arrow

Videodrome (1983)

Videodrome
Trailer
6,7
11.483
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Max Renn, un aburrido operador de televisión por cable, descubre un día una televisión "real" llamada Videodrome. Una palpitante pesadilla de ciencia-ficción que nos muestra un mundo en el que el vídeo puede controlar y alterar la vida humana. Considerada por Andy Warhol la "naranja mecánica" de los 80. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Canadá Canadá
Título original:
Videodrome
Duración
88 min.
Guion
David Cronenberg
Música
Howard Shore
Fotografía
Mark Irwin
Productora
Universal Pictures / CFDC / Famous Players / Filmplan
Género
Ciencia ficción Fantástico Terror Gore Televisión Película de culto
6
El coño de la Bernarda
Descubrí Cronenberg a través de “Scanners”, mítico título que impactó poderosamente en el público ochentero gracias a su acertado porcentaje de originalidad, fantasía, tensión y aditamento gore. Años más tarde, ya en época universitaria, tuve la oportunidad de seguir disfrutando con el personalísimo discurso del canadiense con “Vinieron de dentro de...”, “Inseparables” y “La mosca”. Cronenberg y Carpenter pasaron la exigente criba intelectual que petulantes, culturetas y gafapastillas universitarios de nuevo cuño como yo, creyéndonos algo, prescribíamos como filtro para separar el grano de la paja en lo que se refería al cine fantástico o de terror. Atrás quedaban Dante, Craven o Raimi. Interesantes cineastas también, pero sin ese plus de talento que evidenciaban los anteriores. Menuda estupidez... como si “etiquetar” fuera decreto-ley.

Tras un largo paréntesis retomé la experiencia cronenbergiana. Tras constatar que “Una historia de violencia” -sin pretender menospreciar su correcto ensamblaje- me suscitara únicamente cierta sensación de frialdad y vacío, decidí retroceder a los orígenes del canadiense para degustar alguno de sus trabajos desconocidos aún para mi. El destino me cruzó con “Videodrome”. Más de lo mismo. Si no quieres caldo, dos tazas... La peli arranca bien, con nervio y vigor. La cámara de Cronenberg y la música de su inseparable Howard Shore arropan el film imbuyéndolo de una atmósfera angustiosa y enrarecida. El tema de “Videodrome” como canal televisivo con emisiones de torturas en vivo y en directo como leit-motiv argumental engancha, y mucho, pero a medida que la peli va adentrándose en vericuetos cada vez más apócrifos y metafísicos pierde mordiente, a la vez que se nos revela pretenciosa y extravagante. Tan extravagante como el propio Andy Warhol, quien se atrevió a calificar el film como “La naranja mecánica” de los ochenta. De la envejecida estética VHS y de los efectos especiales prefiero no extenderme para no cebarme demasiado, pero es que buscarle lecturas paralelas a la abertura abdominal de James Woods es tan cachondo y patético como el título de esta crítica.

En definitiva. Con 20 años, entre calada y calada y al calor de unas birras tal vez le hubiera buscado los tres pies al gato. Con casi 20 más, no cuela.
[Leer más +]
137 de 189 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Sexo, mentiras y cintas de video
Por una de esas ironías cinematográficas, tan imprevisibles como oportunas, podemos hallar en Vampiros de John Carpenter, y por boca del propio James Woods, las claves que facilitan un mayor acercamiento a una película tan supuestamente alejada como Videodrome. Es en la definición de lo que son los son los vampiros, o mejor dicho su descripción por negación (no son románticos, no tienen clase ni son amanerados), lo que describe el mundo que pretende reflejar Cronenberg.

En el fondo Videodrome no deja de ser otra película sobre la vampirización, en este caso no de individuos concretos, sino de cómo de la infección en sí. Efectivamente asistimos al proceso en un hombre solo, pero otorgando la función de paradigma, de ejemplo de lo concreto cuya destinación es la expansión total hacia la sociedad en su conjunto.

Al igual que en las leyendas del hominae nocturnis, la televisión no deja de ser un ente aparentemente inocuo cuyo poder sólo se desata si la invitamos a entrar en nuestros hogares y en nuestras mentes. Sólo así puede ejercer su dominio basado en una combinación de seducción hipnótica basada en elementos tan oscuros y a la vez tan atrayentes como el sexo y la violencia. Sí, la televisión nos convierte en yonkis, sólo que en lugar de sangre necesitamos nuestra dosis hertziana diaria de morbo, sexo y violencia. No es gratuito pues que los objetos que se introduce el protagonista sean precisamente una pistola y una cinta de violencia explícita, símbolos evidentes de las necesidades que la pantalla quiere cubrir.

Todo ello conforma un discurso atrayente, que sorprende por la vigencia del mensaje, por la capacidad sintética y visionaria del director, pero ante todo, por la capacidad de sumergirnos en un ambiente de cariz marcadamente realista. Efectivamente sólo a través de una atmósfera malsana, pero también marcadamente natural se consigue que el espectador se lleve el miedo y el mensaje en su casa, un método cinematográfico que impide la desconexión entre el mundo del cine, de lo que acontece en la sala y la realidad exterior.

Cronenberg, quiere conformar un mundo pesadillesco, pero también reconocible, donde no haya una sola variación estilística entre la fantasía y realidad más palpable, que los acontecimientos sean tratados con la misma pose de cierto distanciamiento frío de la cámara, que muestre que la vida son sucesiones de eventos aparentemente desconexos, pero cuyas transiciones naturales pueden llevar a derribar ese muro, más delgado de lo que creemos, entre la realidad cotidiana y la paranoia colectiva. (sigue en spoiler)
[Leer más +]
69 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil