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Huérfanos en Budapest (1933)

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Sinopsis
Loretta Young es una joven huérfana que vive con otras chicas en un severo orfanato. De vez en cuando, las sacan a pasear al Zoo de Budapest. En una de esas ocasiones, la joven aprovechará para escaparse y ocultarse en el zoo durante la noche. Allí conocerá a Zani, un joven (también huérfano) que ha vivido toda la vida en el Zoo, que está acusado de robo y no sabe casi nada del mundo exterior. A lo largo de la noche, ambos jóvenes intentarán esconderse y huir de la policía y demás personas que intentarán darles caza, y cómo no... se enamorarán. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Zoo in Budapest
Duración
83 min.
Guion
Dan Totheroh, Louise Long, Rowland V. Lee (Historia: Melville Baker, Jack Kirkland)
Música
Louis De Francesco, R.H. Bassett, Peter Brunelli, Hugo Friedhofer, Werner Janssen, J.S. Zamecnik
Fotografía
Lee Garmes (B&W)
Productora
Fox Film Corporation
Género
Drama Romance Animales
8
Leones , tigres , elefantes, puercoespines y demás familia.
Una historia curiosa y amena que se desarrolla en el famoso zoo de Budapest. Zani (Gene Raymond), un extravagante jovenzuelo que ha pasado su vida allí, vamos, uno más de la familia, y al que resulta que le encantan los animales, hasta el punto de arremeter contra todas las mujeres que visitan el zoo vistiendo abrigos de pieles, quienes en un suspiro se quedan sin su preciado atuendo, pues resulta que se enamora de Eve (Loretta Young), una huerfanita ya mayorcita que se ha fugado y se esconde en el zoo.

Gene Raymond, con su gorrita cubriendo su rubio cabello, está realmente bien en su papel de bonachón cuidador de sus amigos los animales a los que trata con cariño y comprensión, Loretta Young, una de las grandes bellezas que ha dado la pantalla, está deslumbrante como la huerfanita que se escabulle de las malas malísimas de sus matronas, OP Heggie está fantástico en su papel de médico veterinario sumamente comprensivo y Paul Fix compone un villano eficaz, pero no nos engañemos, aquí los verdaderos protagonistas son los animalillos, magnífica la última escena de la película con leones , tigres , elefantes y puercoespines todos mezclados y no muy bien avenidos.

Una película realizada con gran delicadeza y encanto, una hermosa creación con un cierto aire a cuento de Hadas y mágicamente fotografiada. Muy recomendable.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
UNA FUSIÓN DE NATURALEZAS VIVAS
El zoo de Budapest se inauguró en 1866 y es uno de los parques zoológicos más antiguos del mundo. Sin embargo, la película se rodó en EEUU y Jesse L. Lasky, en su primera producción para la Fox alquiló 311 animales de distintas especies. La fotografía, excelente, corrió a cargo de Lee Garmes quien había trabajado con Josef Von Sternberg en producciones de los años 30 (Fatalidad, El expreso de Shanghai, Marruecos). El exotismo de las películas mencionadas se traslada, gracias a Garmes, al espacio más reducido de un zoológico que pretende ser el de Budapest y ciertamente nos suscita bastantes dudas, especialmente si nuestros itinerarios turísticos no han transitado por la capital húngara.

La película hay que verla en claves poéticas. Solo así se puede disfrutar de una historia en la que por momentos perdemos el sentido de la realidad y tal nos parece estar viendo a Adán y Eva en el Paraíso. El film es una fusión de naturalezas vivas: Los animales, la vegetación y dos seres humanos que huyen pero que al mismo tiempo se encuentran. Todo lo que gira en torno a ello, contribuye a dar cuerpo y densidad argumental a una historia básica y simple como es la del amor entre dos seres humanos. Pero aún siendo accesorio, los acontecimientos y circunstancias que rodean el eje principal tienen un valor intrínseco notable.

Sin descubrirles nada, les diré que aunque los años 30 parezcan estar en límites del tiempo donde no alcanza nuestra imaginación, ya se hacía, en obras como esta, una defensa de los animales y una condena de su exterminio para obtener pieles con que rodear el cuerpo de las damas de una sociedad sin conciencia y en el contexto de una legislación permisiva. Estamos pues ante una película pionera en la que a través de la figura de Zani (Gene Raymond) se transmite el amor a los animales y se nos hace partícipes de su belleza en un estado que si bien no es natural, por sus dimensiones se le asemeja bastante.

Notable resulta también la atención prestada por el doctor jefe del zoo a sus inquilinos. Y así lo vemos curando a un antílope y dando tratamiento a un mono con problemas respiratorios. Son aspectos de la vida que parece fluir de una muchedumbre de visitantes que circulan entre el tráfico de elefantes amaestrados, trenecitos de pequeños animales, vendedores de peces para las focas… y donde los niños desean ser transportados a lomos del paquidermo.

Entre todos estos visitantes, un niño que soñando con este viaje prodigioso en las alturas del animal se resiste a abandonar el zoo y una joven que escapa del control de las celadoras del orfanato y nuestro amigo Zani, huérfano también que no conoce más mundo que el Zoo de Budapest.

Eva que así se llama la joven está interpretada por una jovencísima Loretta Young, en un papel donde sus ojos resultan más expresivos que sus palabras. Zani y Eva. La noche cayendo sobre el zoo, La magia sobre Budapest.
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