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Las escalofriantes aventuras de Sabrina (Serie de TV) (2018)

Las escalofriantes aventuras de Sabrina (Serie de TV)
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6,4
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7
Crítica de Las escalofriantes aventuras de Sabrina por Cinemagavia
Puntuación: 6,5

Sabrina se pasa al lado oscuro (bueno, más o menos)

No estamos ante la primera adaptación que conoce el personaje nacido en los populares cómics de Archie (cuya reciente versión televisiva, “Riverdale”, es de los mismos creadores de la que nos ocupa; ambas, por cierto, comparten universo). Muchos recordarán la popular teleserie, en clave cómica, protagonizada por Melissa Joan Hart y un gato parlante y chistosillo.

Sin embargo, esta nueva serie poco tiene que ver con aquella. Es algo que salta a la vista (basta con visionar su tráiler o cualquiera de sus fotografías promocionales). El tono es oscuro y apenas guarda espacio para la comedia (sí para la fantasía, claro, el terror y el romance).

Estas nuevas aventuras protagonizada por Sabrina Spellman (Kiernan Shipka), mitad bruja mitad humana (su padre era un reputado hechicero; su madre una humana corriente), comienza mostrándonos a una joven que se ve en la tesitura de tener que renunciar a su vida ‘normal’ como humana (y ofrecerse al señor de las tinieblas y a sus enseñanzas) al acercarse su decimosexto cumpleaños. Al mismo tiempo comienzan a surgirle muchas dudas acerca de tan drástica decisión. Decisión que amenaza con afectar tanto a su relación con su novio Harvey (Ross Lynch) como a la vida de sus tías, Zelda (Miranda Otto) y Hilda (Lucy Davis).

Sabrina combativa

También se nota en este trabajo el tono reivindicativo (a los movimientos #MeToo y #TimesUp me remito) e inclusivo, presentes en buena parte de las series de nueva hornada. Véase, por ejemplo, la nueva versión de “Embrujadas” (Charmed).

En Las escalofriantes aventuras de Sabrina hay personajes gays (al primo de Sabrina, interpretado por Chance Perdomo, me remito), indefinidos (el de Susie, muy bien traído y al que da vida Lachlan Watson) y de distintas etnias. Pero, además, esta serie contiene un marcado carácter combativo (nos muestra cómo nuestra protagonista, con la ayuda de algunas aliadas, se enfrenta a los abusones del colegio o lucha contra la desaprobación, y eliminación, de determinados libros en dicho centro).

Sabrina y el resto de personajes

Sí, Las escalofriantes aventuras de Sabrina es una serie atada (dicho como algo positivo) a la actualidad, pero, ¿qué hay de sus personajes?

He de señalar, para empezar, que no me gusta mucho cómo nos los presentan (en realidad no me convence la ejecución del primer capítulo, cosa que, por fortuna, no me sucede con el resto). Tampoco me convencen algunas elecciones. La más clamorosa: la de Ross Lynch como interés romántico de nuestra protagonista. De lejos el más insulso de los personajes que pueblan la serie. Menos mal que tenemos a una Sabrina dispuesta a solventar cualquier carencia. Además, falta por comprobar cómo los irán desarrollando (sí, todavía hay esperanza; ¡incluso para el personaje de Lynch!).

A destacar la presencia de Miranda Otto, Eowyn en la dos últimas entregas de la trilogía “El señor de los anillos” (The Lord of the Rings) dirigida por Peter Jackson, como Zelda, la dictatorial (al menos es la primera impresión que nos da) tía de Sabrina.

El casting es, a pesar de todo, más que correcto, pero siento que sale perdiendo si lo comparamos con el (casi impecable) de la ya nombrada “Riverdale”.

Conclusión

Las escalofriantes aventuras de Sabrina es una serie que va de menos a más. El primer capítulo me dejó un tanto indiferente; el segundo, por ejemplo, mejora muy mucho; el resto rozan el notable.

Estamos, en definitiva, ante una curiosa (e interesante) mezcla de terror, fantasía, romance y ‘justicia social’; ante una serie juvenil repleta de posibilidades.

Lo mejor: La ambientación (ideal), el acabado (notable), los efectos especiales (por encima de la media) y la temática.

Lo peor: Cuando se pone en plan formal (estilo “Harry Potter”). La prefiero cuando se suelta la melena y emula a la película “Jóvenes y brujas” (The Craft), abraza el género de terror o nos obsequia con escenas oníricas y/o sangrientas.

Escrito por Javier Mazo
https://cinemagavia.es/las-escalofriantes-aventuras-de-sabrina/
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20 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Mis Demoníacos Dieciséis
¿Cómo vive su vida una bruja adolescente?
La genial respuesta, que ya respondía la sitcom original y esta nueva versión a su manera, es "exactamente igual que cualquiera".
Cargando miedos profundos de la mayoría de edad, casi siempre distante de las que se suponen figuras de autoridad, y con la firme idea de que ningún amigo o diversión se va a quedar atrás.

'Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina' llega al fondo de tu adolescencia desde el primer momento en que la asocia a demonios y pactos antiguos: sí, definitivamente fue casi así, el sentir que la madurez te empezaba a robar lo que hasta ese momento estaba en su justo lugar.
Sabrina, de repente, se encuentra conque, siendo bruja, tiene que atender a responsabilidades no compatibles con su novio Harvey, con su hasta ahora instituto o con reírse de películas terroríficas a la salida del cine delante de un buen batido.
Todo lo de antes era una vida de prueba, un sustituto, le dicen. Ten cuidado de no quererla demasiado antes de irte, se olvidaron de añadir.

Como no, todos los adultos están de acuerdo en pisotear ilusiones aunque el ánimo de Sabrina esté por los suelos: lo brillante, irónico e interesante en esta serie es que un "cariño, cómo vas a negarte a seguir al Señor Oscuro" no se aleja demasiado de un "cariño, cómo vas a estudiar esa carrera y tener tu trabajo soñado, busca algo con salidas profesionales".
La tía Hilda y la tía Zelda son las encargadas de allanar el camino a un deber demoníaco que tenía que llegar, y es de aplauso cómo han logrado armonizar una dinámica de hermanas absolutamente cómico-sobrenatural con esos momentos más íntimos, más sinceros, en los que cada una a su manera deja traslucir que tampoco a ella la dejaron opción.
"Claro, tu padre podía, era un Alto Sacerdote casándose con una humana"; o "Satán es un hombre a fin de cuentas, no nos quiere libres y poderosas".

Y de repente me explota la cabeza: ¿han hecho de Sabrina, aquel chiste noventero de otra familia alegremente disfuncional, una metáfora sobre las múltiples y liberadoras decisiones que una mujer empezando su camino puede tomar, hoy en día?
No solo eso, sino que encima funciona de lujo, con una extrañísima pero refrescante mezcla de tonos e influencias, que van desde la comedia adolescente más inteligente (sí, uh, a los juvenos les pica lo de abajo, pero también quieren cambiar el mundo que les han dejado) al terror más monstruoso e inquietante.
Porque, pese a todo lo ligera que pueda ser la vida en casa de los Spellman, se adivina, y a veces se revela, un inframundo regido por el Señor Oscuro bajo la propia realidad, tan causante de burlonas novatadas a chicos muy salidos como de negros augurios sobre un futuro ruinoso y calcinado.
Hay peligro en plantar cara a la tradición, quizás porque nadie ha intentado forzar su fragilidad, y ese es un mensaje con el que merece la pena quedarse.

Para todo lo demás, pues maldiciones arcanas lanzadas sin cuidado, un trío de pijinas políticamente correctas que ya dan todo el asquito sin poner la "b" en "witch", Satán como el grandísimo jefe cabrón de su propia empresa explotadora, y una fina capa de sarcasmo envilecido, porque los espíritus del otro lado alguna vez disfrutaron de vicios humanos.
¿Quién da más?
Tendrá que ser la dulce, brillante y valiente Sabrina Spellman.
Aquella para quien la única eternidad que merece la pena es bailando entre sus amigos, al abrigo de sus dieciséis velas, mientras el loco (u escalofriante) mundo de fuera no tiene poder real sobre ella.
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