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Los demonios (1971)

Los demonios
Trailer
6,8
1.100
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Sinopsis
Controvertido, turbador y polémico film sobre un clérigo, en la Francia del XVII, acusado de herejía. La historia se basa en los hechos reales de la ciudad de Loudun, que son conocidos como el caso más grande de posesión diabólica jamás registrado dentro de la Iglesia católica. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Devils (Ken Russell's Film of The Devils)
Duración
111 min.
Guion
Ken Russell, John Whiting (Novela: Aldous Huxley)
Música
Peter Maxwell Davies
Fotografía
David Watkin
Productora
Russo Productions
Género
Terror Drama Siglo XVII Religión Posesiones/Exorcismos Basado en hechos reales
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Aldous Huxley
8
Anticristo Svperstar
Narra esta película, basada en hechos reales, un suceso ocurrido en la Francia del XVII, en pleno reinado de Louis XIII y el cardenal Richelieu. Aunque lejos de ser esta una aventura de mosqueteros, lo que aquí se cuenta es la lucha entre católicos y protestantes. De cómo el sacerdote Grandier, protestante, asume el mando de su ciudad, Loudun, y hace frente a la presión católica que buscaba la unidad nacional de Francia. Pero su vida desmesurada y desordenada (debido a la sexualidad) pronto le creará enemigos dentro de su ciudad, quienes se aliarán con el enemigo para urdir un plan por el cuál se acusará a Grandier de satanismo y posesión diabólica (merced a la acusación particular de una monja despechada y torturada que es obligada a reconocer haber sido poseída por culpa del párroco). La historia seduce y el guión del film está a la altura de las circunstancias, regalando de manera velada críticas a la iglesia y su influencia en los poderes del Estado, a las torturas y, sobre todo, a la falta de libertad sexual.

Mención aparte merece la escenografía de este film. A pesar de ser un film histórico, la sensación que desprende el visionado de la película es de irrealidad, y todo ello conseguido por la ambientación y los decorados, todos ellos de corte 'daliniana', surrealistas e hiperbólicos: edificios pseudogóticos de color blanco que se alzan hasta el cielo, una cárcel-convento del mismo color con retorcidos pasadizos propios de la imaginería de Tim Burton, la vivienda del protagonista más próxima a la habitación roja de Twin Peaks que a un claustro cualquiera y las campiñas que rodean los muros de la ciudad; unos verdes prados desde los que se alzan estacas de 10 metros sobre los que se soportan ruedas que servían para crucificar a los reos (por supuesto los cadáveres no eran retirados). Esta ambientación grotesco-burlesca se realza por la deambulación de personajes histriónicos como la pléyade de monjas en celo, los ciudadanos enmascarados, las personas disfrazadas de pájaros o los verdugos (sin olvidar al exorcista católico, con una estética similar al joven Drácula de Gary Oldman), consiguiendo transmitir ese sentimiento onírico de pesadilla tan propio del Bosco.

Criticable puede ser la confusión que producen algunas escenas, que no se explican o resultan demasiado 'teatrales', como el ir y venir de las monjas, reconvertidas en putas o ninfómanas a mitad del film. Aunque personalmente esta sinestesia se perdona teniendo en cuenta el tono ciertamente surrealista de la obra.
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42 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Se quedó en su época.
He aquí una película que encuentra en la parte controvertida de su propuesta, situada en su momento de realización pues su tiempo ha pasado, la mejor baza que poder jugar, y visto lo visto cinematográficamente hablando y viéndola con la perspectiva que otorga el tiempo, incluso ahí se queda a medio camino, en ese arte de la provocación y el espanto, del revolver de tripas y mentes.
Bueno, hay que ser justos, Oliver Reed esta inconmensurable, enorme como Grandier, y la película no empieza a desbarrar hasta que aparecen en escena de los personajes de Laubardemont y los sacerdotes inquisidores, uno de ellos clavadito a Peter Fonda en Easy Rider. Eso si, aquí sin la moto, lo cual hace dudar de que pueda ser otro, ademas hay alguna escena sin gafas y parece que no es, pero uno ya no se puede fiar, cosas más raras se han visto.
Lo dicho, que estos personajes y situaciones convierten la película en un chiste sin demasiada gracia, y el despiadado perfil de la inquisición y de la iglesia en la película, es una caricatura descarada y burlesca, lo cual no seguramente no diste mucho del hecho histórico, pero plasmado con abuso y exceso, recurriendo a lo grotesco, extralimitando y siendo preso de la época en la que nació esta obra pretendidamente irreverente y de los desfases propios en el cine de Ken Russell.
La pena es que hasta la mitad la película resulta una interesante, con una recreación elogiable de la época, incluso con la turbia aproximación a la figura del rey Luis XIII, pero desemboca en unas escenas que buscaban el escándalo en su momento y lo consiguió, pero se antojan ridículas y se quedan en la mera anécdota cinematográfica. Amen, nunca peor dicho, de la censurada escena de la orgía monjil.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil