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La boleta (2013)

5,4
23
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Sinopsis
La historia narra las vicisitudes por las que tiene que pasar Pablo para recuperar una boleta de Loto, que le fue robada por dos jóvenes ladrones de poca monta que terminan refugiándose en una villa de emergencia. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Argentina Argentina
Título original:
La boleta
Duración
92 min.
Guion
Andrés Paternostro
Música
Pablo Salas
Fotografía
Martín Errea
Productora
INCAA / MR Films
Género
Comedia
5
Balas y risas para el entusiasmo
Con espíritu discepoliano, pero corriendo el eje de la crítica hacia el humor, “La Boleta” presenta a un personaje perseguido por la mala suerte, interpretado por Damián De Santo, un empedernido perdedor que podría protagonizar el verso "ni el tiro del final te va a salir". Así, cuando intenta matarse, no pasa de un intento fallido con un golpe en la cabeza que lo adormece. En esa ensomniación le aparecen 6 números que anota, interpretándolos como una salida mágico-mística a su situación y decide jugarlos en una boleta. Pero conservar ese papelito potencialmente salvador se convertirá en una alucinada carrera de obstáculos, cuando lo asaltan unos jovencitos villeros y deberá cruzar el umbral hacia un submundo imprevisible.

En el transcurso de una noche hasta el otro día, la historia se desarrolla con agilidad en una estructura encadenada, donde un problema lleva a otro, mientras tanto, van apareciendo personajes secundarios atractivos, algunos queribles, casi todos sólidamente construidos.
La película tiene puntos de contacto con las desaforadas comedias de Alex de la Iglesia y sobre todo con la cercana película cordobesa "De caravana". Con mucho humor y acción ininterrumpida, se burla hasta de sí misma, escapando de la media convencional. Propone personajes esquemáticos, al borde de lo grotesco, al que trascienden por humor o por pura humanidad.

Luego de un breve inicio por los cánones del realismo costumbrista, el film abre otros cauces y cambia de registro en una suerte de lotería estética donde cada nueva toma puede ser una sorpresa.
“La Boleta” es una ópera prima que surge después de una larga experiencia como camarógrafo, director de fotografia y realizador de publicidades, cortos y videos de Andres Paternostro, hijo del realizador de Mosaico, Nestor Paternostro, autor del memorable film sesentista "Mosaico", protagonizado por Perla Caron.
Paternostro hijo escribió un guión básico en cuanto al argumento, pero se ocupó muy bien del desarrollo y progresión de los personajes. Se nota esa acertada elección de los intérpretes, en actuaciones que llevan adelante la historia. La película tiene un registro variable que transita un grotesco de ritmo televisivo. La fotografia acompaña con oscilaciones entre tonos oscuros y colores recargados, los planos son sencillos en una estética que parece no importar tanto como el ritmo, las actuaciones y una verosimilitud propia que se asimila entre mafiosos de poca monta con camisas de seda chillona, travestis, prostis, ladrones menores y algunos de buen corazón que hacen lo que pueden.
Aunque las virtudes de esta comedia, con toques de policial y aventura, se vean desdibujadas por algunos pasajes desprolijos, construidos con demasiado apuro, esto no le impide ser efectiva. Grotesca, desenfadada y dinámica, ofrece siempre una trama interesante y un buen elenco de comediantes que le otorgan al film una sostenida diversión. Un buen exponente de un género bien nativo: el sainete grotesco, donde se destacan Claudio Rissi y Roly Serrano, como los dos mafiosos de poca monta que dejan su impronta. Párrafo aparte para un excelente Marcelo Mazzarello que roza el eje emotivo y da lugar a la moraleja de la película.
Con sus vaivenes formales y su precisión actoral, "La boleta" alcanza un logro infrecuente en el cine nacional: mantiene a los espectadores entusiasmados.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
¿En busca del cine perdido?: Risas y balas en la villa...
Salí de ver la película con una sonrisa y de buen humor. Tuve que remontarme a la infancia y pubertad para recordar que entonces eso era habitual en lugar del fastidio, la angustia, el regusto amargo que nos llevamos al levantarnos de las butacas con el cine de nuestro
tiempo. Más allá de las genialidades y virtudes de las películas actuales, representa todo un desafío para el espectador de hoy y aquí, cargar por anticipado con la idea de que saldrá (en el mejor de los casos) malherido en su mente y su corazón ante la lucidez de discursos implacables o probablemente atontado por la gravidez del ritmo, la impasibilidad que se critica desde el mismo lugar en que se origina, o peor todavía, por el pesado aburrimiento,consecuencia (la peor alternativa) de un experimento fallido.

Al ver “La Boleta” pensé en que solamente una película nacional me recordaba ese estado de sentimientos y sensaciones encontradas “Más que un hombre”, de nuestro santafesinísimo Dadi Brievas que pasó con más pena que gloria por las salas marquetineras conformadas a la medida de los tanques extranjeros que reciclan sin cesar viejas recetas en moldes de sofisticada tecnología.
También la película tiene parentesco con “De Caravana” la pelicula cordobesa hecha por un puntano, pero director de tierra adentro, que proponía un tour por la villa y sus peligros, a partir de un protagonista de clase media, ajeno a los avatares y peligros que pululan entre narcos,
travestis y gente muy humilde que como puede y a pesar de todo trata de sobrevivir y salir a flote. Con esta película "La boleta" comparte el disparador de la trama: un hombre común o mejor dicho alguien que pertenece y vive en un nivel social medio debe cruzar el umbral a donde se sobrevive en medio del peligro, las privaciones y el delito. Esa realidad marginal a las grandes ciudades se describe desde la óptica humorística que es una perspectiva siempre escéptica y distanciada de juicios morales que reemplazarían la comicidad por la compasión.

Los personajes son más que queribles (el dúo adolescente, su padrino Nino, el protagonista y su improvisado amigo boxeador retirado, el cura villero ¡excelente resurrección de Ricardo Bauleo!

Estéticamente la película es desprolija, sobre todo su inicio y su remate, hecho con prisa pero con entusiasmo, siempre pendiente de la acción cada vez más delirante. Desbordante de humor y de alternativas que mantienen el interés hasta llegar a un desenlace con sorpresas, La boleta es un buen exponente de un género bien nativo:el sainete grotesco.

Al eficaz protagónico de Damian De Santo lo acompaña un formidable Marcelo Mazzarello y efectivas caracterizaciones de Claudio Rissi, Roly Serrano y otros buenos secundarios.
Si el espectador se dispone a divertirse y a entrar en la propuesta todo va a andar bien, porque se trata de reírse de la mala suerte y por lo tanto, de conjurarla.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil