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El clan (2015)

El clan
Trailer
6,7
9.694
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Sinopsis
La historia se basa en el caso policial del Clan Puccio, que conmocionó a la sociedad argentina a principios de los 80. Tras la aparente normalidad de la familia Puccio se oculta un siniestro clan dedicado al secuestro y al asesinato. Arquímedes, el patriarca, miembro del Servicio de Inteligencia desde la dictadura, lidera y planifica las operaciones. Alejandro, el hijo mayor, estrella de un club de rugby, se sirve de su popularidad para no levantar sospechas. Los demás miembros de la familia son cómplices en mayor o menor grado de los crímenes del clan, y viven de los beneficios obtenidos de los rescates que pagan los familiares de los secuestrados. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Argentina Argentina
Título original:
El clan
Duración
110 min.
Estreno
13 de noviembre de 2015
Guion
Pablo Trapero
Música
Sebastián Escofet
Fotografía
Julián Apezteguia
Productora
Coproducción Argentina-España; K&S Films / Matanza Films / El Deseo / Telefé / INCAA / INCAA
Género
Thriller Drama Crimen Años 80 Secuestros / Desapariciones Familia Basado en hechos reales
3
Una película cuya crítica está muy inflada
Salí del cine con una sensación vacía, hueca, de nada, preguntándome qué quiso transmitir Trapero con la película y por qué y cómo la misma fue propuesta para el Oscar...

No pongo en tela de juicio la actuación de los actores ya que la misma es realmente muy buena, a excepción del Comodoro que en el inicio de la película, cuando están brindando, dice un discurso en un tono nada convinecente y poco energético.

El caso Puccio fue un caso que conmocionó al país. Fue un caso fuerte. Fue la organización de secuestradores más temible de la historia policial argentina y para quiénes vivimos en esa época no nos olvidamos, justamente, por todo lo que encerraba el caso en sí mismo: los negociados entre los Capitanes de la Industria y los militares, donde les pasaban a éstos las listas de los empleados "comunistas", "socialistas", sindicalistas, gremialistas y de todo aquel que "pensara diferente al Proceso", a cambio de negociados con el Estado. Es decir: el gobierno les "limpiaba" la empresa a cambio de contrataciones (Indupa, Sasetru, Ledesma, La Serenísima entre otras).

Puccio fue un tipo que trabajó en la SIDE y para los militares. Siendo empleado de la SIDE,siendo miembro a su vez de la Triple A operaba en contrainteligencia para "chuparse" a los mismos que apoyaban al Proceso, muy poco creíble que pudiera operar para beneficio propio. No hubiera vivido más de un día.

El fim no pone en evidencia quiénes articulaban el movimiento de los Puccio, permitiéndoles operar como un doble agente; y más aún, cómo sobrevivó a la purga de la triple A organizada por las Fuerzas Conjuntas.

Un hombre así, y con contactos, no se entiende en la película cómo es que le pide al hijo información sobre las víctimas).

Nada de esto se ve en la película. El tema es tratado como si fuera un caso más de los tantos secuestros que se viven en la Argentina hoy. Más aún, siendo un caso que conmocionó al país, la música (que está constante en toda la película y en forma abusiva, en escenas donde no tendría que estar o en su defecto, otro tipo de música que genere "algo") le quita y minimiza esa conmoción.

La película no transmite nada: no genera tensión, ni atención, ni emoción, ni empatía, ni antipatía. Los pocos conflictos que muestra en los personajes son mostrados al pasar. A mi parecer, el mejor mostrado es cuando Arquímedes lo provoca en la celda para que lo golpee. Pero no muestra nada de las víctimas y/o sus familias (angustias, etc). Tampoco se lo ve en su situación de vecino (cuando saltó el caso Puccio nadie lo podía creer ya que todos sus vecinos decían que era un hombre correctísimo). En el film se lo ve barriendo la vereda y siempre sin gente que pase a su lado ni para decirle "Qué tal día Arquímedes".

Se la podría haber explotado mucho más, pero no. Yo creo que Trapero no entendió lo que realmente sucedió, implicó y destapó el caso Puccio. Podría haberle preguntado a sus padres,que por la edad del mismo Trapero vivieron bien esa época. Se sabe que entrevistó a las familias de los chicos que mataron, pero lo que no tomó en cuenta el director es que esa gente sólo le contó desde el dolor que sufrieron cuando el hijo desapareció (aunque nada de esto esté plasmado en el film) y nada más porque, justamente, no pueden hablar ya que fueron ellos mismos (estos Capitanes de la Industria) los que negociaron con los militares a cambio de las listas y contratos.... O sea: no hablemos mucho para no levantar la perdiz a través de la re-edición de la realidad. No por nada los amigos de Axel lo defendieron a capa y espada.

En síntesis: Un espectador que no vivió esa época le van a quedar muchos cabos sueltos. Es una película cuya crítica está muy inflada. Tiene excelentes actores, pero muy vacía, tibia, y que nada transmite de lo que realmente sucedió y que no entiendo qué le vieron de bueno.

Por tener muy buenos actores una película no se convierte en buena.
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69 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El diablo sabe por diablo
Dicen que la mejor estrategia del diablo es hacer creer que no existe, como ocurrió con el clan Puccio y su monstruoso jefe disfrazado de cordero. Esa respetable apariencia que encierra el mal, es uno de los aspectos más interesantes de la historia que cuenta la nueva película de uno de los mejores realizadores del actual cine nacional.

Filmada con un pulso clásico y sobrio, “El clan” es un film comercial y al mismo tiempo profundo. Con una gran producción en todos los niveles, además de excelentes actuaciones que devuelven al cine argentino la posibilidad de acercarse a hechos verídicos y trágicos, de una manera inteligente, sin excluir la fascinación del espectáculo.

Todo film de Trapero transita por momentos de fuerte realismo e impronta documental, entonces -por su propia naturaleza- la trama (un resonante hecho policial en la época bisagra en la Argentina de los años ochenta, se presenta inmejorable para el director de “Mundo grúa”, “El bonaerense”, “Leonera”, “Carancho” y “Elefante Blanco”, quien ratifica su solidez narrativa con esta reconstrucción de la sórdida historia de los respetables vecinos de un barrio tradicional que llevaban una doble vida impensada para sus allegados. Precisamente, la confianza que despertaba esta familia fue lo que les permitió marcar a muchos conocidos adinerados entre el final de la dictadura militar y los primeros años de la democracia.

El film expone el momento histórico para ubicar temporalmente, y coloca la lupa sobre la doble condición de este grupo que en microescala demostró funcionar como la dictadura, con un permanente mecanismo de negación acerca de los males propios y una externa demostración de virtudes y religiosidades. La doble faz entre la afectividad familiar y la oscuridad criminal es lo más perturbador a la hora de mostrar cómo funcionaba la familia dentro de las paredes de su residencia, mientras en el sótano o en el baño tenían a las víctimas secuestradas. La película muestra hasta qué punto era coherente la conducta esquizofrénica de todos. Por acción u omisión. La vida cotidiana coexistía con el horror de los secuestros pero sin conectarse, como el que pone alta la radio para no escuchar o mira hacia otro lado para no ver, porque ésa era la consigna que bajaba desde la autoridad del padre-patrón interpretado magníficamente por Francella que compone un psicópata de dos caras, esgrimiendo una autoridad incuestionable. El frío manipulador coexiste con el pater familias que colabora en las tareas domésticas y escolares y después redacta notas extorsivas en la soledad de su escritorio, donde luce su diploma universitario de contador.
La música cumple un rol importante dentro del film. Al contrario de lo habitual, la banda sonora no intensifica sino que suaviza la tensión. Canciones ochentistas de Virus, Seru Girán o David Lee Roth, a la vez que estilizan el relato, lo vuelven menos denso y claustrofóbico. Al respecto, la escena en que el personaje del joven Lanzani (revelación actoral) echa mano a un respirador de buzo, sintetiza la textual falta de aire ant, a permanente presión paterna, porque la película descarga en Arquímedes toda la fuerza del mal y muestra a su entorno más bien victimizado, empezando por su hijo Alejandro, mucho más ambiguo entre lo corrupto y lo corruptible.

La película tiene un innegable profesionalismo en todos los rubros, aunque recién cerca del final alcanza su mejor ritmo. Nos comparte la perturbación ante esa extraña mezcla de familia falsamente ejemplar y su siniestra mezcla de fama, respetabilidad, dinero, deshumanización y delincuencia. Múltiples capas del relato que no siempre funcionan con la misma fluidez pero que igualmente con una dimensión que va más allá del simple policial y trasciende la mera animación de un recorte periodístico de aquellos años de transición. Trapero vincula, expone, saca a la luz datos desconocidos para las nuevas generaciones y para ser rememorados por quienes atravesaron tiempos más oscuros.
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44 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
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