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¡El soplón! (2009)

Sinopsis
A principios de los años noventa, un agente del FBI, con la ayuda de un bioquímico (Matt Damon), consigue desenmascarar una fraudulenta política de control de los precios por parte de una multinacional del sector agrícola. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Informant!
Duración
108 min.
Estreno
25 de septiembre de 2009
Guion
Scott Z. Burns (Libro: Kurt Eichenwald)
Música
Marvin Hamlisch
Fotografía
Steven Soderbergh
Productora
Warner Bros. Pictures / Groundswell Productions / Participant Media / Section Eight / Jaffe / Braunstein Enterprise
Género
Comedia Thriller Drama Crimen Espionaje
7
The Informant
De nuevo en colaboración con Matt Damon, Soderbergh edifica toda una trama de malévolas corporaciones internacionales para ponerla al servicio de un personaje inmenso, Mark Whitacre, un ejecutivo de una multinacional que denuncia al FBI la conspiración de su compañía para la fijación de precios a nivel mundial. Desde un punto de partida en el que no queda claro cuál es el juego del protagonista, la película se dilata en una serie de reuniones, grabaciones, huidas y mentiras que convierten la primera parte de la narración en un relato un tanto tedioso para los espectadores más impacientes.

Hay que aclarar que en ningún momento es una comedia de chiste al uso, facilón y sin complicaciones, y que tampoco vamos a encontrarnos con una humorada al estilo de las de los hermanos Coen, por ejemplo “Quemar después de leer”. Su juego es otro. Nos ofrece la posibilidad de asistir a la construcción impecable, genial a ratos, de Mark Whitacre, interpretado por un Matt Damon en estado de gracia. Soderbergh da una vuelta de tuerca a una historia condenada a convertirse en un filme de espionaje y tribunales, y la transforma en una comedia llena de sarcasmo y diálogos hilarantes.

La película en todo momento es imprevisible, y dicha condición empieza por un inaudito (y eficaz) proceso de construcción psicológica de su protagonista: Whitacre se define mediante monólogos interiores que pueden ir desde comentarios sobre la textura del aguacate o la traducción alemana de “boli”, pero también desde sus ilusas menciones a “La tapadera” (Sydney Pollack, 1993) o una declaración de principios sobre la idea de que todo es relativo, todo esto desde su optimismo casi imbécil. Esta voz en off del protagonista combinada con la burlesca (y acertada) música de Hamlisch y las grises oficinas en las que se desarrolla la historia cumplen la función de desviar la atención del espectador en todo momento hasta el vertiginoso final.

Soderbergh podría haber aplicado tintes más dramáticos e histriónicos a su historia, pero ha elegido la sencillez en todo momento y en todas las parcelas de su película, desde la fotografía hasta el montaje o la planificación, de manera que nos encontramos ante una historia intimista que con frecuencia nos recuerda el cine independiente más modesto, lo cual es bueno, porque nos acerca más a los personajes y proporciona más realismo a las situaciones.

Se aprecia una sutil crítica hacia el sistema financiero que sustenta el planeta, con más razón si cabe, en el momento económico actual. La historia relatada en la película esta basada en hechos reales sucedidos a principios de los noventa, pero no hay que ser muy astuto para comprender que el panorama no ha cambiado mucho. Casos recientes como el de la empresa “Enron” o el de “Benard Madof” demuestran que vamos de mal en peor…

“En este país todo el mundo es víctima de un delito corporativo antes de que acabe el desayuno”
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61 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Soplón, no me mientas, ¿a que es demasiado irregular?
La película nos cuenta cómo un ejecutivo de una empresa internacional de maíz, decide colaborar con dos agentes del FBI, para tratar de parar los chanchullos que se realizan en dicha empresa. Durante esta colaboración, pasarán todo tipo de sucesos, y nunca se sabrá cuándo se dice la verdad.

La historia en sí es interesante y peculiar, pero todo lo que reside en ella, paradójicamente resulta aburrido, en ningún momento de la película se muestra interés por lo que nos cuenta del maíz, las lisinas, los precios etc.
Tampoco ayuda un ritmo demasiado irregular, por momentos la pelicula aburre, y va de más a menos, toda la parte judicial se hace pesada, y deja una sensación de que le sobra algo de metraje. Una vez que deja de ser un "soplón", pierde drásticamente fuerza el film.
Lo mejor probablemente, sea tanto la dirección de Soderbergh, como la actuación de Matt Damon, que resulta bastante creíble como ejecutivo soplón algo tocado del ala. Los secundarios también están bastante aceptables, a excepción de una muy sobreactuada Melanie Lynskey haciendo de mujer de Damon.

No fui al cine con muchas expectativas, ya que tampoco se la ha dado mucho bombo, pero sí he de decir que me esperaba más de esta película, en parte decepcionante.

Lo Mejor: Matt Damon
Lo Peor: Que como ya he dicho la peli baja mucho el ritmo en la última parte.
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