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Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

Mujeres al borde de un ataque de nervios
Trailer
7,0
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Sinopsis
Pepa e Iván son actores de doblaje. Él es un mujeriego empedernido y, después de una larga relación, rompe con Pepa: le deja un mensaje en el contestador pidiéndole que le prepare una maleta con sus cosas. Pepa, que no soporta vivir en una casa llena de recuerdos, decide alquilarla. Mientras espera que Iván vaya a recoger la maleta, la casa se le va llenando de gente extravagante de la que aprenderá muchas cosas sobre la soledad y la locura. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Mujeres al borde de un ataque de nervios
Duración
89 min.
Guion
Pedro Almodóvar
Música
Bernardo Bonezzi
Fotografía
José Luis Alcaine
Productora
El Deseo S.A / LaurenFilm S.A
Género
Comedia Drama Comedia negra Historias cruzadas
10
Un clásico. Ni más ni menos.
Sin duda alguna la primera gran obra maestra de ese incomparable (e irrepetible) genio que es Pedro Almodóvar, deliciosa e irresistible comedia de situación que gira en torno a la soledad de las mujeres en un mundo dominado por hombres que las engañan, mienten, ningunean y hasta enloquecen. Con un guión repleto de escenas brillantes, de personajes magnificamente escritos, con diálogos divertidísimos y un ritmo excelente, sin apenas baches (algo inusual en el Almodóvar de la época), consigue el director manchego dar vida, en el efervescente Madrid de los años 80, a diferentes mujeres abandonadas por sus parejas en el momento más inoportuno de sus vidas para, a través de excelentes y divertidísimas escenas, conducirlas a un mismo punto de encuentro tanto físico como emocional.
Clásico indiscutible de nuestro cine, que forma incluso parte de la cultura popular (¿quién no se acuerda de ella cada vez que saborea un gazpacho?), tiene para el recuerdo personajes míticos de la cinematografía patria que luego han sido copiados hasta la saciedad: la telefonista repelente y chismosa de Loles León, la portera Testigo de Jehová de Chus Lampreave, la actriz cortita de María Barranco y sus pendientes cafetera, el taxista hortera de Guillermo Montesinos... y, por supuesto, esa inconmensurable Carmen Maura interpretando a Pepa, la mujer al borde de un ataque de nervios que busca incesantemente por toda la capital, pegada al teléfono y al contestador automático, al hombre que acaba de dejarla en la estacada justo cuando ella más lo necesita. La he visto docenas de veces y soy incapaz de encontrarle un solo fallo. Y siempre me parece igual de fresca, divertida y entrañable que la vez anterior. Una absoluta maravilla.
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88 de 117 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Como testigos que somos tenemos que decir la verdad
La película fue de algún modo la cristalización más exitosa del inimitable estilo de Almodóvar y del espíritu alocado, hedonista y divertido de la movida madrileña de los años 80. Tiene esos “puntos” característicos de la ingeniosa y chillona estética del mundillo pop, underground y libertino de aquellos ambientes transgresores e irreverentes -con un toque homosexual, frívolo y “petardo”- entre los que brotó el cine de Almodóvar... gracias, naturalmente, a esa nueva ola de gamberra libertad de la joven democracia española. El camino iniciado por Almodóvar con la cachonda Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, la felliniana ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y la homoerótica La ley del deseo... terminaba cuajando en Mujeres... para todos los paladares (nacionales e internacionales).

El protagonismo del gazpacho es muy apropiado, pues del mismo modo que esa sopa tan andaluza consigue hacer sabrosa una mezcla de ingredientes diversos, la película de Almodóvar (guionista y director en una pieza, como algunas de las más originales figuras de la cinematografía) es un gazpacho refrescante y divertido que consigue armonizar ingredientes que en principio parecerían incompatibles: sin caer en el pastiche mezcla el melodrama y la comedia; el cómic urbano y el chiste rural; el esteticismo amanerado y el toque castizo; sí, el mejor diseño (hasta los títulos de crédito de Juan Gatti son magistrales) y el toque más hortera y kitsch. Todo un símbolo del verdadero gazpacho que era el Madrid cosmopolita y provinciano (encarnado en el propio Almodóvar con sus pasiones modernas y sus querencias pueblerinas...), en línea con la comedia española de siempre.

Las actrices están fantásticas. Todas sin excepción. Carmen Maura, Loles León, Kiti Manver, Chus Lampreave y la memorable Rossy de Palma. Y hablando de memorias: para los que tuvieron la suerte de que les pillara por sorpresa en las salas de cine de 1988... seguro que María Barranco fue la que les pareció –junto al guión que lo hacía posible- de lo mejor, de lo más inesperado, divertido e inolvidable. Hay en la película “golpes” o “caídas” que ya forman parte de nuestro imaginario colectivo (al menos de los cuarentones y cincuentones que la disfrutamos cuando éramos unos jovenzuelos).

Cada cual debe ser fiel a sus gustos sin imposturas e hipocresías, y expresarlos con sinceridad, especialmente los que somos "testigos": Y por ello yo voy a expresar sinceramente que las personas que detestan una película como esta... o no tienen sentido del humor, o no tienen sensibilidad para el cine, o no tienen inteligencia emocional, o son unos reaccionarios, o son unos meapilas (o diferentes combinaciones entre estos elementos). Qué bonita y diversa es la libertad de opinión, y que necesaria es la sinceridad...
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36 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil