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True Detective II (Serie de TV) (2015)

True Detective II (Serie de TV)
Trailer
6,6
16.826
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Sinopsis
Serie de TV de 8 episodios (2015). Segunda temporada de la popular serie de la HBO creada por Nic Pizzolatto. La trama se ambienta en California y gira en torno a tres policías y un mafioso en una red de conspiraciones que se suceden tras un asesinato. Ray Velcoro (Colin Farrell) es un detective que tendrá que enfrentarse a un dilema: mantener la lealtad a sus jefes, miembros de un departamento de policía corrupto, o ponerse de parte de un mafioso que lo chantajea. Frank Semyon (Vince Vaughn), un veterano criminal, intenta legalizar su empresa, pero su plan se tuerce cuando asesinan a su socio. Paul Woodrugh (Taylor Kitsch), un policía de tráfico apartado de sus tareas, ve en la investigación un modo de redención. Por su parte, Ani Bezzerides (Rachel McAdams), la implacable Sheriff de Monterrey, es una gran profesional, pero demasiado aficionada al juego y a la bebida. (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
True Detective II (TV Series)
Duración
55 min.
Guion
Nic Pizzolatto
Música
T-Bone Burnett
Fotografía
Nigel Bluck
Productora
Emitida por Home Box Office (HBO); Home Box Office (HBO) / Anonymous Content
Género
Serie de TV Intriga Thriller Drama Policíaco Crimen
Grupos  Novedad
True Detective
Categorías 1
8
True Detective S2 (o de cómo el fantasma eclipsó al mito)
Tras atestiguar el desenlace, análogo en factura y tono a los episodios precedentes, quiero romper una lanza a favor de la segunda temporada de True Detective. Da la impresión de que todos los comentarios, críticas, inferencias que se han vertido sobre la entrega topan, como punto de anclaje y medición, con la trama de Rust y Marty ambientada en una salvaje y esotérica Louisiana; podríamos decir, de este modo, que la sombra de True Detective desacredita indefectiblemente a su continuación. Inspiremos hondo, asumámoslo: nunca se producirá nada como la primera temporada de True Detective; la excelsa convergencia de actores, guión, desarrollo artístico y dirección fue un pequeño milagro, incluso para los estándares de calidad de la productora HBO. Otrosí: el mismo creador de la serie dio en afirmar su pretensión de que cada temporada aúne una historia diferente, con un casting diferente y una atmósfera diferente —bien podrían haberse decantado por un nombre equidistantemente diferente y no redundar en True Detective, por cuanto así habrían eludido, quizás, un consumado batacazo a nivel de crítica—; por ende, debemos librarnos primero del fantasma de Rust, de la filosofía pesimista, de los magnéticos pantanos y de los cultos sodomitas para apreciar la segunda temporada en su justo grado.

True Detective II dimana, otra vez, de una premisa de oscuridad: personajes turbios que arrastran grávidos traumas, ángeles caídos en una búsqueda inconsciente de redención —Ray Velcoro, Annie Bezzerides y Paul Woodrugh, con Frank Semyon en un rol tangente y explosivo, conforman el plantel sobre el que trepida el argumento: un caso de homicidio y corrupción significativamente más denso que a lo que se acostumbra la televisión, a cuenta de que a cada episodio se introduce una cantidad abrumadora, aunque maravillosamente hilada, de información; pues si algo hay que destacar en esta dilatada historia es su sutileza —a diferencia de otras teleseries de éxito, más efectistas, es la delicadeza en el desarrollo de los personajes y la intimidad que éstos exhiben, la sorpresiva magnitud del enigma que poco a poco se va desanudando, y, sobre todo, el realismo que se imprime a cada retrato humano y cada giro argumental lo que encumbra a True Detective II. En último término sólo así se podría definir: una serie realista de pequeños matices y emociones palpables. No es de extrañar que haya quienes, modulados por el Espectáculo y la industria del entretenimiento, se sientan insatisfechos con ciertas decisiones de guión... en efecto, Nic Pizzolato ha sido valiente en lo que comporta a cómo lidiar con sus criaturas.

Las interpretaciones rayan a un buen nivel (a reinvindicar Colin Farrell, mastodóntico en su usurpación de un ex-policía alcóholico y destrozado, y a algunos secundarios); la banda sonora proporciona una atinada ambientación de texturas electrónicas; tanto fotografía como dirección, ahora bien, me parecieron levemente decepcionantes, demasiado anecdóticas para mi gusto. Con todo, True Detective II es un producto audiovisual envolvente, con sello propio, y sin lugar a discusión de lo mejor que se puede ver en televisión ahora mismo. Que no os lo estropee la nostalgia.
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92 de 119 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
No lo ha conseguido, pero no es mala serie
La segunda temporada de True Detective ha acabado y para mi sólo tienen validez críticas que se hagan a partir de ahora. Nunca he entendido a aquellos que critican sin apenas haber visto la mitad. La impaciencia es fuerte a veces.

Dicho esto, este es el único párrafo en el que mencionaré la primera temporada, pues no tiene sentido comparar: simplemente, aquella fue, no sólo diferente, sino mucho mejor en todos los aspectos en mi opinión. Esto no es una queja al señor Nic ni un intento de dejar por los suelos un producto que no lo merece. Simplemente, es un análisis. En realidad esto no se me da muy bien, pero intentaré hacerlo lo mejor posible.

La trama, en términos generales, es muy sencilla: un hombre importante es asesinado y la investigación acerca de su muerte y sus consecuencias involucrarán en la historia a los cuatros personajes principales. A lo largo de la investigación, se van averiguando pistas acerca del motivo del suceso, y los personajes evolucionan, tanto interna como externamente, lo que nos permite aprender más sobre ellos. El problema está en que la trama en sí tiene poco interés. Esto se debe a varios factores, y uno de ellos es la inncesaria complejidad de las conversaciones de los personajes. Éstas se hacen demasiado pretenciosas muchas veces y, lejos de captar nuestro interés, son tan vacías que lo único que consiguen es aburrir. Por ello, a pesar de tener momentos bastante intensos y situaciones interesantes, la serie pierde no sólo el atractivo, sino el realismo que se pretende conseguir.

Por otro lado, la dirección es bastante buena. El estilo que tiene la serie, la oscuridad permanente en cada situación, se consigue de manera eficaz. El suspense logra estar presente sobre todo en situaciones en las que el diálogo es algo secundario (aunque a veces te terminan dejando algo frío). Además, debo decir que las escenas de acción me han impresionado por su espectacularidad y realismo.

Tenemos cuatro protagonistas. Sinceramente, al principio me parecieron algo aburridos, pero con el tiempo, mis sensaciones han ido cambiando. Farrell y Mcadams lo hacen bastante bien, aunque la pretenciosidad del guión afecta a su credibilidad. Sus supuestos constantes conflictos internos se traducen muchas veces en gestos y situaciones que nos hacen preguntarnos: "y esto, ¿por qué?". Por otro lado está Kitsch, que hace un papel decente de hombre atormentado por su pasado, que ahora simplemente quiere hacer algo bueno. Por último, tenemos a Vaughn, que en mi opinión termina haciendo una interpretación pésima; acaba sobreactuando muchísimo, en su intento de parecer un hombre poderoso y fuerte. Está claro que un papel así no es lo suyo.

Por último, la banda sonora nos ofrece unos temas de impresionante calidad, algo que hay que destacar.

En resumen, la segunda temporada de True Detective no convence (y, la verdad, me produce una gran tristeza). En su intento de parecer una serie compleja que invite a reflexionar un buen rato después de cada capítulo, ha terminado ofreciendo el entrenimiento suficiente para al menos tener curiosidad por cómo termina, a lo que han ayudado el desarollo de dos de sus personajes y la gran dirección. Creo que a veces, queriendo conseguir menos, se puede conseguir más.
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41 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil