arrow

Restrepo (2010)

Restrepo
Trailer
6,3
1.770
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Crónica de las vidas de un pelotón de soldados estadounidenses que combaten en el valle más peligroso de Afganistán, llamado Korengal. El documental se centra en un remoto puesto formado por 15 hombres llamado Restrepo, un lugar conocido por su extrema peligrosidad donde se produce una quinta parte de los combates que ocurren en todo el país. Sebastian Junger, periodista, y Tim Hetherington, un reputado fotógrafo ganador de varios premios World Press Photo, pasaron varios meses empotrados con los marines estadounidenses en el valle, consiguiendo unas imágenes impactantes de la dura realidad del conflicto. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Restrepo
Duración
96 min.
Fotografía
Tim Hetherington, Sebastian Junger
Productora
Outpost Films / Passion Pictures / Virgil Films & Entertainment. Distribuida por National Geographic Entertainment
Género
Documental Bélico Guerra de Afganistán Ejército
7
La Vaca
Siempre me queda la duda de cuál es la intención de los americanos cuando se retratan a sí mismos. Si Restrepo pretende un dibujo de la guerra, no lo consigue. No hay invasores ni invadidos, no es la lógica de la película. No se traza el camino que conduce a una simple reflexión: aquellos que viven abajo, en las casas, son los moradores legítimos de un terreno que han habitado por siempre, y la triste trampa de la carretera ni interesa ni vale como excusa.

Restrepo persigue otra cosa. Filmada con un derroche de metraje y precisión, primeros planos a ras de matojo, casquillos en el zapato y balas silbando por encima de nuestras cabezas, nos pone la guerra al lado y los pelos de punta. Anticipada por los protagonistas desde la distancia (física, no emocional), la empatía con los imberbes jóvenes hormonados se hace inevitable al tiempo que estos disparan al aire contra un enemigo absoluto e invisible que jamás aparece frente a la cámara. Es el mal contra su pequeño mundo en la colina. Sin embargo, ese mismo sentimiento se desmorona como un saco vacío cuando aparecen las mujeres (por cierto, sin burka) y los niños quemados junto a los muertos civiles aplastados por un helicóptero dentro de su casa. Hay cinco de ellos, “casualmente” todos varones, pero creemos intuir que una de las niñas que el padre sostiene en brazos está inerme. Vemos al soldado iniciando la cura de gasas que suponemos milagrosas, quizá un antibiótico. Nadie los evacúa, no volveremos a saber de ellos. Esto es lo que pasa por colaborar con el talibán por cinco dólares, se nos escapa un tiro y os matamos un niño. Nosotros os construiremos una carretera. Fin del discurso.

El soldado Restrepo, nuestro héroe, es un joven vital y soberbio al que mandarías callar la boca si viajara borracho a tu lado en un tren. Dice esas cosas que dicen los americanos y aquí no entendemos y muere por su patria. Su recompensa: el recuerdo de los suyos en la atalaya. Al otro lado está la vaca, a la que, por fin, vemos degollar en los títulos de crédito bajo risas. Representa la distancia entre dos mundos condenados a no entenderse. ¿De quién es la vaca, la tierra, la razón? ¿Cuánto valen? Invadir un país y querer caer bien es como ir de putas y pretender que se enamoren de uno: se ríen de ti mientras te roban el dinero. Si Mr Marshall no viajase tan rápido por el mundo, le daría tiempo a oler la vida sin fritanga y entender estas cosas, aprendería, por ejemplo, lo que valen los huesos de una vaca famélica en tiempo de guerra. Eso en este país ya lo sabemos porque, como tantas otras cosas, nos lo contó el maestro Berlanga.
[Leer más +]
39 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Valiente, espeluznante y potente... pero sin rumbo
Lo primero que hay que decir, contextualicemos, es que “Restrepo” no es una película sino un documental, un documental que hay que reconocer que está hecho con mucho valor “físico” del que hay que tener como para irse a rodarlo específicamente a primera línea del frente (no es una simple recopilación de entrevistas aderezadas con imágenes de agencias es un documental “de investigación”) y eso confiere una espectacularidad a la narración que no se ve a menudo en reportajes de guerra. “Restrepo” nos lleva a un turno de año y medio de convivencia con los soldados REALES que están inmersos en la lucha contra los talibanes en lo más profundo de Afganistán, año y medio de bombas-trampa en la carretera, tiroteos desde la nada y emboscadas de la gente a la que se supone que tienes que proteger.

En “Restrepo” vemos una faceta de la lucha que no vemos en los telediarios, la pelea en la inmensidad de la nada afgana, donde las montañas inaccesibles esconden un enemigo detrás de cada árbol y cada roca. Porque en la TV y en los videojuegos vemos desiertos en los que nadie puede esconderse de los drones yanquis o encapuchados a campo abierto… no se ven poblados de gente que no te entiende y que puede esconder una granada en el bolsillo para endiñártela cuando menos te esperes. Y lo vemos sin efectos especiales, sin actores ni extras, todo realidad cámara al hombro.

“Restrepo” es interesante, ofrece cosas que siempre nos hemos imaginado pero no hemos llegado a ver, como el día a día en un puesto de observación, las interminables horas de ocio, los nervios destrozados de los tiroteos que empiezan en el momento más inesperado… y otras que sí que nos imaginábamos, como que los americanos están pacificando un país que no entienden, aplicando una mentalidad puramente estadounidense y esperando que un pueblo que no ha evolucionado gran cosa desde Alejandro Magno (la única tecnología que parecen aceptar es la relacionada con las armas) se adapte a sus tiempos, sus ritmos y sus formas de pensar.

Lo que, desgraciadamente, no ofrece son conclusiones. Vale que es espeluznante ver que los reemplazos son unos catetos amigos de la juerga con escaso sentido del deber y la moral… y que los oficiales son igual de limitados, pero no es una conclusión de la película es algo a lo que tiene que llegar el espectador. Echo de menos a un Michel Moore más manipulador pero también más claro y conciso. Además el ritmo es cansante y cansino, la típica etapa rompepiernas agotadora del Tour de Francia: pretender narrar año y medio de servicio en menos de hora y media es desconcertante y confuso. Más confuso si cabe cuando se entremezcla con las declaraciones a posteriori, ya en frío, de los protagonistas de las que no conocemos las preguntas. Hablan y hablan, pero el esfuerzo de hilvanar sus declaraciones con lo que se ve en pantalla recae exclusivamente en el espectador.

No sé, entiendo lo que cuenta pero no lo que quiere contar ¿denuncia? ¿homenaje? ¿exposición?. Si esa era la intención es tramposa, si no lo era el documental no cumple expectativas. Espectacular y moderadamente interesante… y también ligeramente decepcionante.
[Leer más +]
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Relaciones 1