arrow

Tropical Malady (2004)

Tropical Malady
Trailer
6,7
1.218
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Hay algo mágico en el aire. Son tiempos felices, y el amor es algo sin complicaciones para el soldado Keng y el joven campesino Tong. Tardes agradables con la familia de Tong, noches llenas de canciones en la ciudad... Hasta que la vida se ve perturbada por la desaparición de alguien. Además, algún tipo de bestia salvaje ha estado matando a las vacas. Según las leyendas locales cabe la posibilidad de que un ser humano pueda convertirse en otra criatura. Entonces empieza la historia de un soldado que se adentra solo en el corazón de la jungla, donde los mitos a menudo se hacen realidad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Tailandia Tailandia
Título original:
Sud pralad (Tropical Malady)
Duración
118 min.
Estreno
22 de septiembre de 2006
Guion
Apichatpong Weerasethakul
Fotografía
Jarin Pengpanitch, Vichit Tanapanitch, Jean-Louis Vialard
Productora
Coproducción Tailandia-Francia-Alemania-Italia
Género
Drama Fantástico Cine experimental Homosexualidad Naturaleza
"Weerasethakul no es un director de mayorías, ni se lo propone. Y este Tropical Malady (...) es la mejor prueba de su estilo; o con más precisión, de sus investigaciones formales. (...) atención a la segunda mitad, porque hay en ella un absoluto dominio de las técnicas de la narración."
[Diario El País]
"Difícil de ver porque cuenta dos historias cuyo presunto engarce no se soluciona con claridad según los cánones de una narración lineal (...) una continua exhibición de maestría formal (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)."
[Diario ABC]
8
Tropical Malady
Romper una lanza a favor de Tropical Malady que, quizás no sea la mejor película del año que algunos han querido encontrar, pero que tampoco merece ser tomada como una cinta aburrida sin sentido ni contenido. No es justo sentenciarla como típica película asiática de ritmo lento, está muy lejos de encajar dentro de ese arquetipo que los occidentales hemos asignado a gran parte del cine asiático. Si bien la ausencia de diálogos es evidentemente, la simbología, la potencia de las imágenes, la dota de una densidad que no debería aburrir, o puede que sí, que todo es subjetivo y más desde el punto de vista europeo. Pero el ritmo no sólo lo marca el mayor o menor número de palabras por minuto, o de cambios de plano; de la misma manera que en una canción no depende de la cantidad de notas por segundo. No se come y digiere igual de rápido un entrecot que unas palomitas, sin que por ello lo primero sea menos nutritivo o placentero (tampoco digo que lo segundo sea peor, me encantan las palomitas).

Centrándonos en la película, el director la divide en dos partes ya no claramente diferenciadas, sino directamente separadas, donde en mi opinión, la búsqueda de nexos pasa por la ingesta previa de sustancias ilegales. Apichatpong demuestra una gran osadía narrativa con esta desestructuración y sus hallazgos formales, situándose en la vanguardia del lenguaje cinematográfico a la altura de grandes nombres del cine actual, como Claire Denis o Hou Hsiao-Hsien.
[Leer más +]
47 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Tu lo que quieres es que me coma el tigre, que me coma el tigre…
No me gustaría dar la razón a esos críticos nublados por el clasicismo, que confunden la novedad, lo moderno, con el acuñado término “modernez”. En embarullar la originalidad con lo vacuo, la evolución con lo aburrido o simplificar la animadversión por lo desconocido con un “no lo entiendo”.

Posiblemente Apichatpong Weerasethakul sea uno de los estandartes orientales en la renovación del cine conduciéndolo a nuevos horizontes. En llevarse premios en reputados festivales a cambio de conseguir la fascinación o el odio más enfermizo a partes iguales. Pero se me plantean varias preguntas: ¿Se puede hacer lo mismo sin aburrir? ¿O junto con la etiqueta de moderno u original hay que incluir soporífero y/o tomadura de pelo? ¿Es arte filmar sin apenas diálogos a un tipo que camina por una selva durante una hora? ¿Es arte colocar una papelera que se encontraba en la calle dentro una galería de arte moderno? ¿Cuándo el morro se transforma en arte? ¿En novedad? ¿En modernez?

Personalmente de “Tropical Malady” sólo me interesan sus novedades, sobre todo estructurales: fragmentar la película en dos mitades sin un aparente desenlace, enfrentar la urbe a la naturaleza, mostrar paralelismos entre ambas historias y exponer los elementos para dejar que el espectador los engarce y medite sobre ellos.
Ya en su anterior e insoportable coñazo, "Blissfully Yours”, Weerasethakul fragmentaba la narración colocando los títulos de crédito a los ¡45 minutos! Esta vez todo parece encajar mejor, pero al igual que sucedía en en su obra anterior queda descompensada la parte informativa con la contemplativa.

La primera parte de “Tropical Malady” resulta interesante, pero es en la segunda, la versión tailandesa-de-cuento-oriental de “Depredador”, donde explotan los resortes cinematográficos. Aunque por desgracia es donde la novedad se transforma en aburrimiento mitigando toda posible fascinación.
[Leer más +]
39 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil