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Queen of Earth (2015)

Queen of Earth
Trailer
6,0
615
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Sinopsis
Dos antiguas amigas se retiran a una casa en la playa para liberar presiones y estrés, tras sufrir una de ellas una traumática ruptura sentimental. Fueron grandes amigas en el pasado, pero durante estos días juntas se dan cuenta de cómo han desconectado entre ellas con el paso del tiempo, haciendo que sospechas pasadas y resquemores presentes afloren inesperadamente. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Queen of Earth
Duración
90 min.
Guion
Alex Ross Perry
Música
Keegan DeWitt
Fotografía
Sean Price Williams
Productora
Faliro House Productions / Washington Square Films
Género
Drama Drama psicológico Amistad Cine independiente USA
6
Queen of earth
“Deberíamos cambiar posiciones, a ver cómo nos sentimos entonces”

Película inquietante y tenebrosa que explora la relación de amistad entre dos mejores amigas de la infancia, esa leal persona que se supone estará allí cuando la necesites sin fallarte, que no relegará tu depresión y desganado estado de ánimo por la felicidad y ventura que en ese momento se disfruta y que sabrá ser, escuchar y acompañar en tu desgracia, como acogedor hombro en el que apoyarse y firme cuerpo al que abrazarse.
Pero cuando cae el mito visionado de quién es esa compañera y se empieza a conocer a quién realmente vive dentro de ella, pero cuando la vida, con su maldad e ironía, le da la vuelta a la tortilla y la necesitada ahora es sobrio orgullo que duda si proporcionar cuidados a quien, en su momentos de angustia se evaporó y no supo ejercer de consuelo y ayuda.
Devolver lo recibido con el mismo vacío e indiferencia, ojo por ojo y diente por diente, la ley del Talión se abre paso, argucia interesante llevada con siniestra pausa, terror fijativo y espeluznante mirada de lento y desgarrador proceder, no apto para toda paciencia, va salteando el presente y pasado en una cruel comparanza sobre el comportamiento de cada personaje, según la situación dada.
Cámara obsesiva encarada al esclarecedor rostro que no engaña y muestra, con gran desnudez, cada figura; una alejada casa como cobijo juzgador de la degradación mental de una/alzamiento poderoso de la otra, supuesta estancia de relax y compartimento reflexivo que esboza verdades sanguinarias y acusaciones afiladas que duelen y establecen un peligroso combate de culpas pendientes de ajusta y explosionar, imparables una vez se les da salida.
Resentimiento, egoísmo, miedo, odio, recelos..., toda una gama de perversos sentimientos verán la luz al no poder cohabitar, al tiempo, el trono aspirado pues, ambas pelean y debaten por ser el centro de la tierra, esa “queen of earth” de tan reducido territorio, pero cuyo puesto se disputa ferozmente y con todas sus garras y labia.
No deja de ser un thriller psicológico donde se teme lo imprevisto, dada la diversidad cambiante de emociones que viven sus estrellas; desolación, frialdad, unas veces oxidada/otras valiente y lúcida, escenas potentes y aclaratorias con otras ingenuas e inconexas, hermosos espacios abiertos que contrastan con la asfixia de una exigua habitación, escondite de un doloroso mundo...,
Alex Ross Perry escribe y aporta una dirección magnética con puntos álgidos/otros escasos, desconcertante en términos generales que consigue la escoltes para resolver la resolución de tan extraña pareja que respira crueldad y alevosía, resquemor y desconfianza, al tiempo que desencajadas buenas intenciones hacia su amada amiga.
Conmociona por momentos/por otros se distancia, la incertidumbre y pesar viven latentes en todo espacio, zozobra de locura que perturba sin lograr un acelerado desasosiego durante todo su visionado, pues unas partes son más nutritivas/otras más inapetentes; cine con carácter propio que no a todos entusiasmará, para escogidos tolerantes que gusten de deliberar a partir de una presentación minimalista que hace, de sus desiertos y estáticos fotogramas, cartel de identidad de toda la congoja y desvarío suplicante que allí se está viviendo.
La necesidad y desesperación cambia de manos y portadora, ¡Dios salve a la nueva reina!, cuya misericordia y compasión hacia su predecesora no parece sólida afirmación y sí vacilación turbadora; es un mezquino juego a dos bandas, donde se devuelven las bofetadas recibidas y se toman posturas según la sensación asimilada.
Es interesante e inquisitiva en su interrogación, también alicaída e inapetente en su rutina, deja huella aunque, no corona su horror y desdicha con solvencia por parte de un libreto que sabe lo que quier ofrecer pero, por su camino se entretiene y distrae con florituras que no van a cuento.
Tiempo de la convivencia es memorable, otros olvidables, pero has convivido con ellas hasta el final, ¡es lo que cuenta!

Lo mejor; un insinuado ambiente a lo Polanski
Lo peor; se desvía con facilidad de la robustez de su propósito.

lulupalomitasrojas.blogspot.com.es
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
De Kubrick a Polanski
En el plano inicial de esta Queen of Earth, Alex Ross Perry encierra a su protagonista —una Elisabeth Moss que repite después de Listen Up Philip— en lo que se persona como ruptura emocional que marcará el devenir de una propuesta acentuada por los espacios, por un marco que casi sin quererlo se transformará en vital para su desarrollo. No abandona Ross Perry su estilo dialéctico sumergido para la ocasión en un terreno psicológico que alude directamente a algunas de las voces más representativas del género. Ello no es óbice para que el de Pensilvania pierda ni mucho menos la personalidad que atañe a un universo diluido siempre en tonalidades capaces de dotar con lucidez de un carácter único a la imagen. Así, mientras en Listen Up Philip los vaivenes del protagonista y su naturaleza verborreica —prácticamente emparentada con el cine de Woody Allen— fijaban esa esencia, en Queen of Earth logra forjar ese efecto en la utilización de un escenario que, si bien se muestra invariable durante el primer tramo de la película, capta en su tejido un componente capital para enarbolar la atmósfera del film. La luminosidad de la que hace gala una fotografía que incluso en los planos más cerrados obtiene un alto grado de nitidez, se erige como precursora en una imagen que bien nos podría retrotraer directamente a un film como El resplandor —con el que también lo emparentan esa escisión narrativa en jornadas y el empleo de una banda sonora que, si bien se muestra más enfática en Queen of Earth, ayuda a forjar esa tonalidad tan marcada—, siempre (eso sí) guardando las distancias con un cine que se siente personal e intransferible en manos de un inspirado Ross Perry.

El componente psicológico implícito en ese inquietante «score» no es más que un modo de rubricar aquello que el cineasta trabaja desde la narración: esos «flashbacks» desplazados de su concepción como tal y añadidos con gran perspicacia, no sólo sostienen los claroscuros de esa relación entre Catherine, la protagonista, y Ginny; son, además, indicadores de una ambiente quebradizo. Es ese el motivo por el que Ross Perry los desposee de su naturaleza, y es que la situación de Catherine queda descrita en ese primer plano del film, como si se renunciase a seguir dando forma a un pasado siempre presente y las incursiones en el mismo fuesen fruto y consecuencia de la situación actual. Todo ello es sostenido por Elizabeth Moss y Katherine Waterston, sendas protagonistas y motores de una cinta tan capaz de funcionar tanto mediante estímulos —siempre atados al nivel que muestran ambas actrices— como a través de la progresión de un tono que no deja de crecer e incluso modular sus propiedades para disponer un terreno siempre sostenido desde la misma perspectiva más allá de su cambiante carácter.

De la luminiscencia dominante en los dos primeros actos, Ross Perry nos sumerge de un modo un tanto repentino en un contexto que, si bien continúa resultando algo claustrofóbico y enardecido, queda empapado por un lóbrego aspecto hasta entonces inexistente. Es en ese punto donde Queen of Earth se encuentra con un reverso «polanskiano» que, si bien se asemeja como un consecuente reflejo de lo relatado hasta ese momento, no sostiene la misma intensidad y ambigüedad. Pero el cineasta se muestra de nuevo jerárquico y logra que lo que ese conjunto deja de transmitir, sí lo hagan algunas de sus secuencias, como esa devastadora reacción de Catherine frente a Rich, un amigo de Ginny, durante la cena. Puede que en ese nuevo marco Queen of Earth pierda ciertas cualidades que habían ejercido como punto diferencial, y no las termine de comprender desde ese prisma que más bien parece apuntar a la degradación tanto física como psicológica de la protagonista, pero tan cierto es como que el cineasta refrenda y sostiene ciertas virtudes con una facilidad pasmosa. Es así como los dos últimos planos, contrapuestos con una tenacidad y lucidez indiscutibles, reflejan el punto final de otro de esos recorridos por la enfermiza psique humana, comprendida en Queen of Earth como un tan inquietante como brillante ejercicio que continúa refrendando la figura de Ross Perry como uno de los grandes creadores del cine independiente más reciente.


Crítica para www.cinemaldito.com
@CineMaldito
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