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Primero yo (1964)

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Sinopsis
Drama que procura el impacto testimonial enfocando críticamente un problema social, en este caso el machismo, encarnado en Juanjo (Alberto de Mendoza), playboy arrollador, cuya prepotencia lo lleva a competir permanentemente con su tímido hijo (Ricardo Areco) y a forzar sexualmente -tras una inocente corrida en la playa- a la novia de éste (Marilina Ross), escena que provocó que se le iniciara a la película una causa por obscenidad (de la que fue sobreseída en 1964). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Argentina Argentina
Título original:
Primero yo
Duración
90 min.
Guion
Héctor Olivera, Luis Pico Estrada
Música
Óscar López Ruiz
Fotografía
Ricardo Younis (B&W)
Productora
Aries Film
Género
Drama
6
El Ganador.
Ayala tratando de adaptarse a la época, con la historia de Juanjo, un corredor de autos, machista, mujeriego, que le gusta competir en todo y alardear de sus triunfos. Llega a visitarlo su hijo, que ha vivido varios años con su madre en Londres, Juanjo al parecerle que el chico es muy "sensible", decide formarlo su imagen y semejanza, lo consigue a medías, hasta que el muchacho se enamora y `piensa casarse con la chica, algo que Juanjo no acepta, por lo que decide proponerle una competencia a su hijo, para ver si puede o no seducir a su novia.
La historia como anécdota está bien, es una critica al machismo, a la cultura del ganador, un poco obvia en ese aspecto, pero bueno, también una reflexión sobre el paso del tiempo, y el deseo de perpetuarse en otra persona, como una forma de inmortalidad, Juanjo lo que quiere en el fondo es vivir a través de su hijo, y como él otros tantos personajes que ven el paso del tiempo con melancolía, tristeza, negación o cinismo.
Lo malo es que el guionista toma la historia de Olivera, y por momentos se torna lento, monótono, su critica a la burguesía y como sus excesos y decadencia moral, podían terminar en tragedia, muy común en aquellos años, era lo que funcionaba, no aporta nada y es como una copia un poco desabrida de lo que hacía Torre Nilsson.
El personaje de Susana Freyre, que es el más interesante de todos, termina un poco cayendo en el cliché del Perogrullo, al hacer que sus diálogos en vez de ser acertados dardos, suene a sentencias pretenciosas y moralizantes.
Igual con todo la película está bien interpretada, bien dirigida, y hay una critica al machismo muy interesante y coherente con el resto de las películas de Ayala.
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