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Justi&Cia (2014)

Justi&Cia
Trailer
5,4
1.294
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Sinopsis
Justino es un ex minero que sobrevivió a un trágico accidente laboral que costó la vida a siete compañeros suyos. Harto de la situación social y económica que vive el país, decide impulsivamente convertirse en un justiciero social. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Justi&Cia
Duración
80 min.
Estreno
7 de noviembre de 2014
Guion
Enrique León, Borja Monclús (Idea: Ignacio Estaregui)
Música
Luis Giménez
Fotografía
Beltrán García
Productora
ICAA
Género
Drama Comedia Crisis económica 2008
9
Justino y Ramón, dos hombres buenos haciendo justicia de León a la Línea
Justi&Cia es la ópera prima de Ignacio Estaregui y, como tal, inauguró el XV Festival homónimo de Tudela. Tras unas emotivas palabras de Luis Alegre, el propio Estaregui se dirigió al público para aunar en un mismo día el nacimiento de su primera película y el de su hija, tal y como nos anunció.

Justi&Cia es, ante todo, una apuesta valiente. Muy valiente. Hacía falta una película de estas características, un golpe en la mesa, como afirma el propio director, un basta ya en un día a día plagado de tarjetas opacas, robos y corrupción.

Justi&Cia narra un viaje quijotesco o una cruzada emprendido por dos actores sólidos y contundentes en pantalla, totalmente creíbles. El gigantón Hovik Keuchkerian y el pequeño gran hombre Álex Angulo, reciente y trágicamente desaparecido. La pareja, de química inigualable, conduce al espectador en todo momento, involucrándolo en una historia verdaderamente humana. El punto y la i, el caballero y el escudero, el loco y el "sabio", como queramos verlo pero, en definitiva, dos desgraciados a la par que buenas personas, dos buenos amigos, dos hombres nobles.

Como escuchamos en varias ocasiones a lo largo de la película, "dos cobardes hacen un valiente". Ojalá ellos dos sean capaces de mover al público, a la sociedad, y el mensaje de la Justi&Cia cale y llegue a todo el mundo, incluso a aquellos a los que pueda resultar incómoda.

Justi&Cia debe verse y debe valorarse como lo que es. Llena de símbolos, de sentimientos, y buen hacer, quizá sí pueda adolecer de algo de falta de ritmo en algunos momentos, pero su esencia y su gran carga humana prevalece en todo momento.

Por inverosímil que pueda parecer la historia, estamos acostumbrados a que la realidad supere a la ficción porque si no, ¿quién iba a creer que alguien podía gastarse miles de euros en confeti?

La película cuenta con varios momentos memorables que quedaran en las retinas del espectador (a veces recuerda a V de Vendetta), como las escenas del carbón, la indumentaria de la pareja protagonista o la escena de las luces de neón rojas.

Ojalá Justi&Cia tenga lo que se merece. Pronto llegará a todas las pantallas del país. Yo tuve la suerte de disfrutarla y saborearla (incluso de llorarla) en Tudela. Que nadie la tape, que nadie la oculte. Se merece estar en los Goya, Estaregui se merece estar allí porque es una película inteligente y arriesgada. Quede como legado del gran Álex Angulo.
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20 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
QUIJOTES PARA EL CAMBIO DE UNA ÉPOCA
Es curioso como el título de una película puede tener tantas lecturas. La mayor parte de los espectadores se quedarán con lo que ven en pantalla, un relato contundente donde un obrero de la minería decide dar un golpe en la mesa y decir basta. Pero otros, verán en el mismo una declaración de principios por parte de su director Ignacio Estaregui, y de todo su equipo.
Y es que hoy más que nunca en la débil producción aragonesa, un realizador necesitaba dar el grito y hacer “justicia” hacia un cine que merece mucho más apoyo y no tanto caminar en el desierto como viene ocurriendo durante décadas.
Al igual que sus personajes, el equipo de Estaregui son auténticos Quijotes en un mundo poco dado a la fantasía. Gente con la necesidad de tener que decir las cosas por su nombre, plantando cara a todos los que nos ponen obstáculos en el camino.
Políticos y empresarios corruptos campan a sus anchas en una realidad que supera en mil veces a la ficción. Un guión necesario para el presente, que no solamente tiene que hacer frente a todo estos tipos sin escrúpulos, sino que también nos hace reflexionar sobre la necesidad de movernos de nuestra zona de confort con el fin de provocar los cambios necesarios en la sociedad.
Y es que como dicen muchos analistas, no estamos ante una crisis cualquiera, sino más bien ante un cambio de época en la que personas como Justino y Ramón deberían estar mucho más presentes en la conciencia de todos y no solo como únicas metáforas.
La frase con la que arranca “me voy a reciclar” lo dice todo. Hace falta un lavado de cara de instituciones, personas y tendencias, para enderezar lo que otros muchos han destrozado.
Pero la empresa no es fácil, siempre nos asaltaran esos molinos cual gigantes, que harán un poco más escabroso el recorrido.
Justino vive un auténtico “viaje del anti-héroe”, acompañado de un inesperado escudero. Dos tipos cuyos destinos se cruzan y cuyas vidas caminaran en una peculiar “road-movie” sembrando el terror entre los corruptos, mientras provocan la admiración en el pueblo.
La película se beneficia de una pareja protagonista con una química excepcional, dos actores con mirada melancólica que se dejan querer por su corazón y por su bondad.
De manera imprevista (y muy triste) Álex Angulo nos abandonó el pasado verano, dejando una impronta en toda una generación. La cinta de Estaregui viene a ser un compendio de toda su obra, un resumen de toda una carrera en muchas ocasiones discreta, pero con una huella diferente a la que dejan los reconocimientos o los premios laureados. No sería de extrañar que su interpretación se colase en la categoría de protagonista en los próximos Goya. La Academia estaría muy ciega si no le otorgan al menos una nominación.
Por otro lado Hovik Keuchkerian se logra posicionar y dar un soplo de aire fresco, a un cine, como el español, que parece recurrir una y otra vez a los mismos nombres en los créditos principales.
El resto del elenco está algo desdibujado, se echa en falta una mejor subtrama en lo referente al trabajo policial, a la historia le hubiera venido muy bien una presencia como la que encarnaba Harvey Keitel en “Thelma & Louise”.
Y aunque las vidas familiares de ambos protagonistas solo se intuyen, son aspectos que no empañan demasiado, un conjunto orquestado por uno de los pocos directores en Aragón, que tiene algo interesante que contar. Sin duda habrá que seguirle la pista en próximas incursiones.
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil