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La muerte cansada (1921)

La muerte cansada
Trailer
7,9
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Sinopsis
Dos jóvenes enamorados viajan en diligencia y, de repente, se une a los viajeros un misterioso desconocido. El vehículo se detiene en una posada, y el desconocido desaparece con el joven. La muchacha busca desesperadamente a su novio y, cuando descubre que es la Muerte quien se lo ha llevado, le implora que se lo devuelva. La Muerte le muestra tres velas (vidas) a punto de extinguirse y le explica que sólo podrá recuperarlo si logra salvar alguna de ellas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Alemania Alemania
Título original:
Der Müde Tod
Duración
105 min.
Guion
Fritz Lang, Thea von Harbou
Música
Giuseppe Becce (Película muda)
Fotografía
Bruno Mondi, Erich Nitzschmann, Herrmann Saalfrank, Bruno Timm, Fritz Arno Wagner (B&W)
Productora
Decla-Bioscop AG
Género
Fantástico Drama Romance Película de episodios Cine mudo Expresionismo alemán
8
Alegoría sobre la vida y la muerte
La primera película de renombre de Lang (si exceptuamos a "Las Arañas") es una oscura reflexión sobre la vida y la muerte, que se desarrolla a través de tres historias en tres culturas distintas (occidental, oriental y árabe), lo que señala la universalidad de los temas que aborda: amor, odio, celos, envidia, traición, asesinato... Las vidas humanas aparecen representadas en forma de cirios enormes confinados en una habitación que guarda la muerte. La fragilidad de la vida humana se representa por la débil llama del cirio. La muerte, representada por un hombre de aspecto lúgubre y cansado (de ahí el título alternativo de la película), regresa al mundo de los vivos para llevarse las vidas que se extinguen o que Él decide llevarse. ¿Es el amor más fuerte que la muerte? Para conocer la respuesta, la protagonista deberá evitar que una de las tres luces o cirios (cada luz representa una vida) se extinga.
A destacar el gran trabajo interpretativo de Bernhard Goetzke (representando la muerte como lo hiciera Bengt Ekerot en "El Séptimo Sello") y de Rudolf Klein-Rogge (El Doctor Mabuse), representando magistralmente al despreciable Girolamo. Destaca también la estética del film, de tenue luminosidad, con imágenes espectrales y un gran trabajo de cámara. La atmósfera del film recuerda al cuadro "El Triunfo de la Muerte" (Pieter Brueghel "El Viejo").
Película atípica en la filmografía de Lang, pese a que posteriormente la condición humana sería una constante tanto en su etapa alemana como estadounidense. Film muy interesante por la visión tan atípica de la muerte que plantea. La visión del autor sobre la cultura árabe y occidental resulta tópica y algo desinformada, pero divertida.
Decía Buñuel que tras ver "Der Müde Tod" decidió ser cineasta. Seguro que Bergman también le debe algo al cineasta alemán.
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50 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Between heaven and hell
Contaba Luis Buñuel que, cuando era un joven estudiante en París, iba una tarde caminando por la ciudad y vio en un cine una película que le llamó la atención por el título. Era obra de un joven director alemán que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los cuatro o cinco directores referenciales de la historia del cine. Luis Buñuel quedó tan fascinad con la épica historia de amor que en la cinta se contaba que en ese mismo instante, supo que quería ser director. Dicha película era Las tres luces, y dicho director que despertó ese lado vocacional en el español fue Fritz Lang, y fue un salto de categoría del cine de aventuras a una concepción más humanista del cine, al que le insuflaba más vida abordando temas tan habituales en su cine posterior como ese destino inexorable que lo rige todo, o la muerte como rueda que hace girar ese destino, amén de una sorprendente evolución técnica de un cine que por aquellos momentos comenzaba a nacer.

Es, por encima de todas las cosas, una fábula sobre el amor, un cuento de hadas fantasmagórico donde belleza y terror se mezclan en partes casi iguales, una desgarradora y pasional historia donde el propio límite de verosimilitud debe marcárselo el espectador, aunque este probablemente estará absorto ante las bellas imágenes que ofrece el director austriaco. Y es, también, la nueva muestra de que el destino lo mueve todo, de que nada queda sujeto al azar en el cine del maestro, de que todos los avatares que les ocurran a los personajes dependerán de un hecho en concreto que será el que arranque la narración, y aquí es ese viaje en un espectral carruaje que sólo traerá dolor a las vidas de los dos protagonistas. Destaca de manera sorprendente el uso de los efectos especiales, totalmente revolucionarios, y del montaje, más milimétrico y controlado que en otras cintas contemporáneas, dando un brío y un suspense incontestables, mostrando el perfeccionamiento en la puesta en escena de un director que con el tiempo se daría cuenta de que su límite se lo pondría él mismo.

Dividida en varias partes, con un toque bastante folletinesco, flojea más en las histórias árabe y veneciana, siendo unas pequeñas historietas de poco más de unos minutos en los que no se alcanza profundida alguna en el desarrollo del guión. Dicha profundidad sí se alcanza en la historia china, donde, de manera esquemática se narran los mismos sucesos pero con un mayor desarrollo de la historia. Pero aquella que realmente interesa al espectador es la de los dos protagonistas y su encontronazo con La Muerte como personaje conductor y omnipresente, claro precedente formal de El séptimo sello, soberbiamente interpretado por Bernhard Goetzke en una asombrosa lección de hieratismo, y que es la que traerá todo el mensaje esperanzador a la cinta. Cabría hablar de varias opciones sobre el significado final, pero viendo cómo fue el cine posterior del director en el que no hay opción para la felicidad absoluta, sólo para lo menos malo...
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23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil