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Madame Bovary (1949)

Madame Bovary
Trailer
7,1
943
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Sinopsis
Basada en la novela del francés Gustave Flaubert, el filme es una crítica de los falsos valores de la burguesía rural francesa del siglo XIX. Minnelli introdujo un prólogo y un epílogo en el que el propio escritor, interpretado por James Mason, se convertía en el narrador de la historia. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Madame Bovary
Duración
115 min.
Guion
Robert Ardrey (Novela: Gustave Flaubert)
Música
Miklós Rózsa
Fotografía
Robert H. Planck (B&W)
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer
Género
Drama Romance Drama romántico Siglo XIX
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Gustave Flaubert
"Maravilloso melodrama (...) Jennifer Jones supo darle la carga de encanto y desesperación que la historia requería. Muy buena"
[Diario El País]
8
Emma Bovary
Uno de los grandes dramas de Vincente Minnelli (1910-86). El guión, de Robert Ardrey (“Los tres mosqueteros”, Sidney, 1948), adapta la novela “Madame Bovary” (1856), de Gustave Flaubert, considerada por muchos como su obra maestra. Se rueda en los platós de MGM Studios (Culver City, CA), con un presupuesto de superproducción en B/N propio de los primeros años de posguerra. Producido por Pandro S. Berman para la MGM, se estrena el 25-VIII-1949 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en las localidades de Tostes (hoy Tôtes), Yonville y Rouen (Normandía), a lo largo de unos 6 años, entre finales de 1840 y agosto de 1846, con un prólogo y un epílogo situados en enero de 1857. Emma Roualt (Jones), hija de un modesto granjero de Tostes, recibe una esmerada educación en un colegio de monjas de Rouen. Aficionada a la lectura de novelas románticas, desarrolla una activa y fantasiosa imaginación y una tendencia a sobrevalorar la lujuria y el romance. A los 20 años contrae matrimonio con el médico rural Charles Bovary (Heflin), con el que se traslada a Yonville, donde nace la hija de ambos, Berta. Emma es soñadora, fantasiosa y ambiciosa. Anhela vivir rodeada de comodidades, atenciones, relacione sociales y prestigio. Charles, viudo, casado en segundas nupcias con Emma, carece de ambición y de habilidades, es ahorrador y tacaño, se siente a gusto en la rutina de su vida monótona y acepta de buen grado el escasísimo prestigio social que se otorga al ejercicio de la profesión de médico rural.

El film suma drama, romance y crítica social. Resume y adapta la novela original con una fidelidad superior a la habitual en otras obras de Minnelli. Dentro del conjunto de novelas protagonizadas por una mujer, sobresale de modo destacado y compite con “Anna Karenina” por las posiciones de cabecera en nivel de recuerdo, conocimiento y valoración. Es la primera novela que publica Flaubert y la que, según historiadores de la literatura, inicia el movimiento de la llamada novela realista, preocupada por construir personajes y plasmar situaciones conformes a las pautas de la realidad. El film se beneficia de esta circunstancia y, además, la aprovecha para construir un relato que refleja la realidad con sinceridad y convicción. En este sentido sobresale la detallada descripción que se hace de la burguesía rural francesa de mediados del XIX y de la aristocracia de los tiempos del reinado (1830-48) de Luis Felipe y del II Imperio (1852-63) o reinado de Napoleón III. La visión de Flaubert de ambos grupos es crítica y despectiva. Retrata a los aristócratas como holgazanes, incompetentes y egoístas. De los burgueses denuncia la estrechez de miras, envidias, hipocresía, codicia y egoísmo. Añade que son tan mezquinos que se alegran de la desgracia de los demás.

La narración corre a cargo del propio Flaubert, que no adopta un punto de vista distante y neutral, sino que hace suyo el de la protagonista, con cuyos ideales románticos y excesos de fantasía se identifica.
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17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
“¿Qué hay de malo en intentar que lo que te rodee sea bello?”
Leyó tantas novelas sobre cenicientas que encuentran a sus príncipes, sobre mujeres que nadaron en la abundancia, y sobre bondades existenciales y lugares maravillosos a los que con solo tener belleza consigues acceder, que Emma Roualt terminó por creer que todo esto también era posible para ella, pues “¿qué hay de malo en intentar que lo que te rodee sea bello?”

A sus 20 años y con su belleza intacta, Emma es pretendida por el médico del pueblo donde habita… y casarse con él será un primer paso para el logro de sus ambiciones. Pero, Charles Bovary, es un hombre conforme que no aspira más que a servir a la gente de su comunidad, aún consciente de las muchas limitaciones que ofrece como médico, y esto deja insatisfecha a Emma, cuyos sueños siguen intactos y sigue bien dispuesta a aprovechar la primera oportunidad que se le presente en la vida.

Historia de una mujer, cuya vida al ser proyectada en novela, significó censuras y persecuciones para su autor Gustave Flaubert, es el mismo escritor (representado por James Mason) quien, en el filme “MADAME BOVARY”, vuelve a ponerla a nuestro alcance para que, con conocimiento de causa, juzguemos si se trata de una mujer mala o tan solo una víctima de su entorno social.

Para Gustav Flaubert (1821-1880) su primera novela -publicada por entregas en la Revue de Paris en 1856, y en formato de novela al año siguiente-, le sirvió como ocasión para dejar bien recreada la subestimación y el maltrato a la mujer en una sociedad de aristócratas falsos e incompetentes, y una burguesía frívola y oportunista, sin más compromiso que el que pretende alcanzar en beneficio de sí misma. Se enmarcaba entonces en el realismo literario y se mostraba decididamente progresista en un entorno conservadurista y machista por donde se mirara.

Pero Flaubert tampoco es demasiado benévolo con su personaje, y muestra a Madame Bovary incapaz de asumir su rol de madre; ambiciosa hasta el punto de poner al borde de la ruina a su marido; y decidida a tener los amantes que puedan colocarla en el sitial que siempre ha anhelado. Y el director Vincente Minnelli se ajusta a esta imagen en su versión cinematográfica, logrando un personaje por el que se consigue sentir más consideración que verdadera simpatía. Un eficiente uso de espejos reflejará la visión que cada vez tiene de sí misma Emma Bovary, representada con suma eficacia por la actriz Jennifer Jones. Y ese primer baile, emparejada con Rodolphe Boulanger (Louis Jourdan), es un afortunado juego de cámaras que deja ver la poderosa sensación de embriagamiento emocional por el que pasa la esperanzada mujer.

Al final, con este acertado reflejo femenino, quizás comprendamos que, ciertas aspiraciones que a veces nos obsesionan, no son más que vanas y necias ilusiones. Por eso, en ciertos momentos me gusta orar de esta manera: “Señor, estoy deseando fervientemente tal o cual cosa, pero si Tú consideras que no es bueno para mí, concédeme tan solo lo que realmente necesite”.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil