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Maps to the Stars (2014)

Maps to the Stars
Trailer
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Sinopsis
Un cuento moderno sobre la obsesión por la popularidad. Stafford Weiss es terapeuta y escribe libros de autoayuda. Tiene una mujer sobreprotectora, un hijo antigua estrella de la TV en rehabilitación y una hija que acaba de salir del psiquiátrico. La principal cliente de Stafford es una famosa actriz, a punto de interpretar el papel que hizo su madre en los años 60. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Canadá Canadá
Título original:
Maps to the Stars
Duración
111 min.
Estreno
6 de marzo de 2015
Guion
Bruce Wagner
Música
Howard Shore
Fotografía
Peter Suschitzky
Productora
Integral Film / Prospero Pictures / SBS Productions / Sentient Entertainment
Género
Drama Sátira Comedia negra Familia Cine dentro del cine
8
Así en Hollywood como en el Infierno
Uno de los cineastas más destroyers del cine de las últimas tres décadas, el canadiense David Cronenberg, se lanza en su última película, Maps to the stars a rodar una enmienda a la totalidad del mundo de las estrellas de Hollywood, con sus relaciones sexuales insanas, sus fiestas desbordadas de drogas y sus contratos multimillonarios. Para ello se sirve de un guion punzante salpicado de dardos envenenados contra gente de la industria del entretenimiento. Precisamente el contraste entre las referencias reales y las secuencias y giros de guion somnolientos, como de mal viaje de LSD, hacen que la película sea ante todo un film de David Cronenberg. Una visión distorsionada y enfermiza de una realidad y una sociedad bastante enfermas de por sí. Por sus excesos tanto visuales como narrativos lo conoceréis. De las carcajadas más sucias que nos regalara el cine de 2014 a los estallidos de violencia más burdos y secos, acompañamos a un grupo de personajes siempre al límite por las calles y las mansiones de un micro-mundo de leyes y moralidad propias.

Lo que ha parido Cronenberg no es una farsa, ni una broma, ni una ridiculización de Hollywood. Es otra cosa. Algo que él domina como pocos. Maps to the stars es una pesadilla. Y como tal, cuando se la cuentas a los demás, en lugar de darles miedo, lo que consigues es que se rían a mandíbula abierta, porque la ensoñación que relatas es demasiado absurda, delirante e imposible. Sin embargo el poso que deja sí que aterroriza, porque eres consciente de que lo que produce tu subconsciente está construido sobre elementos reales. Hollywood no es como el que Maps to the stars pinta con cubos de pintura que se estrellan contra las paredes. Sin embargo, el centro de las acciones hiperbólicas que nos muestra sí que está presente en el mundo de la industria del cine norteamericana. Los padres que convierten a sus hijos en factorías, los actores novatos dispuestos a todo, la endogamia (sexual, laboral) de ese mundo, los actores que se niegan a asumir su edad y esa enfermiza sensación de impunidad, que se resume en “haré algo malo, luego iré a Oprah, y más tarde ganaré aún más dinero”. Vivimos en un mundo edificado sobre la base de que todo crimen recibe su castigo (el actual estado de corrupción no obliga a añadir un “si te pillan”). Sin embargo en L.A. no. Eres detenido, la prensa filtra tu ficha policial, eres condenado a servicios comunitarios, te redimes haciendo una entrevista en profundidad, abrazando la fe o rodando un reality y el mundo sigue girando, el cajero escupiendo dinero, y tú vuelves al punto de partida. Sexo, drogas, impunidad y rock & roll.

Todo lo que nos narra el cineasta canadiense puede provocar que nos indignemos o que nos riamos. Cronenberg pudo haber dirigido un drama muy agrio, sin embargo prefirió rodar una comedia muy negra. El destino final es el mismo: Hollywood es una ciénaga, la nueva Sodoma y Gomorra. Sin embargo el viaje es mucho más divertido viendo a Jualianne Moore interpretar a una especie de Lindsay Lohan de 50 años, de tormentosa relación con su exitosa madre, y que se niega a asumir que ya no puede interpretar personajes en la treintena. Quizás estemos ante la interpretación más valiente de la carrera de Moore. Es un placer verla a caballo entre la locura y el narcisismo destructor, entre la más honda de las banalidades y el más terrible de los miedos. Sin embargo, en lugar de entregarle el protagonismo a los veteranos (Moore, John Cusack, Olivia Williams), la película elige sabiamente fijar el centro del relato en los personajes jóvenes, interpretados por el joven (y perturbador) Evan Bird, y la nueva musa del cine de autor planetario, Mia Wasikowska. Esta decisión tan arriesgada le permite hacer un dibujo preciso del resultado de décadas de degeneración. Al fin y al cabo nos debe interesar más la nueva generación que se está adueñando de Hollywood que la generación de sus padres, que por cuestiones de edad ya se bate (forzosamente) en retirada. Retratando a los vástagos, radiografías a la vez a los progenitores, logrando esbozar el pasado, las tormentas, reflejar el presente, los lodos, y aventurar un futuro aún más corrompido. Siempre decimos aquello de que “la raza mejora”, quizás no, quizás malos padres dan hijos peores, y la espiral de perdición no tiene fin. Esto no lo digo yo, que creo que soy un poco más optimista, lo dice David Cronenberg, uno de los directores más enfermos y cínicos del cine.
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76 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Conversando con David
-Ey, Cronember ¿Cómo va eso?
-Pues ya ves, haciendo una película que va a ser la polla en vinagre, como todo lo que hago que soy un innovador del copón
-¿Y de que va la peli?
-No te lo vas a creer, voy a hablar de Hollywood ¿cómo te quedas? Desde dentro, a lo loco, a lo rebelde…
-Pero eso igual está un poco visto, ¿no?
-No, no, no… no te confundas… que yo soy un enfant terrible, que yo voy a hablar de lo malo, de la vanidad e hipocresia de los actores…
-Ya.
-…del sexo pervertido y vacuo…
-Ya. Igual hasta sacas alguna teta ¿no?
-¡Y algún cimborrio si me pongo! ¿no te he dicho que soy un enfant terrible?
-Ya. ¿Y algo de drogas no vas a meter?
-Si tío, ¿cómo lo has adivinado? El abuso de calmantes y pildoras de los viejorros, las adiciones de la chavalería, su rehabilitación…
-Ya. ¿Eso no sale ya en muchas películas?
-Sí, pero pero el drogata de mi película no tiene 20 años, ni 19, ni 18, ni 17…
-Ya. ¿Cuántos?
-13 o 14… pero ya está rehabilitado osea que era un drogata con 11 o 12 ¿acojonante no?
-Ya.
-Y no solo eso, que también ve niños muertos…
-Ya.
-No, que no lo pillas, que los niños muertos son fantasmas, bueno, no son fantasmas, son reflejos de su tormento interior, una metafora de la ostia…
-Ya.
-Y además hay amores incestuosos entre hermanos…
-Ya.
-¡Que no lo pillas! Que no es solo uno que son dos amores incestuosos, que es un círculo de amor perverso que se cierra dentro de dos generaciones de una misma familia, una metáfora de la ostia…
-Ya. ¿Una metáfora de qué?
-De la ostia
-No, que de qué es la metafora, que qué significa.
¿Cómo que qué significa? Significa lo que el espectador quiera, una metáfora abierta, sin significante constringente, a lo David Lynch…
-Ya… vamos, que les has vendido otra vez la moto.
-¿Vender la moto? ¿Qué quieres decir?
-Nada, es una metáfora. No la has pillao David.
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84 de 135 usuarios han encontrado esta crítica útil