenia, en ningún caso se corresponde con la adaptación del mito que Lanthimos nos presenta. Quizás, La caza del ciervo sagrado hubiera sido más acertado, pero basta de divagaciones.

La película es un prodigio técnico de travellings y zooms que demuestran el refinamiento del cineasta griego desde que nos sorprendiera con Canino o Alpes. En sus primeras películas abundaban los planos fijos y la violencia explícita analizada con frialdad y realismo, en la línea de Michael Haneke, en quien Lanthimos siempre se ha inspirado. Da fe de ello la escena del desenlace de El sacrificio... que es un guiño a una de las escenas más tensas de Funny games.

Pero viendo su nueva película Langosta parece haber sido una transición a esta madurez técnica que recuerda más a Kubrick. No sólo por esos pasillos de hospitales que traen a la memoria el hotel de El resplandor o la nave de 2001, no sólo a los reflejos del cuerpo de Nicole Kidman a media luz, que parecen sacados de Eyes wide shut, sino también a esos planos abiertos en interiores, tan fríos como perfectamente encuadrados pese al movimiento, técnica que Kubrick desplegaba en sus últimos trabajos. Incluso en los planos más estáticos, Lanthimos nos muestra ventiladores girando para evitar un solo momento de pausa en esta trama que agita las entrañas de espectadores y personajes.

Un cirujano entabla una amistad con el hijo de un paciente muerto en la mesa de operaciones. El joven se va entrometiendo en la vida familiar hasta que un día revela una profecía al cirujano que lo obligará a tomar una decisión tan drástica como dolorosa.

Lanthimos traslada la tragedia griega al mundo médico de hoy. La creencia del destino contra la tecnología. La imposibilidad del hombre de nuestros días de salvarse de aquello ya escrito mediante los avances sanitarios, una situación ilógica para nosotros. El director plasma sus orígenes helenos en una superproducción británica, pone a una familia occidental ejemplar en un dilema de la antigüedad. La cultura clásica contra la actual. El rencor de un niño como la fuerza del destino, implacable. La negligencia del ciervo herido como mala praxis médica.

Todo esto con la frialdad que caracteriza a los personajes de Lanthimos, que desde Canino más que actuar, recitan cuales plañideras en un anfiteatro. Ni Angeliki Papoulia ni Ariane Labed, musas del director, hacen aparición en esta película, pero Colin Farrell aborda el texto con maestría, al igual que los adolescentes, fríos y apáticos. Especial mención a Alicia Silverstone, olvidada desde hace años tras el sambenito de actriz para adolescentes, quien, con apenas cuatro frases, capta la esencia del papel brindánonos una construcción de su personaje con el que pone toda la carne en el asador.

hommecinema.blogspot.fr
[Leer más +]
229 de 268 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
HARTO del postureo gafapasta.
Es desolador comprobar cómo, cuando una película cumple una serie de normas no escritas, hace babear a los "críticos" especializados, esos cuñados con gafas de pasta y actitud condescendiente, que, en su afán por no parecer el último de la clase ni los menos sensibles y pretendidamente entendidos, alaban sin cuartel (y sin motivo alguno realista ni objetivo) la enésima parida mental del cineasta indie y alternativo del momento. Ahora, toca el pagadísimo de sí mismo, soporífero y banal Lanthimos. Estas normas son:
- Largos travellings, fotografía milimétrica y medida. Cuanto más nos copiemos de Kubrick, mejor. Mira qué bien está ese pasillo tan largo y blanco. Mira ese plano a contraluz enfocando una cortina ...¿chulo, eh?
- Silencios eternos. Cuanto más silencio, mejor. Algo de música desacompasada, por aquello del efecto edgy-indie.
- Miradas pensativas al horizonte.
- Una premisa AB-SO-LU-TA-MEN-TE absurda y tremendamente simple, disfrazada del tema gafapasta que te apetezca: ¿tragedia griega?¿metáfora existencial?...da igual, van a tragarse la mierda que sea. Nunca se atreverán a decir que es absurdo desde la misma base. Eso sería quedar como el tonto de la clase, y aquí todos somos eruditos, ¿verdad?
- Seriedad impostada, actuaciones forzadas y diálogos totalmente alejados de la realidad. Nadie habla así, jamás.
- Acaba como te dé la real gana. Si alguien muere, mejor.
Y así, siguiendo estas sencillas pautas, tendrás a todos los gafapastas comiendo de tu mano. Que la película se sustente sobre la nada, el sinsentido y el absurdo no es malo, no. Es un recurso supremo del engaño, la mentira definitiva, el arte moderno de cuadros ridículos de mierda hecho cine: ¿cómo criticar algo que es absurdo y decirlo, a riesgo de quedar como un inculto que no entiende el significado oculto y magníficamente elaborado de un genio?
Hijos, críticos, os voy a dar un consejo:
Sacaos el palo prepotente del culo, dejad de lamer la suela del zapato de directores mediocres sobrevalorados en su absurdez absoluta, tirad esas gafas de pasta que no os dejan ver nada, bien lejos, y pensad, por una vez.
Pensad, y dejad el postureo ridículo de una maldita vez.
Esto es una obrilla teatral de instituto sin pies ni cabeza, recitada tal cual por personajes irreales sin alma, y que únicamente refleja la ida de olla de el enésimo director endiosado que se ríe en vuestras caras.
Pero pon algún silencio de 2 minutos seguidos más, y un par de notas aleatorias musicales mientras haces otro travelling, que así quizá ni se dan cuenta.
Y por cierto:
[Leer más +]
229 de 402 usuarios han encontrado esta crítica útil