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El agente británico (1934)

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Sinopsis
El servicio de inteligencia Británico le encarga a Stephen Locke (Leslie Howard) que persuada a la Unión Soviética para que no firme con Alemania un acuerdo de paz que sería muy perjudicial para los intereses de Inglaterra. Durante su misión, Locke se enamora de Elena (Kay Francis), la secretaria del líder ruso, que corresponde a sus sentimientos, pero que no está dispuesta a traicionar la causa bolchevique. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
British Agent
Duración
80 min.
Guion
Laird Doyle (Libro: R.H. Bruce Lockhart)
Música
Leo F. Forbstein
Fotografía
Ernest Haller (B&W)
Productora
First National Pictures
Género
Drama Romance Espionaje Años 20
6
Un juego político de doble cara
Publicado en el año 1932, “Memorias de un agente británico” del inglés R. H. Bruce Lockhart, fue presentado al publico como documentación de hechos reales, pues su autor había ejercido como agente secreto y como diplomático británico, habiendo prestado servicios en Moscú y en Praga durante los primeros años de la Revolución Bolchevique, en procura de que la URSS no firmase un tratado de paz con Alemania, pues de hacerlo perjudicaría a los ingleses. Imposible saber cuanto es lo realmente cierto, y cuanto lo modificado por el autor y luego por Laird Doyle y James McDonald quienes se encargaron del guión cinematográfico, pero es necesario aclarar que, el personaje de Elena –verdadera protagonista de la película “AGENTE BRITÁNICO”-, si acaso existió, no pudo haber sido la secretaria de Vladimir I. Lenin, pues esta se llamaba Nadezhda Krúpskaya (1869-1939), quien además de haber sido la esposa leal hasta la muerte del líder revolucionario, fue una importantísima figura del cambio social, siendo la creadora del Sistema Educativo Soviético y la mayor impulsora de las bibliotecas públicas.

Superando este bache -en el que hubo una maliciosa intención de alguien, pues además es muy notorio el parecido físico entre la actriz Kay Francis y la señora Krúpskaya-, el filme apunta por otra parte a dejar al agente británico como un verdadero necio, pues su comportamiento ante Elena -quien en varias ocasiones le demuestra que la atracción que siente por él no le impedirá seguir siendo leal a la causa de los bolcheviques-, es de una improcedencia que raya en lo ridículo.

Los primeros minutos de “AGENTE BRITÁNICO”, nos hacen presentir que estaremos ante un filme de gran brillantez narrativa, sobre todo cuando vemos esa magnífica ejecución de la escena del ataque a la embajada… pero las fuertes presiones que ejerció el gobierno británico contra la película por considerarla denigrante de su agentes secretos, obligaron a alargar las escenas románticas, en detrimento de las situaciones políticas que eran las que interesaban al director Michael Curtiz.

Todo esto da como resultado un filme un tanto débil y bastante irregular, donde al menos queda claro que, a los gobiernos de las grandes potencias, lo que menos les interesa es la vida de un pueblo, pues toda vez que lo sientan necesario, llevarán a quien sea a la guerra con tal de defender y asegurar sus intereses particulares.

Este filme, fue uno de los primeros que produjera Henry Blanke ("Metrópolis", "El manantial", "Más allá del bosque"...), personaje por quien tanto Curtiz, como el director King Vidor, llegaron a sentir un gran aprecio.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El amor en los tiempos de la revolución
Brillante producto del prolífico y genial Michael Curtiz que, en tan solo 80 minutos, nos da una lección de su estilo conciso, directo, tremendamente económico, en torno a la relación amorosa entre el cónsul británico en Moscú y una bella comunista en las jornadas revolucionarias de 1917, basado en las memorias del diplomático R.H. Bruce Lockhart. Leslie Howard pasea su melancólica e irónica languidez y la bella Kay Francis nos convence de que la revolución hubiera ido seguramente por derroteros menos sangrientos si hubiese estado en sus manos. La parte histórica del film es un poco sonrojante, no tanto por la visión razonablemente certera de los años de la revolución y la contrarrevolución, con su carga de idealismo, intereses y vesánica crueldad, sino por la más que discutible visión que dan del espionaje británico como poco profesional y patoso. Por contra, las escenas románticas de la pareja protagonista o las escenas de acción no están nada mal. En todo caso, interesante y muy entretenida. Made of Michael Curtiz, of course!
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil