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La tristeza de la señora Snajdrové (2008)

La tristeza de la señora Snajdrové
Trailer
6,6
49
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Sinopsis
1961, Checoslovaquia. La historia sigue a un grupo de estudiantes de cine, entre ellos un joven albanés, que no olvidando sus raíces, se maravilla con el encanto del país checo y su forma de vida. Además, se enamorará de una mujer madura, esposa de un superintendente de la policía, la señora Snajderová. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Albania Albania
Título original:
Smutek paní Snajdrové (The Sorrow of Mrs. Schneider)
Duración
104 min.
Guion
Piro Milkani, Radek Sofr
Música
Milan Kymlicka
Fotografía
Miro Gábor
Productora
Coproducción Albania-República Checa-Grecia; Studio Fáma 92
Género
Drama Romance Años 60
7
El yo y las circunstancias
Estamos ante un noble intento de estos dos desconocidos directores albaneses por mostrar la absoluta negación de la libertad que supusieron los regímenes socialistas de Europa del este, fueran cuales fueran sus dirigentes, sus eufemismos y las latitudes en las que estuvieran enmarcados. Está bien destacar esto por esos intentos de rehabilitación que siempre surgen por la mera comparación de políticas y cifras entre diferentes regímenes de similar pelaje; análisis que por lo demás se acaban olvidando de lo que realmente importa: las personas, que son las principales afectadas. Como dijera Unamuno: "Nada hay más universal que lo individual, pues lo que es de cada uno lo es de todos".

Esta es una película que trata de penetrar en la historia colectiva y el destino de dos pueblos aparentemente distantes como serían el checo y el albanés a comienzos de los años 60 a través de las figuras de la señora Sanjderova y Leka. Precisamente por medio de ellos los directores plantearán interesantes reflexiones en torno al concepto de libertad individual y colectiva y el modo en que ambas entran en conflicto, lo que nos propone en cierto sentido es observar cómo las circunstancias externas se imponen sobre el individuo hasta el punto de negarle la libertad.

Sin embargo por momentos creo que los directores fracasan a la hora de imprimir la suficiente carga dramática inherente a los hechos, la única actuación verdaderamente creíble es la de Anna Geislerova, que muestra a la perfección la desesperación contenida que alberga en su seno, su deseo de entregarse a la vida. La historia ofrecía material para hacer una obra maestra, pero ha quedado en una película interesante, buena si se quiere, porque la ambientación es excelente tanto en lo referido al vestuario como al tipo de filtro empleado en la filmación, que nos permite un acercamiento real a la época. Los elementos simbólicos están bien trabajados, desde el inicial viaje en tren en que éste enfrenta una encrucijada de caminos (reflejando que va a ser un film donde la elección de un camino supondrá el rechazo de otro) hasta el simbolismo político, bien reflejado por la retirada del retrato del "maldito" Jruschev de la embajada albanesa en Praga (quien renegó de Stalin en el XX Congreso del Partido, siendo seguido por el resto de países de Europa centro-oriental, forzando el definitivo aislamiento del régimen de Hoxha para culminar la construcción del comunismo con éxito y lejos de las nocivas influencias externas). De hecho una de las cosas que más llama la atención es el extraño rodeo que Leka tiene que llevar a cabo para volver a casa. Por supuesto no se podía contemplar la posibilidad de descender hasta Italia, perteneciente a otro mundo, o a través de Yugoslavia, país que renegó ya antes de los 50 del padrecito Stalin.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
No caben suficientes palabras en una despedida así
Jana es la señora Snajdrové, que aparece ante nosotros casi por casualidad en la estación de la que bajan tres estudiantes venidos de Praga. Estamos en un pueblo de la antigua Checoslovaquia, son los años sesenta y es imposible no pensar en el contexto tan especial que se vivió en este rincón del mundo en esta época. La llamada ´nueva ola checoslovaca´ supuso una explosión cultural y de creatividad excepcionales, algo que de lo que no escapó el cine y por lo que podemos estar agradecidos.

En un contexto tan especial los hermanos Milkani colocan a Jana en una estación de tren, algo que no nos pasará inadvertido ni a nosotros ni a la otra parte interesada, el joven operario de cámara de origen albanés que no parece muy selectivo a la hora de intimar con el sexo opuesto. Es lo que parece, hasta que tras ciertos encuentros fortuitos las cosas que tiene que pasar pasan, son las cosas del amor que no entiende de edades ni de estados políticos.

La película duele porque están atrapados, porque el socialismo mal llevado se convirtió en una cárcel para todos y no hay lugar para que el amor se expanda, sin libertad, condicionados por terceros, sólo hay lugar para tristeza. Que no le quepa duda a nadie: tristeza de ella, más que de nadie. Para el recuerdo quedará ese brindis por que el tiempo pase más despacio. Lo escribo y lo reescribo y cada vez duele más; brindar por una razón tan triste, brindar por ese tiempo cruel que acaba con todo, que el tiempo pase más despacio...

Para el recuerdo también quedará la última conversación del joven albanés con el señor conde, una delicia, casi sin conocerse y ofreciéndose de forma mútua una amistad de tamaño inmenso, con una cordialidad ejemplar. Y por supuesto, la inevitable decisión final, ya camino otra vez de la estación nos damos cuenta de nuevo que viven atrapados y machacados por el sistema comunista. Para ambos quedará un recuerdo maravilloso, pero también una tristeza infinita por lo que no pudo ser. Más tristeza para ella por supuesto, por si no había quedado claro, ésta es la película de la tristeza de Jana. No caben suficientes palabras en una carta de despedida así.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil