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La iguana de la lengua de fuego (1971)

4,5
40
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Sinopsis
Un asesino aniquila a una señora echándole ácido en el rostro. Su cuerpo es luego descubierto en el coche del embajador Sobiesky. Más tarde un nuevo asesinato mueve a los investigadores a sospechar que las víctimas habían sido amantes del diplomático, quien, para peor, se niega a cooperar, y clama inmunidad diplomática. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
L'iguana dalla lingua di fuoco
Duración
92 min.
Guion
Sandro Continenza, Riccardo Freda, André Tranché (Novela: Richard Mann)
Música
Stelvio Cipriani
Fotografía
Silvano Ippoliti
Productora
Coproducción Italia-Francia-Alemania del Oeste (RFA); Oceania Produzioni Internazionali Cinematografiche / Les Films Corona / Terra-Filmkunst
Género
Intriga Terror Giallo
3
Los del giallo tenemos que ayudarnos los unos a los otros
La desinformación que hay respecto a los giallos puede ser peligrosa. Incomprensiblemente, el nombre de Riccardo Freda suena bastante por estos círculos. Habiendo visto la tirando a patética aunque entrañable (sobre todo por una memorable secuencia onírica) "Follia Omicida" (que dirigiría 10 años después del bodrio que nos ocupa ahora) decidí atreverme con este tan sonado filme.

Lo primero: los chicos del giallo sabemos que no estamos aquí por el guión. Las historias que se cuentan en nuestro querido subgénero pueden estar dentro de lo aceptable, con fortuitas paradas en lo "bueno" y perdonables, desgraciadamente demasiado frecuentes, estancias en lo "mediocre". Pero nos da lo mismo, como decía, no estamos aquí en busca de suculentos y bien atados guiones. Por lo tanto, decir que el guión de "La iguana de la lengua de fuego" es flojo, malo o atroz (depende de lo benévolo que quiera ser uno) resulta prácticamente anecdótico.

De verdad que soy muy amigo de los zooms "a la Fulci" (bruscos zooms que, en el caso de Lucio, solían ir hacia muecas de horror u ojos aterrorizados). Me cautivan, me parecen tiernos y efectivos, por mucho que se hayan criticado. Pero esto es demasiado. No puedes basar tu dirección en el zoom brusco y absolutamente gratuito.

Parecerá raro, pero voy a hablar de la fotografía. Raro porque la fotografía casi siempre se utiliza como elemento a destacar positivamente. En fin. El tono amarillento que, paradójicamente, rara vez ha dado resultados positivos en el giallo (funcionó en "El día negro" de Luigi Bazzoni y no dio mal resultado en "Chi l'ha vista morire" de Aldo Lado, pero generalmente desemboca en desastres como "Giallo a Venezia" de Mario Landi). Quizá yo haya logrado una copia especialmente deteriorada, pero este tono amarillento restaba mucho detalle y daba más sopor que otra cosa. Sospecho que ni siquiera era, al menos, muy intencionado, porque de un plano a otro (¡en el mismo set!) podía pasarse al tono azulado clásico de una foto en exteriores calibrada para una iluminación de interiores. Catastrófico e imperdonable.

(sigo en spoiler sin spoiler)
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Vitriolo para tus labios
Ya son muchos los "giallos" que han pasado por mis ojos, pero lo cierto es que, aunque se saquen inevitables comparaciones entre unos y otros y vayas con una baja expectativa creada a ver uno tras haber visto otros veinte, resulta que te sorprendes y te das cuenta de que al final no estaba tan mal, y de que, pese a los clichés, ha merecido la pena visionarlo.

Esta película no es que sea una joya del género, pero me ha resultado más interesante de lo que yo esperaba en un principio, y mis razones tenía. "La Iguana de la Lengua de Fuego" no es más que otro de esos "thrillers" a la italiana que salieron como churros cuando Dario Argento se destapó en 1.970 con su exitoso debut "El Pájaro de las Plumas de Cristal", film que hoy por hoy es un clásico y que le dio el impulso que el "giallo" necesitaba, influenciando a un buen puñado de cineastas que se unieron a la causa intentando inmiscuirse en el género (la lista es...de lo más inmensa).
Algunos eran cineastas con poca carrera que hicieron lo posible por destacar en esa nueva, provocadora y lucrativa corriente, otros eran artesanos veteranos que se lanzaron a ello para poner a prueba sus habilidades. Riccardo Freda era de estos: un director que llevaba casi treinta años en el negocio tocando géneros tan dispares como el "peplum", el terror, el cine de espías a lo James Bond, el de aventuras o el "noir", siendo esta producción una de las últimas de su carrera, cuando contaba ya más de 60 tacos.

Empezando con una brutal secuencia de la escuela de Mario Bava nos vemos rápidamente metidos en el asunto: el cadáver de una joven es hallada en el maletero de un Rolls-Royce propiedad del embajador Sobiesky, destinado en Irlanda.
Nadie sabe quién es el asesino, pero se sospecha de todo el mundo en la embajada, sobre todo del propio embajador, que mantiene unas turbias aventuras amorosas a espaldas de su mujer, las cuales últimamente no le están funcionando nada bien. No obstante, el tosco y duro detective de tormentoso pasado John Norton está decidido a desenmascarar la identidad de ese homicida cuyo método empleado resulta de lo más salvaje y macabro: arrojando vitriolo sobre la cara de las víctimas para después cortarles la garganta con una navaja de afeitar. Cuanto más se introduzca Norton en el caso más inexplicable se volverá éste al irse incrementando el número de mujeres asesinadas.

Pues nada, como manda el manual, otro "giallo" cocinado a gusto del fan más exigente. Se nota en Freda las influencias de Hitchcock (bueno, ya lo dejó claro en su película "El Horrible Secreto del dr. Hichcock"), brindándonos algunos planos de la escuela del maestro, como los de las gafas o del arma homicida, y rodando en Irlanda y en ambientes ampulosos para darle un toque inglés a la cosa, y también de Agatha Christie, siendo literalmente nombrada en el film, desplegándose un clásico "whodunit" envuelto en juegos de luces y sombras, tórridos romances y contando con una lista de personajes tan interesantes como pintorescos.
Como es habitual en este tipo de propuestas encontramos desnudos casuales, gotas de humor y dosis de extrema violencia, con un suspense "in crescendo" que mantiene la identidad del criminal en secreto hasta el mismísimo final, un tanto desconcertante y de rápida explicación, como manda la tradición, por supuesto. ¿Qué cuela?, oye, pues genial. Lo interesante, de hecho, es ese pequeño e inesperado giro dado por el detective Norton en el último momento.

Correctos actores, todo hay que decirlo, aunque el gran Luigi Pistilli, encarnando a ese policía hierático y recto, totalmente de los '70, es el más interesante de todos (je, el director quería a Roger Moore en el papel, pero no pudo ser).
Entrañable para los seguidores del "giallo" clásico, aunque al director le gustó tan poco que en los créditos figuró con el alias Willy Pareto. Un detalle de importancia: ni de casualidad te esperas al asesino.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil