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Educando a Rita (1983)

Educando a Rita
Trailer
6,6
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Sinopsis
Comedia basada en un gran éxito del teatro londinense. Rita (Julie Walters), una peluquera insatisfecha que lleva una vida anodina, decide apuntarse a un curso de literatura en la universidad para intentar escapar a sus frustraciones. La extraordinaria transformación que experimenta afecta también a su profesor (Michael Caine), que se enamora de ella. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Educating Rita
Duración
110 min.
Guion
Willy Russell (Teatro: Willy Russell)
Música
David Hentschel
Fotografía
Frank Watts
Productora
Acorn Pictures
Género
Romance Comedia Comedia romántica Enseñanza
10
Una peli distinta
Vi la de Educando a Rita hace muchísimo tiempo y la he vuelto a visionar hace unos meses, me encantó y me impactó por sus contrastes, como están conjugados en la peli conformando una historia. Como ella observa a su familia, el padre -un poema- la madre, en la que se ve reflejada y en la que no quiere convertirse, la hermana con su novio y el pub como institución. El universo de la peluquería con clientas que quieren ser algo en lo que ella no puede transformarlas, la inseguridad generada por ese estar entre dos mundos, la insatisfacción que le produce el uno y la ansiedad provocada por el otro al que quiere acceder. Su objetivo es el que persigue el socialismo teórico "la educación nos hará libres" y el que denosta el conservadurismo puro y duro "cuidado con el que sabe".
Muy interesante.
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17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
“Para ser otro hay que cambiar por dentro”
Cuando llega a su oficina de la universidad, lo primero que hace el profesor Frank Bryant es buscar entre los libros de su biblioteca. Pasa por obras de Oscar Wilde, John Milton… y cuando llega a “The lost weekend”, la novela de Charles R. Jackson (una perfecta pista pues el autor cuenta en ella su experiencia como alcohólico), retira el libro y tras él encuentra una botella de whisky que extrae de inmediato. Pretendido o no, también es éste un guiño a la notable película homónima de Billy Wilder, llamada entre nosotros “Días sin huella”, la cual está basada en aquella obra.

Después, hay una abierta crítica -y autocrítica- a la educación actual plagada de datos inútiles, de memorización y de asistencia por obligación social, pero donde brillan por su ausencia la extracción de pensamiento y de creatividad, y la compenetración profunda y espontánea del alumno con aquello que estudia. Hay un momento clave, cuando el profesor llega indiferente a clase, levanta las piernas sobre el escritorio, responde con desgano a las preguntas, y un alumno le averigua que si está borracho. Su respuesta es una penosa confesión: “¡¿Borracho?! ¡Claro que estoy borracho! ¡No pretenderá usted que enseñe esto cuando estoy sobrio!

A continuación, veremos un divertido, comprometido y ejemplar proceso, donde se hará una abierta apología a la educación personalizada, a la manera como se accede al conocimiento cuando éste es elegido por voluntad, elección y compromiso personal, y al empeño que, a su vez, puede alcanzar un profesor cuando siente que se conecta con su(s) alumno(s).

Lewis Gilbert, dirige esta adaptación cinematográfica de una obra que obtuvo mucho éxito en las tablas y en la que, la actriz Julie Walters, ya se había ganado el premio Tony por su actuación. Esto hizo que fuera ella la elegida para la versión fílmica y representó su debut cinematográfico aunque ya había sembrado algunos pinitos en series de televisión. Para secundarla, en el papel del profesor en crisis, se consiguió nada menos que al peso pesado Michael Caine, y al final ambos se llevarían el Globo de oro y una nominación a los premios Oscar.

Es evidente que, “EDUCANDO A RITA”, bebe de dos fuentes memorables realizadas ambas en 1950: “La versión Browning” de la cual extrae al profesor maduro, en crisis consigo mismo y con sus alumnos, y a la esposa cuyo amante es otro profesor; y “Nacida Ayer”, con el cuento de “la rubia tonta” cuya educación personalizada la transforma profundamente, al tiempo que se produce un estrecho lazo con su carismático instructor.

El mayor mérito en el filme de Gilbert, está en las actuaciones, pues Walters y Caine logran una deliciosa compenetración y sus personajes resultan refulgentes y profundamente cálidos. Willy Russell, el autor y guionista, aporta unos diálogos frescos y agradables y la historia, en general, resulta bastante entretenida, a la vez que refuerza el cambio en la educación que tantos venimos anhelando.

El universo es justo y, un día, con el hombre y contra el hombre, pero siempre en bien del hombre, las bellas utopías se harán realidad. Tú no desistas y ¡sigue empujando!
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil