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Llamada para un muerto (1966)

Llamada para un muerto
Trailer
6,4
777
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Sinopsis
Un agente secreto inglés debe averiguar todo lo concerniente al aparente suicidio de un compañero. Las investigaciones apuntan a que la viuda es la principal sospechosa de la extraña muerte de su marido... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Deadly Affair
Duración
107 min.
Guion
Paul Dehn (Novela: John Le Carré)
Música
Quincy Jones
Fotografía
Freddie Young
Productora
Columbia Pictures
Género
Intriga Thriller Espionaje Guerra Fría
Grupos  Novedad
Adaptaciones de John le Carré
7
Juego de espías más allá de las conveniencias políticas
Film independiente, producido y realizado por Sidney Lumet. Se basa en la novela "Call For The Death" (1961), de John Le Carré. Se rodó en exteriores de Londres y en plató. Obtuvo 5 nominaciones a los BAFTA (actor, fotografía, película, guión y actriz extranjera).

La acción tiene lugar en Londres, Surrey y Zurich, en torno a 1960. Narra la historia de Charles Dobbs (James Mason), agente del servicio secreto británico, prejubilado a petición propia cuando ve obstruida su labor por conveniencias políticas, tenaz, obstinado, perspicaz e indolente, está casado con Ann (Harriet Andersson), más joven que él, apasionada, infiel y ninfómana. Con la ayuda del antiguo inspector Mandel (Harry Adrews) lleva adelante la investigación sobre la muerte de Samuel Fennon (Robert Flemyng), funcionario del Foreing Office, de la que su viuda, Elsa (Simone Signoret), es la principal sospechsa.

La película tiene como telón de fondo la Guerra Fría, en cuyo marco se desarrolla y justifica la acción. Los escasos recursos de Dobbs y el ambiente sucio en el que trabaja (tabernas sórdidas, barrios enfangados, aguas contaminadas), contrastan con la opulencia, los derroches y el confort en el que se desenvuelve el agente secreto británico James Bond, según reflejan películas como "Sólo se vive dos veces" (1967). El film está impregnado de realismo y credibilidad en la definición de los personajes y el desarrollo de la acción. El autor de la novela tenía larga experiencia en el ejercicio de su condición de miembro del espionaje británico y conocía con precisión las características del submundo de los servicios de inteligencia. Incluye algunas referencias cultas, como la cita de las obras de Goethe y la inclusión de fragmentos de dos obras de teatro de Shakespeare: el monólogo de las brujas alrededor del caldero ("Macbeth") y el asesinato del rey ("Eduardo II"). Las brujas condimentan su pócima mortal como planean sus acciones los agentes soviéticos. La muerte de Samuel Fennon y de su viuda, al igual que la de Eduardo II, se debe a la intervención de una mano criminal. El arco dramático, bien construido y acertadamente dosificado, se apoyua en la soledad de Dobbs y Mandel y en su empeño sobrehumano de descubrir la verdad por encima de los intereses de una organización poderosa y desalmada.

La música, de Quency Jones, ofrece percusiones, lamentos de sopranos y melodías rítmicas, que se integran en la acción. La fotografía, de Freddie Young ("La hija de Ryan", 1970), mueve la cámara con diligencia y precisión, añade rodajes cámara en mano, usa luces tamizadas y dispersas y bellos contrastes de color. El guión construye un relato rico en misterio y suspense, coherente y convincente. La interpretación de James Mason es brillante. La dirección crea una obra interesante y absorbente, que funde dos relatos paralelos, el doméstico de Dobbs y el de su investigación.

La película presenta paralelismos y puntos de coincidencia con "El espía que surgió del frío" (1965).
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38 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Buen cine de espías.
155/14(16/04/09) Entretenida cinta de espías, dirigida por uno de los grandes, Sidney Lumet, que imprime a la cinta su habitual maestría en el tratamiento de los personajes, dotándolos de alma y no resultando la habitual lucha entre el bien y el mal, no todo es blanco o negro, también hay gris. El film es un historia de espías en plena guerra fría en el escenario de Londres, pero no un Londres glamouroso, si no uno sucio, de callejones oscuros y gañanes de medio pelo, donde un agente, Charles Dobbs (un gran James Mason), debe investigar el aparente suicidio de un compañero, Samuel Fennan (Robert Flemyng), esto le lleva a sospechar de una conspiración de espionaje, mientras Dobbs tiene sus propios problemas en casa con su esposa, Ann Dobbs (Harriet Andersson), una mujer ligera de cascos que le engaña con su mejor amigo. El argumento está envuelto en la usual atmósfera de las novelas de John le Carré, de espías que están de vuelta, con problemas de amistad y amor que suelen ser el motor del relato, más que lo puede ser la acción, lejos de los James Bond, tradicional referente hablar de espías. Lumet consigue crear una película bastante entretenida, con algunas escenas brillantes, valga como botón de muestra la de cuando un agente le da una paliza a un tipo despreciable que le ha alquilado un coche a un sospechoso y cuando lo dejan le está esperando su hija pequeña en medio de la calle de noche, él se aleja con ella, impresionante como nos hace sentir lástima por un tío ruin, digno de un maestro como Sidney. Recomendable a todos los que gusten de cine de espías con substancia. Fuerza y honor!!!
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil