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El príncipe estudiante (1927)

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Sinopsis
Karl Heinrich, sobrino del rey de un pequeño país y príncipe heredero, se traslada a estudiar a Heidelberg acompañado por su tutor, el doctor Jüttner. Allí se enamora de Kathi, la sobrina del dueño de la posada en la que se alojan. Karl Heinrich es feliz, pero el rey muere y debe regresar para ocupar el trono. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Student Prince in Old Heidelberg
Duración
103 min.
Guion
Hans Kraly
Música
David Mendoza, William Axt
Fotografía
John Mescall, John Alton (B&W)
Productora
MGM
Género
Drama Comedia Romance Cine mudo Colegios & Universidad
10
PASTILLAS PARA SOÑAR
De tanto en tanto necesito una especie de reforzante de mis planteamientos cinéfilos. Algo así como vitaminas que me devuelvan las energías perdidas entre películas mediocres y actuaciones superficiales. Y en mi botiquín personal procuro llevar siempre unos cuantos comprimidos de Lang, de Wilder, de Murnau ó de Lubitsch. Únicamente ellos me devuelven el humor y el amor por esta herencia maravillosa de los Lumière.

¿No los conocen? En la farmacia pueden preguntar ¿Tienen pastillas para soñar? No tienen ni que mirar el prospecto. Su efecto es instantáneo y con toda seguridad recién las hayan tomado (con una basta) se sentirán nuevos, renovados, optimistas y soñadores. Y como su efecto es prolongado seguro que mantendrán la sonrisa muchísimo tiempo. Ahora, eso si, no deben mezclarse con artificiosos bodrios, especialmente si en su composición abundan las carreritas de coches, los efectos infernales ó locuelas buscan locuelos para vivir vida loca.

El príncipe estudiante es una JOYA donde Lubitsch derrocha un poquito menos de ironía y muchísimo más romanticismo de lo habitual en él. Tal vez por ello se afirmó que era una película para mujeres. ¿Para ellos las pistolas y para ellas las muñecas? ¡Por favor! ¿Es Sunrise de Murnau también para mujeres?.

Esta disquisición me parece absurda y me disgusta. Prefiero hablarles de esta película. Un consejo: Si tienen ocasión véanla. No tienen ni que elevar el volumen porque estamos hablando de una película muda (con una música excepcional que acompaña cada acción y cada movimiento). ¿Muda? Si. Si. Pero de esa mudez que no para de hablar con gestos, con miradas, con sonrisas, con llantos, con sombreros que se agitan, con jarras de cerveza que se alzan, con brindis, con lágrimas que se enjuagan, con campos llenos de flores de amor y campos desflorados llenos de tristezas...

Ramón Novarro, con su aire eternamente aniñado: Perfecto. Norma Shearer, decidida, resuelta, sensible: Perfecta. Jean Hersholt, como el tutor: Genial e imprescindible. Lubitsch, como director, como creador, como genio: Sublime. En lo más alto. Si hay un Olimpo de los dioses cinematográficos búsquenlo allí. Seguro que lo encuentran.
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26 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
En ocasiones veo muertos.
¿De qué va?:

Un joven príncipe heredero se enamora de una sencilla camarera mientras cursa sus estudios fuera de su ciudad natal, pero el rey muere y debe volver inmediatamente para ocupar el trono...

Crítica:

En ocasiones veo muertos, no lo puedo evitar, en lugar de ver la última peli de la Coixet o una nueva entrega de Harry Potter (AKA Harry Cipotter), o incluso la enésima comedia del Apatow como haría cualquier persona honrada y decente, me pongo a ver películas en las que hasta los niños de cinco años que salen huelen a ciprés desde hace un par de décadas. Pero es que este acercamiento a tanto muerto resulta que me suele reportar pingües beneficios, ya que me reencuentro a menudo con valores cinematográficos que se han perdido, algunos se perdieron con la llegada del sonoro y otros se perdieron con la llegada de los cálculos mercantiles el día que estos le ganaron la batalla al arte.

El príncipe estudiante es una gran película de la etapa muda de Ernst Lubitsch, de un lirismo tremendo, aunque a los republicanos convencidos no les hará mucha gracia, porque al fin y al cabo es una apología de la abnegación monárquica y una reflexión sobre la servidumbre que provoca tener la sangre azul en vez de roja como todo el mundo, pero sobre todo es una película sobre un amor imposible, el de un futuro rey y una sencilla camarera, ¿cómo iba a prosperar un amor como ese?, sería algo así como si a un príncipe hoy en día se le antojara casarse con... ¿qué sé yo?, con la presentadora del telediario, por poner un ejemplo.

Cómo han cambiado los tiempos, coño.
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24 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil