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El amor está en el aire (1992)

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Sinopsis
La Federación de Baile es una poderosa organización que no quiere que ninguno de sus miembros haga las cosas por su cuenta. Esta Federación tiene sus propias normas, entre las que estipula lo que se puede y lo que no se puede hacer en las salas de baile profesionales. Scott Hastings es un bailarín con mucho talento. Liz es su pareja de baile. Ambos se entienden a la perfección, y tienen muchas posibilidades de ganar el Gran Premio Pan Pacific. Pero todo se va al garete cuando a Scott se le ocurre improvisar con unos pasos que no están permitidos por la Federación. Por este motivo, Liz le abandona. Scott se queda sin pareja de baile a consecuencia de su atrevimiento. La salvación se presenta con Fran, una bailarina principiante, pero con una calidad indiscutible. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Australia Australia
Título original:
Strictly Ballroom
Duración
94 min.
Guion
Baz Luhrmann, Craig Pearce
Música
David Hirschfelder
Fotografía
Steve Mason
Productora
AFFC / Beyond Films / The Rank Organisation
Género
Musical Baile
Grupos  Novedad
The Red Curtain Trilogy
8
Shall we dance?
Imaginad por un momento que John Waters y Pedro Almodóvar procreasen un engendro artístico alimentado desde la más tierna infancia por una nutritiva dieta de videoclips de los ochenta, musicales technicolor y telefilmes de autosuperación horteras. Y que ese engendro fuese director de cine. Estaríais muy cerca de toparos con la definición de Baz Luhrmann.

"Strictly Ballroom" (estúpidamente traducida como "El amor está en el aire") fue la primera señal de que un huracán se estaba formando en las antípodas. Y en mi opinión, resulta la película más lograda del autor de "Moulin Rouge". Una orgía de bailes de salón que utiliza los tópicos más abyectos como virtudes cómicas, integrando de forma única comedia, romance, musical y autoparodia. Y al contrario que en "Moulin Rouge", banquete pantagruélico en el que Luhrmann ofrece doble ración de todos sus platos, "Strictly Ballroom" es un menú degustación en el que lo kitsch y lo épico se degluten en las cantidades justas para disfrutar sin empachar.

No son pocas las delicias a degustar: la gran dirección de actores, los apuntes de humor trash a lo Braindead -la familia española de Fran, con el bailarín Antonio Vargas en cabeza, es delirante- y las magníficas escenografías en las que vestuario, peluquería y coreografía se integran en un formidable espectáculo, una de esas películas que según están terminando ya dan ganas de rebobinar para volver a ver de nuevo.

Es una pena que con semejantes inicios, la trayectoria de este director haya ido de más a menos. Cabe preguntarse si no hubiese sido mejor limitarle presupuesto, alejarle de las estrellonas, devolverle a Australia (que no a "Australia") y dejar que recupere toda esa pasión e imaginación que le convirtió en una de las sorpresas más gratificantes del cine de los noventa.
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16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Que me quiten lo 'bailao'
Más allá de lo que parece en primera instancia, típica película de amoríos prohibidos y concursos de bailes al estilo Dirty Dancing, sobre todo tras ese desacertado título en español, no es que la película no tenga una historia tan manida como todo esto, que la hay, pero lo que merece la pena es el cómo nos lo cuenta Baz Luhrmann.

Quienes nos preguntamos en su día de dónde había salido aquel atrevido y singular director que se atrevió a hacer una modernización del Romeo y Julieta de William Shakespeare y una obra de culto al son del can-can y el tango con Nicole Kidman y Ewan Mcgregor, la respuesta viene con 'Strictly Ballroom', su ópera prima. En ella ya apunta maneras de cual será su estilo en sus próximos trabajos y, como en aquellas, esta película tampoco deja indiferente a nadie.

Nos encontramos, sí, con la típica pareja de baile que compite por ganar el gran premio de baile... bueno, casi. El humor sarcástico y el ritmo frenético de la película llevan la historia a otros derroteros más interesantes. Paul Mercurio encarna a Scott, una especie de Billy Elliot en los salones de baile, donde desea bailar con novedosos pases de baile, tal como le nacen de dentro, pero la Federación de Baile no está dispuesto a que se pervierta lo que entienden como baile y harán todo lo posible porque no muestre sus pasos al público.

Pese a que, como ya estamos acostumbrados, se confunden en ciertas cosas referentes al baile español (un paso doble no es como el flamenco...) pero como todo proviene aderezado con un humor exagerado y sin tomarse nada en serio, tiene su pase, y ver a Antonio Vargas y a Armonia Benedito enseñar a taconear a los protagonistas, vestidos como un torero y una andaluza... no tiene precio. Y el mensaje final de 'vivir con miedo es vivir a medias' o haz tu 'baile' como te salga de dentro y que le den al premio, tiene más de un sentido y hace que olvidemos los tópicos y disfrutemos del desenfadado, visualmente atrevido y alocado ejercicio fílmico que nos ofrece el primerizo Baz. Y es que se agradecen estas apuestas noveles que rompen con las poco arriesgadas propuestas que a veces nos traen los directores ya consagrados, que sólo quieren afianzar una asegurada buena recaudación en taquilla. Lástima que el propio Luhrmann parece que olvidó ésto en su 'Australia'.

Recomendable tanto si te gustaron sus anteriores trabajos, como para aquellos cinéfilos deseosos de completar filmografías o descubrir los inicios de aquellos directores precursores de futuras generaciones.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil