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Con amor, Simon (2018)

Con amor, Simon
Trailer
6,7
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Sinopsis
Simon Spiers es un joven de 16 años que tiene una vida normal, unos padres geniales, una hermana pequeña con la que se lleva bien y un grupo de amigos de gran confianza. Pero Simon tiene un secreto, es gay. Cuando un día uno de sus e-mails cae en manos equivocadas, Simon verá cómo las cosas se complican extraordinariamente, y deberá enfrentarse a una situación que pondrá en peligro la vida que llevaba hasta ese momento. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Love, Simon
Duración
110 min.
Estreno
22 de junio de 2018
Guion
Isaac Aptaker, Elizabeth Berger (Novela: Becky Albertalli)
Música
Rob Simonsen
Fotografía
John Guleserian
Productora
Fox 2000 Pictures / Temple Hill Entertainment
Género
Romance Comedia Drama Comedia romántica Adolescencia Homosexualidad Amistad Colegios & Universidad Young Adult
7
Mola
Es un poco, o un mucho, tópica. Chico gay que no sabe si salir del armario que termina siendo feliz y súper aceptado. En esto, claro, está muy lejos de la realidad. Un chico blanco privilegiado que vive en un ambiente tolerante donde es indudablemente aceptado.
Sin embargo también refleja muy acertadamente las angustias que supone esa aceptación antes de ser pedida. Creo que aunque es la típica comedia gay romántica, permite plantearse las dificultades que conlleva aceptarse a uno mismo, especialmente sin caer en los estereotipos que se te suponen, y evitar que la gente a tu alrededor sea más importante que tú mismo. En eso creo que acierta considerablemente.
Insisto en que es un poco plana, un poco para pasar el rato, pero también tiene ese lado de aceptación y salida del armario que evitaría muchos de los casos de bullying a los que se asisten por el simple hecho de ser homosexual.
Y me parece que las actuaciones están bastante logradas en general. Una buena tarde de cine, en mi opinión, con un poco de pensamiento crítico y muchas sorianas.
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20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Secretos y mentiras
Volver la vista atrás puede llevarnos a la nostalgia del edén perdido… pero a también a la rabia de las dificultades y de los sinsabores que tuvimos que soportar cuando entonces. Y si bien esta tragicomedia está sobrecargada del más adocenado y banal tufillo del trivial género de adolescentes norteamericano – tecnicolor inmaculado, brillantez hedionda, optimismo ingenuo y desbordado – está también barnizada de cierto tono reivindicativo de la ‘normalidad diferente’ que la hace relucir con luz propia. Y con justicia. Cuando el cine de consumo de Hollywood – en uno de sus géneros más rancios y purulentos – abraza con normalidad, respeto y sincera empatía la reivindicación de la identidad gay de un adolescente empanado… entonces es que estamos en el buen camino de la tolerancia.

Pero esta entrañable película es bastante más que la demostración palmaria que lo gay no sólo se ‘tolera’ sino que se entiende como una forma de ser distinta pero igual de respetable que cualquier otra, aunque hasta hace no tanto tiempo se pudiera abocar al suicidio (o el asesinato) de algunos adolescente por la fobia visceral que ciertos cromañones vocingleros y anacrónicos pudieran hacerles pasar las de Caín – con sus actitudes de odio y persecución – a compañeros más frágiles e inseguros que ellos, tal y como ocurrió, por ejemplo, con el estudiante Matthew Shepard (1976-1998) en Wyoming, que fue apaleado, torturado y asesinado por unos furibundos neandertales ‘heteros’, armados de antipatía, aversión y estacas por el mero hecho de que su víctima era un gay pacífico e indefenso. En apenas veinte años hemos pasado de lo más negro al más refulgente rosa sin apenas tener que pestañear (ni ponernos rímel). Ojalá no se detenga nunca esta venturosa evolución.

Familia inmaculada. Problemas de catálogo de IKEA (montables y desmontables con garbo, soltura e intrascendencia). Amistades, relaciones y amoríos tan endulzados como rezumantes de golosa nata, recubiertos de sirope de fresa y ‘toppping’ de ositos de goma multicolores (o ‘Arco Iris’ para variar). Sin embargo, lo realmente reseñable es el modélico guión escrito por Elizabeth Berger e Isaac Aptaker, que sirviéndose del más trivial catálogo de personajes que pueblan estas comedias bufas y banales, consiguen revestir a todos los protagonistas con una envoltura acorazada de autenticidad que sorprende y reconforta, dotando a los diálogos de una inesperada hondura y honestidad que conmueve. Sería fácil desmontar o despreciar la película, tirándola al cubo de la basura de los productos de consumo frívolo, pero sería injusto: tiene algo que decirnos y lo hace con gracia, sencillez y simpatía.

Todos los actores resultan encantadores y entonados, pero sobre todo merecen destacarse a los padres (Jennifer Garner y Josh Duhamel), al hijo (Nick Robinson) y al Espíritu Santo (Keiynan Lonsdale).
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil