arrow

Zambezia (2012)

Zambezia
Trailer
5,8
140
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
En el corazón de África, los pájaros han creado la ciudad de Zambezia. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Sudáfrica Sudáfrica
Título original:
Zambezia
Duración
83 min.
Guion
Anthony Silverston, Andrew Cook, Raffaella Delle Donne, Wayne Thornley
Música
Bruce Retief
Fotografía
Animation
Productora
Triggerfish Animation
Género
Animación Aventuras Pájaros 3-D
7
Zambezia sobre el autoritarismo paternal
Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente universitario y Periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com

La película animada sudafricana no es para nada original en su argumento de mostrar un papá autoritario con la responsabilidad de educar a su hijo, resulta sí muy entretenida y un pretexto para ver una serie de analogías con nuestro mundo. Ya muchas películas han encarado el tema de la paternidad. Lo muy significativo de la película es la metáfora que se puede deducir del mundo de las aves, una especie de árbol en medio de una catarata –donde no pueden llegar los depredadores- y su modo de vida es paradisiaco pero de encierro.

La historia es la de un padre que cuenta con un enigma en su vida –descifrarlo es la astucia mayor de la película-, por tanto su hijo se ve sometido a una educación donde siempre se pone a salvo de peligros. Las aventuras son coartadas y la posibilidad de ir más allá de donde casi siempre ha estado se encuentran limitadas. Hacer amigos es imposible y salirse de las rutinas es concederle espacio a la muerte. Es entonces, un hijo y padre Halcón, veloces, sagaces y con un poder de ser líderes y protectores.

Una cigüeña le habla a Kai –el hijo halcón- de la existencia de un lugar asombroso y espectacular donde viven las aves: Zambezia. De inmediato su curiosidad hace que quiera ir a ese lugar, su padre nunca le ha hablado de tal espacio, y aunque se abstiene de hacerlo y lo previene, Kai desobedece y se embarca en una aventura riesgosa que le hará descubrir su lugar en el mundo. Hasta ahí no hay nada novedoso, de hecho toda la película es predecible; gana en su sencillez y sobriedad.

Los pájaros son llamativos y esa variedad cautiva. Además un reptil, quien es la amenaza y unos pájaros desorganizados y titubeantes como los Marabú, atinan en ser la parte antagónica. Con un matiz y es que esos contrarios pueden volverse semejantes a los zambezianos, es decir, en las películas para niños, los malos pueden ser buenos.

El caso es que la película se gana al público. Hay chistes como que: “Me llamo Kai el chico que siempre cae”. También pone a reflexionar sobre lo que implica la sabiduría. En uno de los tantos diálogos, una cigüeña le pregunta al Halcón jefe: ¿Cómo es que sabes tanto sino vas a ningún lado? De inmediato, esa pregunta, implica un tipo de conocimiento, uno que es más perspicaz: no por salir se conoce, también desde dentro se puede tener el control de los acontecimientos. Y hay otras tan enternecedoras y dicientes, como cuando Kai describe su hogar: “No es grande, pero es mi hogar”. Y otras más cuando el reptil al amenazar a los “débiles” deduce su condición: “La naturaleza llama, yo respondo”.

sigo en spoiler
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
7
Un nido ambicioso
Simplona, pero efectiva. Zambezia es pura magia. Porque no presenta nada nuevo bajo el sol, pero es una auténtica delicia. Su música de verdad que me enamora, sus excelentes canciones dan vida a una animación más que aceptable. Una banda sonora de aplauso. Su historia no es perfecta, pero entretiene, divierte en ocasiones e incluso emociona con viejos clichés.
Ya de inicio, cabe destacar que se han puesto de moda las películas sobre pájaros. Y por si eso no fuera poco para que algunos puedan desmerecer su argumento, nos presentan a un padre autoritario, protector en exceso, que oculta un pasado misterioso (aunque más que evidente). Todo lo opuesto a su hijo, un pájaro intrépido que desea conocer lo que hay más allá de las fronteras establecidas por su padre. Un espíritu libre, como su difunta madre.
Después de un cruce de caminos entre padre, hijo, antiguos amigos y viejos enemigos (sin olvidar en ningún momento la presencia de un personaje medio tonto), su hijo desafía las órdenes de su padre, huyendo hacia la ciudad de Zambezia, situada en lo alto de una preciosa cascada. Un paraíso visual que contentará al espectador con su frenético colorido. Mientras tanto, sus enemigos preparan una masacre, guiados por las órdenes de un reptil maligno.
De principio a fin, nos damos cuenta de su escasa originalidad. Sin embargo, sus aventuras suceden sin ninguna prisa, enlazando de forma correcta cada pequeña historia, así como profundizan en cada personaje, ofreciendo una cantidad de detalles casi pasmosa. De tal forma que su armonía nos atrapa, a pesar de que ya conocemos su desenlace de antemano, romance incluido.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica