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Shine. El resplandor de un genio (1996)

Shine. El resplandor de un genio
Trailer
7,4
9.308
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Sinopsis
Basada en la vida de David Helfgott, un niño prodigio, Shine examina su tortuosa vida, desde su infancia dominada por su estricto padre, hasta llegar a sus crisis nerviosas cuando es adulto. Cuando es aceptado en una prestigiosa escuela de música en Londres, la Royal College of Music, David se siente capaz de huir de su padre y arriesgarlo todo por su única pasión, la música. Pero el rechazo de su padre y las presiones de su trabajo, acaban sumiéndole en una enfermedad mental. Sólo el amor de una mujer que le comprende de verdad, puede salvarle y devolverle a la sociedad para que ésta disfrute con su música. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Australia Australia
Título original:
Shine
Duración
106 min.
Guion
Jan Sardi (Historia: Scott Hicks)
Música
David Hirschfelder
Fotografía
Geoffrey Simpson
Productora
Australian Film Finance Corporation (AFFC) / Film Victoria
Género
Drama Música Familia Enfermedad Discapacidad Basado en hechos reales
"Bien narrada y perfectamente estructurada"
[Diario El País]
10
Mister David Helfgott
Shine es una película excelente en todos sus aspectos. Nos ofrece una detallada biografía que como bien expone uno de mis amigos en Ed Wood, muestra la esencia del personaje. Porque la vida y milagros de David Helfgott huye de ensalzamientos, críticas y equidistancias, al ser el personaje por sí mismo, alguien fuera de lo común en el más amplio de los sentidos.

Las tres interpretaciones masculinas son de órdago a la grande. El poco agradecido papel del padre es interpretado con un brío aterrador a la par que memorable, y tanto el Helfgott joven como el maduro destacan por los pequeños matices que sus dos actores otorgan al personaje. La película de Scott Hicks emociona en muchos de sus pasajes. Es una emoción que proviene de la pureza del alma del héroe. Su antecesor en la gran pantalla fue un sujeto ficticio pero no menos entrañable: Forrest Gump. A pesar de las limitaciones afectivas que interpreta Geoffrey Rush, el personaje es un calco del que mañana tocará en el Palacio Euskalduna de Bilbao con todas las entradas agotadas. Lo acabo de ver por la tele y aunque el tío está calvo, se comporta de la misma manera en que lo hace el bueno de Rush. Lo comento por si había dudas sobre el registro interpretativo por posibles afirmaciones equivocadas de sobreactuación.

La música es un aparte en este film. Dirige durante el metraje los pasos de nuestro pequeño amigo, primero con la célebre polonesa de Chopin hasta terminar con la magistral adaptación para piano de Listz sobre el concierto nº 2 para violín de Paganini La Campanella. Y se escucha Mozart, Beethoven, Rachmaninoff... y Scott Hicks muestra con brillantez desde distintos ángulos como un genio toca el piano. Mi secuencia favorita, y supongo que una de las preferidas de los amantes de la película, es cuando nuestro héroe toca al piano la adaptación para este instrumento del celebérrimo vuelo del mosquito o moscardón de Rimsky-Korsakov. Siempre lo había escuchado con el violín, pero es que oírlo sobre un piano y en la escena más carismática del film... es todo un subidón.

Su esposa decía hoy por televisión que es un hombre bueno, que no mira las notas sino que siente la música dentro de él. Una frase muy manida que en el caso de nuestro amigo es una verdad como un templo. Impresionante y emotiva película sobre uno de los grandes genios del siglo XX. 9.7

"¿Veis? Estoy hecho de acero. Nada puede tirarme. ¿Ves David? En la vida sólo los fuertes sobreviven."
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76 de 90 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El resplandor de un genio
Una de las mejores películas de los 90 por varias razones:

- Por poseer un personaje genialmente carismático: pocos oscars han sido tan merecidos, aunque debiera haber sido compartido por Geoffrey Rush con Alex Rafalowicz y Noah Taylor (los respectivos David Helfgott niño y adolescente)

- Por poseer un guión fabuloso lleno de momentos brillantes sin caer en la sensiblería ni en la demagogia: El encuentro entre el padre y el hijo, la muerte de la sra. Prichard, el concierto previo al ataque epiléptico, la interpretación del vuelo del moscardón en el bar...

- Por dotar a todos y cada uno de los personajes de una personalidad propia perfectamente dibujada: Las maneras autoritarias del padre, la comprensión y paciencia del profesor, la dulzura de las enfermeras, el talento de su rival Woodward, la sabiduría de la benefactora Prichard...

- Y sobretodo, por la maravillosa selección musical. Música que llega al alma y que se siente especialmente cuando se ha saboreado el trabajo de aprenderse una de esas piezas. Una delicia para los sentidos, rodada con una delicadeza exquisita que sólo he visto en otra película similar (sinfonía en soledad). Me quedo con el sonido de la campanella de Liszt en ese viejo piano.

Y también con un precioso plano de la Royal Academy en el que se ve a tantos músicos dedicar horas de esfuerzo al instrumento. Me parece un homenaje precioso a todas las personas que en algún momento de nuestra vida hemos sacrificado nuestro tiempo para intentar dar vida a una partitura.
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25 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil