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Con él llegó el escándalo (1960)

Con él llegó el escándalo
Trailer
7,4
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Sinopsis
El capitán Wade Hunnicutt, el hombre más rico y poderoso de un pueblo de Texas, es un mujeriego empedernido, lo que ha provocado la ruina de su matrimonio. Su mujer, desde entonces, se dedica en cuerpo y alma a su hijo. Sin embargo, llega un momento en que Hunnicutt decide hacerse cargo de su educación llevándolo de caza e iniciándolo en otras actividades masculinas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Home from the Hill
Duración
151 min.
Guion
Irving Ravetch, Harriet Frank (Novela: William Humphrey)
Música
Bronislau Kaper
Fotografía
Milton Krasner
Productora
Sol C. Siegel Productions. Distribuida por Metro-Goldwyn-Mayer
Género
Drama Vida rural (Norteamérica) Caza
7
Drama rural emblemático
Film realizado por Vincente Minnelli y escrito por Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch ("Norma Rae", 1979), adapta la novela de éxito "Home From The Hill" (1958), de William Humphrey. Se rueda en exteriores de Mississippi y Texas y en los MGM Studios. Es nominado a la Palma de oro (Cannes). Producido por Edmund Grainger y Sol C. Siegel, se estrena el 3-III-1960 (NYC).

La acción tiene lugar en un pequeño pueblo de Texas, en 1958/59. Presenta un drama rural, de pasiones desbordadas, en el que los problemas personales y familiares se ven condicionados por la maledicencia y las tergiversaciones de los convecinos. Construye un retrato detallado y veraz de la sociedad rural americana de la segunda mitad de los años 50 del s. XX. El padre, Wade Hunnicutt (Robert Mitchum) es poderoso, rico, rudo y mujeriego. La madre, Hannah (Eleanor Parker), es sensible, retraída, delicada y frágil. Theron (Geoge Hamilton) es el hijo de ambos, tiene 17 años y vive con ellos. Raphael "Rafe" Copley (George Peppard), de 23 años, es hijo natural de Wade.

El film elabora un relato de sentimientos primarios (rencor, odio, celos, venganza, egoismo), arrebatados y exagerados, que determinan la conducta de los personajes, sus relaciones, desavenencias, fricciones y choques. Junto a estos sentimientos, se revelan como causa de conflictos los prejuicios. Basados en ideas rígidas y simples, en ocasiones se refieren al papel prodominante del padre en el gobierno de la familia, la educación de los hijos y las relaciones con la comunidad. Otras veces se refieren a la diferente asignación de pautas morales de conducta al varón y a la mujer. A aquél se le permite/tolera/elogia quebrar compromisos adquiridos, llevar publicamente una vida licenciosa, desentenderse de los hijos, etc. Otros prejuicios generadores de conflictos son los que identifican los grandes objetivos de la persona humana con la consecución de poder, fuerza, éxito, riqueza, dejando de lado la solidaridad y la tolerancia. A los personajes del film les faltan capacidades de persuación y explicación. Adolecen, además, de falta de habilidades de relación personal y de gestión de los problemas que les afectan. Agrava la situación el escaso aprecio que sienten por la educación, fuente principal de adquisición de conocimientos y habilidades.

La música, de Bronislau Kaper ("Marcado por el odio", 1956), consta de 28 cortes, que combinan composiciones orquestales, ampulosas y solemnes, de tonos dramáticos ("Hunt"), trágicos ("Death") y románticos ("At The Attic"). La fotografía, de Milton Krasner ("Perversidad", 1945), ofrece un cuidado trabajo de cámara, con numerosos planos medios, abundantes tomas exteriroes y frecuentes encuadres elevados. Usa colores matizados y se sirve de escenarios recargados y lujosos, a tono con los gustos del gran público. La narración minuciosa, el buen gusto y la contención de Minnelli enaltecen y dignifican el film, emblemático de los melodramas desbordados de los años 50 y 60.
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19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Pues sí que es different Texas. Menos mal que hay sólo una...
Lo primero en llamarme la atención además del título, traducido a saber cómo… ¿dándole al bombo de la lotería de las de plástico en casa? ¿Echando mano de los fascículos del Planeta de Agostini?, fue que el “La casa de la montaña” se había convertido en “Con él llegó el escándalo”. Más me sorprendió la calificación moral de la cinta: “no apta para menores de 18 años”. Será, porque para los tiempos que corren es un cine inocentón aunque del culebrón familiar que se despendola por las correrías y juergas de Mitchum líbreme Dios, no quisiera saber nada.

Otra vez en Texas. Todas las pelis ambientadas en Texas sirven polémica pantagruélica como para cubrir doscientos mil ejemplares de “Jara y Sedal”. En este caso porque la razón de ser del Big State texano, vuelve a ser la caza: caza de indios, de petróleo, chicanos, latinos, demócratas o jabalíes.

Ahí comienza la historia: el hijo apocado y aniñado de Eleanor Parker y de Roble Mitchum se enfrenta no sólo a su padre sino a la caza de sí mismo. Como dice Roble Mitchum: uno debe ir a la caza del hombre hasta descubrir que lo es. Para entendernos: estamos lidiando con un adolescente que de un día para otro tiene que hacerse machote, dejando preñada a una tía, matando a un jabalí de 500 kilos y durmiendo al raso. De dormir al raso le sale barba (no me explico tal acontecimiento).

Ya lo tenemos convertido en un hombretón, sólo 24 horas después de ser un imberbe atontado.

Con todo su empeño y voluntad el hijo trata de satisfacer al padre bravucón, empotrao como un armario. Lo consigue a la caza del jabalí más grande de Texas. Pero es que lo que es grande en Texas es colosal para el resto del mundo. Un coche es una camioneta, una camioneta un camión, un camión un tráiler, un aeropuerto... la NASA!

La proporcionalidad no existe: todo ha de ser desmesurado y si el mamotreto pesa menos de 900 kilos no será ni aceptable. Es el único Estado que conozco de Estados Unidos.

Nota mental: si entras en un bar de Houston y pides una ración de fajitas con guacamole, olvídate de terminar de comértelas hasta pasado mañana (evidentemente no esperé esos dos días después. El caso era huír de allí y de las fajitas que luego se convierten en fajas a ultrapresión). Señor...

A Roble Mitchum le va el papel como anillo al dedo. Eleanor Parker, que está guapísima, carece un poco de eso con lo que siempre jugó: mujer de carácter y poco predispuesta a dejarse vacilar, cuando aquí en cambio, además de recatarse demasiado no se impone sobre el mamotreto de su marido. Sam Sheppard (intérprete sobre el que siempre me he preguntado porqué no despuntó en el cine habiendo participado en cintas míticas como ésta o “Desayuno con diamantes”) trabaja sobre una interpretación más que buena que poco o nada tiene que envidiar a la de Mitchum.

Poco más. El desarrollo del film, se sucede a través de un culebrón familiar en el que queda claro es que, todo es grande en Texas, menos la estrecha moral.
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15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil