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Harvie Krumpet (C) (2003)

Harvie Krumpet (C)
Trailer
7,3
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Sinopsis
Harvie es un polaco que padece el Síndrome de Tourette, un impulso irrefrenable de tocar con un dedo la punta de la nariz a la gente. Debido a eso, fue marginado en la escuela, razón por la que su madre decidió darle clases en casa. Pero su madre era analfabeta y tenía cierta tendencia a hablar con personas sin que estuvieran presentes. En cualquier caso, trató de transmitirle mediante hechos sus conocimientos sobre la vida.

Cortometraje ganador de dieciocho premios internacionales, entre ellos un Oscar y menciones en los festivales de Annency, Toronto, Valladolid, Sundance, Sitges, Montreal o la Academia de cine australiana. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Australia Australia
Título original:
Harvie Krumpet (S)
Duración
22 min.
Guion
Adam Elliot
Fotografía
Animation, Adam Elliot
Productora
Melodrama Pictures / The Australian Film Commission / SBS Independent / Film Victoria
Género
Animación Comedia Drama Stop Motion Claymation (Plastilina) Discapacidad Cortometraje (animación)
8
Un triunfo
Hay veces que las cosas no se valoran como realmente lo merecen y, lamentablemente, esta es una máxima en una época en la que el mundo del cine es más un escaparate para mostrar más y mejores efectos visuales que una verdadera factoría de historias dignas de escucharse. “Harvie Krumpet” es un mediometraje de apenas veinte minutos, ganador de –entre otros tantos premios- el Oscar al mejor corto en 2004, una obra que sin grandes recursos y handicaps importantes sobresale, se coloca por encima de la media, llegando a ser todo un triunfo. Animada por Adam Elliot, una persona que sufre una enfermedad similar al parkinson, el triunfo en esta ocasión se traduce en la superación personal (debió ser un infierno padecer este mal y realizar una película stop motion con plastilina) y en saber cómo contar una historia prescindiendo en gran medida de la palabra.

Una voz en off, concretamente la de Geoffrey Rush –un narrador excepcional-, nos adentra en la vida de un niño polaco nacido con un síndrome que le obliga a tocarle la nariz a la gente con la punta de su dedo. Vemos crecer a Harvie, cómo emigra a Australia en busca de la felicidad, ansiando el amor, la esperanza, la plenitud. No diré nada más de la trama, que desarrolla perfectamente y en tiempo record la personalidad de un ser entrañable y atemporal, es mejor que lo descubráis vosotros. Una verdadera maravilla que hace reir y emociona, que sabe jugar con los sentimientos y que, a pesar de su escasa duración, merece un lugar especial en la historia del cine animado. Afortunadamente, Elliot volvería años más tarde con su casi perfecta “Mary and Max”.
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44 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Sobre un ser excepcional
Este cortometraje es un homenaje a todos aquellos que lejos de cargar únicamente con sus propias dificultades asumen con ilusión las de otros a cambio de su amor y cariño. Harvie Krumpet es un canto a la vida y a la lucha por la dignidad de las personas, un reclamo para todos aquellos que no son capaces de alzar su propia bandera (Harvie optará por el nudismo y la defensa de los derechos de los animales, así como por un filantrópico estilo de vida donde su principal interés, queriendo o sin querer, será su entorno próximo). Adam Elliot consigue una lograda historia que además de encomiable en lo técnico explora muchos de los problemas sociales y políticos del siglo XX y, por supuesto, XXI. En cierto sentido nos encontramos una crítica frente a la pérdida de los lazos familiares en medio de un mundo globalizado y exigente*, el drama de la pérdida de raíces a causa de las catástrofes bélicas**, los bienes que nos reporta el vivir como un niño consciente hasta cierto punto de las responsabilidades: ese es el verdadero superhombre, aquel que nunca se olvida de cómo jugar, de disfrutar de los pequeños placeres de la vida que bien pueden ser cualquier bocanada de aíre fresco o el simple momento en que acariciamos la cama para irnos a dormir. Hay reflexiones en torno a la propia eutanasia***. Un film completísimo que tan sólo dura 22 minutos. Yo casi diría que es un auténtico milagro el modo en que queda perfilada la personalidad de este entrañable Harvie Krumpet, al cual es imposible no querer.
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15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil