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El ángel exterminador (1962)

Sinopsis
Después de una cena en la mansión de los Nóbile, los invitados descubren que, por razones inexplicables, no pueden salir del lugar. Al prolongarse la situación durante varios días, la cortesía en el trato deja paso al más primitivo y brutal instinto de supervivencia. Una parábola sobre la descomposición de una clase social encerrada en sí misma. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ México México
Título original:
El ángel exterminador
Duración
90 min.
Guion
Luis Buñuel, Luis Alcoriza
Música
Raúl Lavista
Fotografía
Gabriel Figueroa (B&W)
Productora
Producciones Alatriste
Género
Drama Sátira Surrealismo Película de culto
"Las convenciones burguesas son dinamitadas por el maestro Buñuel. (...) juega con una catarata de códigos surrealistas (...) una parábola lúcida y extenuante"
[Diario El País]
9
EL ANIMAL QUE VIVE DENTRO
1. La vida también es enigmática y chocante, replicaba Buñuel a un comentario sobre esta película. ¿Que por qué las repeticiones? Respuesta sardónica: La película quedó corta y había que alargarla.
Para Buñuel el misterio era elemento esencial de una obra de arte. Le irritaba la tendencia a explicar racionalmente imágenes casuales: "La mejor explicación es que no tiene explicación racional; es pura poesía, y nadie pide que le expliquen un poema. O no debería, al menos".

2. Idea insólita: a causa de una fuerza incomprensible, unos cuantos burgueses no consiguen abandonar una mansión donde han sido invitados a cenar. Obligados a convivir, las fórmulas de cortesía dan paso a la agresión. Por entre los jirones de la etiqueta emerge una naturaleza humana malintencionada que no se limitará a la violencia verbal.
La degradación de la convivencia va instaurando una atmósfera terrible, atenuada por el tono anecdótico con que avanza la narración: se hilvanan viñetas variadas, con diálogos muy cortos, rápido intercambio en régimen absurdo:

—¿Piensa permanecer mucho entre nosotros?
—¿Y usted?
—No, dígalo usted antes.
—Yo vivo aquí.
—Me lo esperaba…

3. Para Buñuel, la educación y cultura universitarias son barniz: la mentalidad de la élite se basa en un individualismo abstracto, inútil para lo comunitario, sin iniciativa práctica, conformista y falto de espontaneidad, que en situación límite se descompone en neuras y paranoias. Prisionero de códigos y tabúes, ante lo inexplicable aflora un fondo primario. La casa ya no es refugio contra la amenaza exterior. Invertida la función, se vuelve jaula. La amenaza está dentro.

4. Buñuel reescribió con fuerza narrativa una pieza compuesta con Alcoriza, “Los náufragos de la calle Providencia”. El título quedaba largo y pidió a Bergamín el de una obra de teatro suya, aparcada: “El ángel exterminador”. Ningún problema, está sacado de la Biblia, del Apocalipsis.
Con el productor Alatriste, Buñuel tenía libertad sobrada para trabajar a su manera más personal, parecida a la del entómologo: estudio distante e irónico del comportamiento de los personajes, mezclado con guiños privados y una constante buñuelesca, la imposibilidad absurda de satisfacer un deseo sencillo.
En la Residencia de Estudiantes, Dalí y Lorca, sin dinero, se encerraron un par de días en una habitación, fingiéndose náufragos que no podían salir y pedían auxilio.
También en la Residencia, Buñuel tuvo un compañero de habitación a quien odiaba por su manía de peinarse a conciencia sólo media cabellera, como hace un personaje de la película.
En la obra más original de Buñuel, lo intelectual y planificado tiene menos peso que la exploración subjetiva y arbitraria (como las repeticiones: de la llegada de los invitados, de las presentaciones y brindis…). No son películas para entender y descifrar sino para vivirlas.

5. Alatriste, cuando vio el film, recién terminado: “No he entendido nada. Es maravilloso”.
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253 de 273 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Levemente decepcionante
No tenía ni idea de lo que iba a encontrarme antes de ver la película. Sólo sabía que estaba muy bien considerada. Me he encontrado primeramente con una presentación de personajes magistral, que te va dando pequeñas pinceladas de cada uno pero sin llegar a ahondar demasiado, no resultando para nada tediosa. De pronto unos señores se hacen unas señas y aparecen unas patas de pollo en el interior de un bolso; ahí te das cuenta de que esto no va a ser un drama sino algo más fantástico. Y ocurre lo que relata la sinopsis: inexplicablemente nadie quiere salir de aquella sala, desarrollan una fobia inexplicable al exterior. Vamos observando cómo se degradan estos personajes aristocráticos hasta alcanzar niveles animales, de supervivencia.

Suena muy bien, pero me temo que Buñuel no supo explotar todas las posibilidades que un argumento tan bueno le proporcionaba. Me da igual que el encierro sea una metáfora, me ha faltado más tensión, una atmósfera aún más malsana, situaciones más al límite. Creo que le falta fuerza a una gran parte de la narración, o bien más elementos fantásticos/psicológicos (como el de la mano) que fascinen. Me he llegado a aburrir. Por no hablar de la solución del problema, bastante simple y decepcionante. El epílogo en la Iglesia te puede resultar muy bueno o muy estúpido, depende de cómo tengas el día.

Tampoco ayuda el elenco de actores, correctos en algunos casos y directamente malos en otros. Imposible empatizar demasiado con los personajes con esas actuaciones tan normalitas.

En resumen, una película que arranca estupendamente pero que hacia la mitad se va desinflando lentamente. En mi opinión, por supuesto.
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135 de 174 usuarios han encontrado esta crítica útil