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Nocturno (1946)

6,3
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Sinopsis
La policía investiga la muerte del compositor Keith Vincent. Todo parece indicar que se trata de un suicidio y el caso se cierra. Sin embargo, el agente Joe Warne no cree la versión oficial y decide seguir investigando por su cuenta. Para ello, interroga a las diez mujeres que formaron parte de la vida de Vincent, pues todas tenían motivos para matarlo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Nocturne
Duración
87 min.
Guion
Rowland Brown, Frank Fenton, Joan Harrison, Jonathan Latimer
Música
Leigh Harline
Fotografía
Harry J. Wild (B&W)
Productora
RKO Radio Pictures
Género
Cine negro Intriga Drama Crimen Serie B
6
Las negras melodías de la serie B.
Cuando uno se toma el interés de bucear en el amplio y aún poco conocido mundo de la serie B, descubre que en él abundan las películas de calidad, algunas verdaderamente excelentes, y bastantes más que por lo menos resultan correctas y entretenidas, demostrando un nivel medio bastante superior al que hoy en día encontramos, sobre todo si nos centramos en los géneros por excelencia de la serie B, como son el terror, la ciencia ficción o el negro. En efecto, resulta algo sonrojante comprobar con qué pocos medios se lograba cuajar buenas películas y cuántos derroches se emplean hoy tan sólo para alcanzar cierta espectacularidad, frecuentemente vacía de interés y carente de calidad narrativa.

El presente filme, que no considero de los mejores de la serie B en su género (el negro, en el que abundan títulos B soberbios, algunos mejores que clásicos muy reconocidos), es sin embargo un buen ejemplo de todo lo anteriormente apuntado. Así, cuenta con buenas interpretaciones, sobre todo de los secundarios, casi siempre los personajes más atractivos de estas historias; el guión tiene unos diálogos que hoy jamás encontraríamos en una película "barata", y una lógica narrativa que pese a su predecibilidad, para sí la querrían muchos guionistas actuales. En cuanto a la realización no es nada espectacular pero sí tiene momentos elegantes, matiz importante que el cine actual debería tener más presente; ciertamente cada uno puede entender la "elegancia" a su manera, pero para mí, la cualidad fundamental del cine clásico estriba en la capacidad de sus realizadores para transmitir y narrar partiendo de soluciones visuales simples y universales, capacidad que aquí logra Marin en un par de ocasiones.

Por lo demás, el argumento se desarrolla conforme a los cánones del género, con un suicido que no es tal, un policía que se empeña en demostrarlo (George Raft, en una de las pocas ocasiones en las que no hizo de gángster), un amplio ramillete de sospechosas y sospechosos, y una trama llena de vericuetos y falsas pistas. Quizá lo más llamativo sea el contrapunto humorístico introducido por la madre del policía, personaje que será muy empleado por Hitchcock en sus películas con similar intención.

Aunque todo resulta un tanto previsible y mecánico, la película tiene calidad, y el director demuestra su pericia en algunas secuencias, como la de apertura, con un plano de Los Ángeles seguido de la aproximación de la cámara al interior de una casa, en la que seguidamente se desarrollará el crimen; todos los planos son elegantes y últiles para la narración, pues con gran economía de medios aportan mucha información sobre el carácter frívolo y mujeriego de la víctima. A destacar también el buen uso de los encadenados, sobre todo en la presentación de la principal sospechosa, y la iluminación de alguna secuencia, como la que se desarrolla en el estudio fotográfico.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Corbata arrugada, traje sucio y zapatones: Poli de serie B.
La gente decepciona por regla general, menos mal que no son todos. No hay uno que no diga que la película es serie B por su bajo presupuesto, yo: ni puta idea, pero el caso es que no se dan cuenta que ya por ello la nota debe aumentarse: economía de medios y máximo rendimiento; corresponde: mayor reconocimiento.

La serie B en el cine negro es un estilo, es una marca, es un vicio, es como el que colecciona objetos de época, los mima, los vive y en seguida quiere otro, no es nada más que eso y este Nocturno tiene lo que hay que tener: su poli duro y su tía misteriosa más su derroche de glamur y sus frases ocurrentes. El poli duro no cambia el gesto porque no hay quien se lo cambie, a ver si nos enteramos. Sí, vive con su madre pero así son los polis duros, y les gustan las tías femeninas pero cortantes, con estilo, las que te sueltan algo así como: “¿Por qué no coges tu patinete y te largas?” Y el espectador debe responder con generosidad ante este estilo para no parecer un rácano como un vulgar músico montado en un piano con ruedas.

Aquí hablan de buenos detalles técnicos en la peli y luego se guardan los puntos como el que está en la barra de un tugurio, se toma su whisky y le jode pagar 10 centavos. Pues no, hay que ir y si te gusta el whisky dejas propina y si no te gusta la pianola, la rompes; y si tu colega te jode, le hostias. Cada día hay más gilipollez, lo tengo claro, porque no hacen más que pintarte un mundo de colorines cuando cada día está más negro.

El cine negro es muerte. Un muerto y a partir de ahí, a incordiar a todo cristo. Si uno responde mal, al agua. Es estar solo, e ir contra la Jefatura si es necesario. Y este Nocturno es puro, hay un muerto y George Raft se encabezona, se encabrona, hablemos claro. Y estamos con él. Se mata porque uno se queda solo, porque la gente vive en su soledad y cuando un listo presume de estar con alguien, pues se le mata. Y las mujeres piensan igual, para que lo sepas, seamos genéricos. George, te debo una.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil