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Dodes 'Ka-Den (Dodeskaden) (1970)

Dodes 'Ka-Den (Dodeskaden)
Trailer
7,1
1.004
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Sinopsis
Primer film en color de Kurosawa. Retrato de un grupo de vecinos de los barrios bajos de Tokio, que usan la imaginación para enfrentarse al desolador panorama de miseria y alcoholismo en el que viven. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Dodes 'Ka-Den - Dodesukaden (Dodes'ka-den)
Duración
140 min.
Guion
Akira Kurosawa, Hideo Oguni, Shinobu Hashimoto
Música
Tôru Takemitsu
Fotografía
Takao Saito, Yasumichi Fukusawa
Productora
Toho Films
Género
Drama Pobreza Alcoholismo
8
Dodes ´Ka-Den
Solo por los diez primeros minutos, por la sencillez de ese rito tribal y sobrecogedor del rezo, por la dolorosa sonrisa que se nos dibuja ante el feliz viaje de ese tranvía imaginario, la película ya es una obra maestra.

Después, acepto que Dodes Ka-Den tiene fallos, incluso muchos. Coincido con críticas anteriores en la sobreactuación típicamente japonesa de los borrachos. Aunque el intercambio de parejas de estos dos matrimonios, incluso el juego de colores, también trasmite esa sensación confusa entre dolor y simpatía. Probablemente el chico del tranvía y estas parejas sean las únicas historias de esta película que aportan alegría, siendo el resto esencialmente tristes o, en el mejor de los casos, moralizantes.

Coincido también en la elegancia que pierde la película mostrando unas imágenes de la casa soñada que tan fácilmente podía haberse ahorrado. Por cierto sorpresa e incredulidad ante el error de encuadre, a media película, mostrando el escenario por encima del decorado del cielo (eso sí, maravillosamente pintado) en un director que ha demostrado su perfeccionismo repetidas veces. Si este fallo fue deliberado, no he entendido su significado.

Por lo demás, Kurosawa demuestra en su primera incursión en el color que es capaz de sacarle provecho, no solo para lo obvio, es decir, para recrearse mostrando imágenes de gran belleza, que lo hace. Va más allá, jugando con las luces y el maquillaje de forma magistral, especialmente a la hora de trasmitir las sensaciones e historia de cada personaje a través de su rostro.
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22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
A todos los tontos les da por lo mismo: el búfalo de hierro.
Me sé la banda sonora de memoria, pues suena en el menú del DVD, y me lleva despertando 5 noches seguidas a las 4 de la madrugada.
Y es que por fin la he terminado, tras 5 intentos cayendo dormido (más que con Stalker), a parte de las horas que, supongo, habrá empleado mi subconsciente para, en sueños, ramificar las ya de por sí ramificadas tramas que componen este extraño film de Kurosawa.

Lo sorprendente e incomprensible es que me ha gustado, y por lo general, las películas donde distintas historias discurren paralelas pero cruzándose a ratos, me espantan. No es este el caso, porque su fotografía es tan potente y tan psicodélica que me ha endiñado en las entendederas tal gancho de izquierdas, que me ha robado el corto hervor que mi madre me dio al nacer, convirtiéndome en uno más de los del colectivo del prota de gente sin cocer y en un estúpido observador de engullideras exclusivamente visuales; un contemplador de fácil satisfacción emocional.

Pero satisfacción, lo que se dice satisfacción, me produce haber escrito correctamente un punto y coma en el párrafo anterior. Sobre todo en los polémicos tiempos que sufre el susodicho signo de puntuación.

Su color hippie, su música torremolinonera, sus personajes grillados (el hombre tic y su detestable señora, la pendona y su coreografía Grease, el soñador mendigo y su entrañable hijo, el chuzo amigo de otro chuzo y viceversa, la niña y su harakiri en dirección contraria, el chincheta y su tranvía) y sobre todo, como ya he dicho, su onírica e intensa fotografía, son razones suficientes para que la película me parezca interesante. No sólo como somnífero, sino también como entretenimiento visual y, a ratos, emocional.

De todos modos no la puedo recomendar, porque es larga, lenta y rara. Tres parámetros con los que la mayoría no suele comulgar.

A todos los tontos les da por lo mismo, se dice. Yo pensaba que el dicho hacía referencia al sexo, y de hecho concluía que todos los hombres somos tontos. Pero he reflexionado un poco tras ver la película, y he llegado a la conclusión de que por lo que les da es por el mundo ferroviario:

• A mi vecino del 3º le falta un hervor bien grande. Cada mañana completa una vuelta entera de la línea 6 (la gris y circular). Es su rutina diaria, y la hace por placer.

• A mi primo Juanín, que es un encanto de chaval, también le falla la materia gris. Colecciona llaveros y pegatinas de RENFE. Le vuelven loco, ya ves.

• Gallardón vive obsesionado con ampliar el plano del metro en Madrid.

• Pero el premio es para el prota de la cinta, que gasta el día conduciendo un tranvía invisible a través del estercolero. Do des ka den Do des ka den Do des ka den … iiiaaaahhhhh … Do des ka den Do des ka den ... je, je, je... mola mazo.
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22 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil