arrow

El jugador (1974)

6,5
292
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Alex Freed (James Caan) es profesor de literatura, pero a la vez adicto al juego. Ha perdido todo su dinero y tiene que pedir prestado para seguir jugando... porque no puede parar. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Gambler
Duración
111 min.
Guion
James Toback
Música
Jerry Fielding
Fotografía
Victor J. Kemper
Productora
Paramount Pictures
Género
Drama Juego
8
Actor infravalorado
Gran película que trata el tema de la ludopatía de manera dramática y creo que ayuda a comprender bastante el mundo del juego y todas sus consecuencias. El caso de James Caan (pedazo de actor por cierto) en la peli ya es un caso de problema muy grave que necesita apostar a algo que tiene pocas posibilidades de éxito porque sino no le parece divertido o excitante. En una escena se lo confiesa a su amigo (Paul Sorvino). Y viene a decir que sin ese punto de riesgo e incertidumbre que le causa el apostar a algo poco probable no se queda satisfecho.
Perfecta actuación de James Caan, y ya van muchas que le he visto (El padrino,Ladrón,Misery,...). Buenos secundarios entre los que destacaría a Paul Sorvino recordado por su mítico papel en Uno de los nuestros (1990) y como curiosidad la aparición de un joven James Woods que no parece ni él en uno de sus primeros papeles.
Recomiendo ver la película porque de verdad que merece la pena verla. La única pega que le pongo es el final que me dejó un poco descolocado y que no lo entendí del todo bien.
[Leer más +]
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El descenso del jugador
La decisión poco afortunada de regurgitar una remake llevó a que la Paramount Pictures diera luz verde a un proyecto caprichoso, insustancial y anodino: El jugador versión 2014. Sería una empresa nada despreciable enumerar los desaciertos que conllevó reanimar injustificadamente una obra tan lúcida como la presente, pero dejaré de lado este pasajero antojo para desembozar elogios pretéritos, alabanzas hacia el pasado, porque todo tiempo pasado fue mejor si lo aplicamos al cine.

Karel Reisz, heraldo del cine británico de los años 60, recién aterrizado en Hollywood, se hace cargo de trasladar a la pantalla un insidioso guion de James Toback que pasará a interpretar un vigoroso James Caan.

El jugador nos acaricia de soslayo para rematarnos después; lo que en un primer momento se nos presenta como la intrépida y jocosa peripecia de un ilustrado ludópata metamorfosea en dolorosa consumación, en salvaje descenso a los infiernos. Esta pequeña joya no se agota en evidenciar una radiografía patológica, no es el manido y pedagógico bosquejo del caso clínico prototípico, ese que cómodamente avizoramos a distancia en posición privilegiada y que nos lleva a exclamar gentiles: ¡Que terrible deber ser tener una adicción al juego! conmovidos aunque peregrinos, forasteros de la miseria ajena que por bien catalogada nos permite trazar lindes para diferenciarnos aliviados.

No.

El personaje del profesor, que interpreta maravillosamente James Caan, no representa el abultado muestrario de patrones compulsivos y obsesivos que, suponemos, trae aparejada su desafortunada condición. No. El maldito nos observa insolente desde el espejo, con la mueca desesperada de las horas finales. Es que ya lo sabe. Finalmente despertaremos afiebrados de aquel ensueño y para entonces lo sabremos nosotros también: ya no habrá más horas felices, la imagen que arroja el cristal nos ha desvelado y no podemos movernos, se ha convertido en una amenaza para nuestras ilusiones y en un doloroso recordatorio del abominable y amenazador vacío.

Notable, hiriente película.
[Leer más +]
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Relaciones 1