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El señor Ibrahim y las flores del Corán (2003)

El señor Ibrahim y las flores del Corán
Trailer
7,1
7.267
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Sinopsis
En un barrio marginal y multirracial de París, un adolescente judío y un viejo musulmán se hacen amigos. Momo (Pierre Boulanger) vive con su padre, un hombre sumido en la depresión. Sus únicas amigas son las prostitutas callejeras, que lo tratan con mucho cariño. Momo hace la compra en la pequeña y oscura tienda del señor Ibrahim (Omar Sharif), un silencioso musulmán que lo observa todo y sabe más de lo que parece. Cuando a Momo lo abandona su padre, Ibrahim se convierte en su protector. Juntos emprenden un viaje que cambiará su vida para siempre. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Monsieur Ibrahim et les fleurs du Coran
Duración
94 min.
Guion
François Dupeyron, Eric-Emmanuel Schmitt (Obra: Eric-Emmanuel Schmitt)
Música
Valérie Lindon
Fotografía
Rémy Chevrin
Productora
ARP / France 3 Cinéma / Canal+
Género
Drama Comedia Amistad
"Una hermosa amistad. (...) Una película más que digna, bien realizada e incluso emocionante, una canto a la amistad por encima de las diferencias de origen, una apuesta por otra vida más amable, más tolerante; más humana, en suma."
[Diario El País]
7
Agradable intercambio
Esta es una de esas películas que te dejan un agradable sabor de boca después de haberla visto. Entraría dentro de esa especie de subgénero que es el de amistad entre persona mayor y niño-adolescente. En este caso, el adulto es un turco (al que da vida un excelente, y recuperado para el cine, Omar Sharif), propietario de una pequeña tienda de alimentación en un barrio de París. El adolescente, es un joven judío que vive en ese mismo barrio.

Dos soledades que se unen; y que encuentran, el uno en el otro, lo que faltaba en sus vidas. Para el viejo Ibrahim, el joven se convierte en el hijo que nunca tuvo; mientras que éste ve en el anciano la figura paterna que no tiene (que sí existe, pero que no ejerce como tal). Asistimos, pues, a un fructífero intercambio entres dos generaciones y dos culturas totalmente distintas. Un bonito encuentro, en el que la sabiduría y tranquilidad del uno se complementan con las ganas de vivir y de aprender del otro; y que se acaba convirtiendo en una profunda relación de cariño y respeto.

Pero hay más. Que el protagonista sea un adolescente, da pie para que el director también se centre en el descubrimiento de la vida, ese viaje iniciático que tantas veces hemos visto en la gran pantalla. El sexo, el amor, la amistad o las dificultades de convertirse en adulto van apareciendo ante el joven protagonista de manera casi simultánea.

Con todos estos ingredientes, muy bien llevados por director y actores, resulta muy sencillo que los minutos transcurran mientras el espectador disfruta de momentos muy emotivos y entrañables; en una película que, además, nos muestra la relación paterno-filial entre un musulmán y un judío.

Lo que ocurre es que tanta amabilidad y azúcar puede llegar a resultar empalagoso. Aunque también es cierto que es a lo que juega la película (y lo hace muy bien, por cierto). Si a esto le unimos lo poco novedoso de la propuesta y una última media hora un tanto desconcertante y, que no funciona tan bien como el resto; hacen que el film se quede en una buena película, sin más.

Eso sí, a pesar de sus defectos; la primera hora es tan deliciosa, está tan bien contada y tan bien interpretada; que merece la pena verla.
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40 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La buena educación
Para que negarlo, me gustan esta clase de películas. Son de esa clase de films que facilmente son despachados con epítetos como intelectualoides o gafapastiles. Y todo porque su país de procedencia es Francia, o porque están fuera del circuito comercial habitual.

Sín embargo, nada más lejos de la realidad. Esta es una película que se aleja totalmente de pretenciosidades filosóficas o de cháchara trascendente. Es una película pequeña, sí, pero que contiene una enorme cantidad de sabiduría y belleza. Precisamente por su sencillez, por los valores que nos quiere aportar, y por hablarnos del amor, de la amistad y por mostrarnos aquello de realmente otro mundo es posible; un mundo donde lo principal no sea lo material sino el disfrutar de nuestra humanidad en compañía de nuestros semejantes, sean de donde sean, profesen la religión que profesen.

pero no sólo de una bella historia y de bellas imágenes vive el film, sino que se pone el acento en una prodigiosa interpretación de sus dos protagonistas, el joven Pierre Boulanger y un crepuscular Omar Sharif que más que actuar se limitan a vivir con naturalidad sus personajes. Junto a ello una ambientación perfecta, aunque quizás un poco idealista y naïf, de los primeros tiempos de la inmigración en Francia y que queda enmarcada por una banda sonora sencillamente impresionante.

Que sí, que me encantan estas películas, porque no me siento engañado, porque no me siento insultado,y sobre todo porque me dejan un muy buen sabor de boca, que ya es mucho en estos tiempos de cinismo e individualismo.

Lo mejor: Sus valores
Lo peor: Una imagen un tanto idealizada de la pobreza.
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24 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil