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El bajel trágico (1923)

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Sinopsis
El capitán Jan Steen regresa a casa después de un largo viaje y encuentra a su esposa en compañía de un antiguo pretendiente, Dick, un fracasado que está buscando empleo. Lleno de celos, lo echa de su casa. Algún tiempo después, el destino los reúne a los tres en el mismo barco, un barco con un cargamento secreto de dinamita. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Suecia Suecia
Título original:
Eld ombord
Duración
99 min.
Guion
Hjalmar Bergman, Victor Sjöström
Música
Película muda
Fotografía
Julius Jaenzon (B&W)
Productora
Svensk Filminspelning
Género
Drama Celos Cine mudo
8
EL PULSO DE UN PIONERO
Cuando en 1923 Victor Sjostrom aborda el rodaje de "El bajel trágico" no es exactamente un recién llegado al mundo del cine. En su cuadruple faceta de escritor, productor, actor y director, ya había cosechado enormes reconocimientos desde que en 1912 había comenzado sus labores de director. Terje Vigen, Los proscritos, El monasterio de Sendomir y sobre todo La carreta fantasma lo habían consagrado como un excelente interprete y director. La omnipresente "fábrica de sueños" ya se planteaba su futura contratación que apenas tardaría un año. Por ello El bajel trágico supone la última realización del director sueco en su país antes de trasladarse a la MGM donde rodará joyas tales como El que recibe el bofetón, La mujer marcada o El viento, antes de regresar de nuevo a realizar sus últimos films a Europa en 1930.
Lo mejor que puede decirse de El bajel trágico es que está a la altura de los films citados. Sjostrom, aquí actor principal, escritor y director, profundiza en la humanidad de unos personajes siempre a merced de su debilidades. No es el triangulo amoroso lo que desatará en esta ocasión el drama, sino aquéllas. Con estilo pausado, Sjostrom describe ferreamente a sus personajes y va encajando las piezas del conflicto , apoyado por una fotografía contrastada en interiores, y naturalista en los estupendos exteriores marinos. El resultado final es una obra de altura donde los planos son colocados con mimo y donde la historia fluye aparentemente de modo natural.
En suma una oportunidad de reconciliarse con uno de los mejores cines europeos del siglo XX, el que transcurrió de 1915 a 1925 en los Países Nórdicos.
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