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El proceso de Juana de Arco (1962)

El proceso de Juana de Arco
Trailer
7,3
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Sinopsis
Edad Media, guerra de los Cien Años (1339-1453). Después de ser capturada en una batalla contra las tropas inglesas que habían invadido Francia, Juana de Arco, la Doncella de Orleáns, que contaba sólo 19 años, fue encarcelada y procesada por un tribunal eclesiástico que la acusó de brujería y la condenó a morir en la hoguera (1431). Durante los interrogatorios, la joven afirmaba haber tenido visiones y oído voces que le encomendaron la misión de salvar a Francia de los invasores ingleses. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Procès de Jeanne d'Arc (Trial of Joan of Arc)
Duración
65 min.
Guion
Robert Bresson
Música
Francis Seyrig
Fotografía
Léonce-Henry Burel
Productora
Agnes Delahaie Productions
Género
Drama Biográfico Siglo XV Religión Histórico
9
Juana de Domrémy
Basada en las actas originales del proceso seguido en Rouen contra Juana de Arco, descubiertas y publicadas en 1841 por el historiador Jules E. Quicherat. Es una de las obras más celebradas del autor. Obtuvo el Premio Especial del Jurado de Cannes.

La acción tiene lugar en Rouen (Francia) entre marzo y mayo de 1431, durante el juicio, condena y ejecución de Juana de Arco. El relato constituye una transcripción, somera y austera, de las actas del proceso al que fue sometida la heroína. La película no explica, pero conviene recordar que Juana había impulsado la coronación en Reims de Carlos VII como rey de Francia, cuando parte del país se hallaba bajo dominación inglesa con la ayuda de colaboracionistas. Secuentrada el 24-III-1930 en Compiegne por tropas del anglófilo duque de Borgoña, fue procesada por la Inquisición, bajo la acusación de brujería y herejía. Fue rehabilitada el 7-VII-1456, 26 años después de su muerte. La película abre varias líneas de reflexión. Denuncia que se denegó a Juana el derecho de defensa. El proceso eclesiástico fue un largo y denigrante interrogatorio público tendente a obtener respuestas que incriminaran a la acusada. La presión que sufre la muchacha, sola e indefensa, ante un Tribunal hostil, acosada e insultada a gritos por algunos asistentes, se hace insoportable. La muchacha queda postrada en cama, rota física y psicológicamente, tras ser apaleada y violada en la celda por dos ingleses. Juana resiste durante semanas y sus respuestas ante el Tribunal demuestran inteligencia, habilidad y fortaleza. La película expone, además, la lucha interior de Juana entre su amor a la verdad y su temor a la muerte. Al drama de un proceso incriminatorio injusto, se añade el drama interior de una joven que teme a la muerte y siente enormes deseos de vivir. Llaman la atención el silencio y la inacción de Carlos VII y su Corte. La ingratitud de la que Juana es objeto constituye un hecho lacerante e ignominioso, que la película explica con silencios. Se describe la lucha del poder organizado (ciego, interesado y despiadado) contra la innocencia de una mujer indefensa, cuyo delito no ha consistido ni en herejía ni en brujería, sino en levantar a los compatriotas contra la opresión de quienes la juzgan. Son estremecedoras varias escenas: dos dominicos comunican a la muchacha su condena a muerte en la hoguera, la chica postrada en cama tras su violación, las dos escenas finales y el fundido de ciere en blanco.

La fotografía, realizada con una magnífica iluminación, es de extraordinaria belleza. El guión narra los hechos con aparente frialdad, pero con una fuerza que levanta los sentimientos más profundos. La interpretación de los actores y actrices no profesionales ofrece un resultado de extraorinaria naturalidad y credibilidad. La dirección construye, con elementos sencillos y sobrios, un relato de un dramatismo arrollador.

Cine esencialmente puro y de gran nivel, imprescindible para todo cinéfilo que se precie.
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47 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
ASESINATO LEGAL DE UNA DONCELLA
Ante un sañudo tribunal predispuesto contra ella, y sin derecho a defensa, comparece encadenada una joven de 19 años, descalza, vestida con raídas ropas de hombre. Porque afirma oír voces de algunos santos es acusada del delito de “error”, que engloba herejía, rebelión, brujería…
Con la amenaza de la condena a muerte flotando en la atmósfera, es atosigada por un asfixiante interrogatorio fiscalizador e insultada por una turba que exige su abrasamiento.
Entre sesión y sesión, yace en una celda insalubre. Con el fin de quebrar su firme resistencia, es torturada y violada…

El simple esbozo de situación tan sangrante hiere la sensibilidad y violenta la conciencia.
¡Qué difícil narrar tales hechos sin saturar de emoción y estremecimiento el relato, volviéndolo insoportable!

La actitud de Bresson al respecto es radical: todos los elementos formales quedan sometidos a la máxima depuración, despojados de énfasis, dramatismo o acentos trágicos, para así alcanzar la presentación directa de lo real, sin señalización ni revestimiento.
Los personajes, actores no profesionales, se manifiestan en todo momento contenidamente, aun en los trances más extremos. Juana, en particular, responde de forma juiciosa durante los interrogatorios.
Jamás un movimiento brusco ni una voz alzada, excepto la vociferación de la muchedumbre. La banda sonora incluye, además, secos redobles, clarines de hielo, campanadas, arrastrar y entrechocar de cadenas, pisadas, abrir y cerrar de puertas, aleteo de pájaros, el crepitar del fuego… Y silencios.
La acción se limita a la sala del tribunal, la celda y algún pasillo que las comunica. De esos espacios se muestran siempre fragmentos y no planos generales.

Lo con este lenguaje desnudo se ofrece al espectador es la descripción, en una obra de arte elevada y sobrecogedora, de un episodio de injusticia contra el espíritu, con ensañamiento.

(8,5)
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38 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil