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El bruto (1952)

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Sinopsis
El dueño de un edificio de viviendas decide poner en la calle a sus inquilinos para vender el solar. La negativa de los afectados a desalojar sus casas hace que el casero, asesorado por su amante, contrate a un matón: el Bruto. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ México México
Título original:
El bruto
Duración
81 min.
Guion
Luis Alcoriza, Luis Buñuel
Música
Raúl Lavista
Fotografía
Agustín Jiménez (B&W)
Productora
Internacional Cinematográfica
Género
Drama
7
EVOLUCIONES DE UN MATÓN
En sus memorias Buñuel se refiere sólo de pasada a esta película. La productora impuso cambios en el argumento de Alcoriza y el director se despegó del resultado, que encontraba empobrecido y poco suyo. ¡Pues cómo habría sido, viendo el atractivo de lo que se llegó a realizar!

El punto de partida es sencillo: con fuerza descomunal y muy pocas luces, el matarife Pedro, “Bruto” (P. Armendáriz), es requerido para un trabajo por su patrón, el rico don Andrés (A. Soler), que quiere desalojar a los modestos inquilinos de una finca para venderla bien. Don Andrés necesita escarmentar a los cabecillas vecinales, pero es algo viejo, menudo y casi enclenque, así que lo encomienda al dócil y elemental Bruto, la fuerza de cuyos puños lo mismo rompe una pared que un cráneo. Para el operativo lo lleva a vivir a su casa. Desde el primer día la amante (Katy Jurado) se fija en su musculatura.

Sin dejar de resaltar la ignorante y destructiva brutalidad del matón, la responsabilidad patronal en los homicidios e injusticias queda también crudamente de manifiesto, y tal vez por esto las restricciones de la productora, más que por los calientes líos amorosos.
La mujer aparece según la clásica dualidad buñueliana: una es demoníaca, y quiere dominar sexualmente al bruto, y otra es angelical, encarnando para él la evolución moral, la toma de conciencia. Mientras la unión carnal con la primera se representa mediante carne achicharrada, para la segunda se usa una vela que se funde despacio.
La transición de una a otra representa para Pedro una empresa hercúlea, en violento choque con lo circundante. Es un traidor a su clase y trata confusamente de superar su alienación mientras vislumbra la verdadera raíz de la injusticia.

El surrealismo ha sido aparcado. Los toques personales con morboso sello Buñuel son escasísimos: la mujer que juega con un anciano y le da a chupar su dedo mojado en licor, y pocos más. Se recurre a fórmulas estándar: melodrama sentimental, al gusto popular, con turbulencias, pasiones tórridas y amores redentores, y neorrealismo denunciador para lo social, con aires de cine negro.
Y cuando se empieza a dibujar la figura del hijo ilegítimo, aparece también un componente trágico. Todo a ello le da a la historia recorrido y profundidad, aunque las suavizaciones impuestas la desvirtúen a ratos con soluciones convencionales y un final que imparte justicia directa, al estilo “western”, con peleas, golpizas y balaceras.

Al buen nivel técnico y profesional contribuyen los actores, con un destacado Pedro Armendáriz. El guión es fluido, los diálogos son de una eficacia absoluta. Los mínimos recursos se aprovechan con destreza, con una característica maestría para volver sólido y recio el material narrativo.
Contando con todo esto, ¡cómo habría sido la película con libertad para el argumento!
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30 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Katy vs. Rosita
Duelo de actuaciones entre dos de las más celebres actrices de la época del cine mexicano.
El machismo y la fuerza incontenible del bruto (Pedro Armendáriz) es motivo para el choque de dos hembras que defienden lo suyo. Luis Buñuel es un experto en mostrar el desbordamiento de las pasiones humanas, en este caso, en uno de los barrios bajos de la ciudad de México.
Katy Jurado es una vamp. Siniestra quien es capaz de azuzar a un hombre hasta el asesinato.
Rosita Arenas es la débil, aparentemente. Pero en su papel de “mosquita muerta”, es una gran rival para la Jurado.
Ambas mujeres han de cavar la tumba del iracundo e impulsivo “bruto”.
Una gallina negra es testigo y ave de mal agüero.
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17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil