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Se divorcia él, se divorcia ella (TV) (1973)

4,2
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Sinopsis
Tras veinte años de matrimonio, una pareja se encuentra al borde del divorcio. En la primera parte el marido explica su punto de vista sobre las causas del fracaso matrimonial. En la segunda, es la mujer quien ofrece su versión de los hechos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Divorce His - Divorce Hers (TV)
Duración
180 min.
Guion
John Hopkins
Música
Stanley Myers
Fotografía
Gábor Pogány, Ernst Wild
Productora
Coproducción USA-GB; World Film Services
Género
Drama Telefilm
2
MÁS DURA Y LARGA QUE UN DIVORCIO EXPRES
Menudo bodrio este telefilm melodramático de los setenta. Un matrimonio de alta sociedad se debate durante dos años de separación por las causas de su desentendimiento y de las posibilidades de prolongar la relación. Ella le ha seguido siempre por el mundo en su trabajo de alto ejecutivo y asesor político-económico de una dictadura africana. Hasta que tras establecerse en Roma ella no se ve dispuesta a otro periplo africano. Se está mejor de compras por Via Condotti y claro, sería un problema para los estudios de sus tres hijos, un hippi contestón con chepa, una adolescente deprimida y una niña que en ocasiones parece haber inspirado a la chiquilla de Exorcista. Desarrollo a base de aburridísimos flash back, cuernos mutuos, reproches y "¿quieres una copa?" continuos, entre constantes primeros planos de Elizabeth con menos alma y más desgaste que las ruedas de mi coche.

Vale, está Richard Burton, aunque viendo su actuación bien valdría haber puesto a una percha de madera. Y como no volver a disfrutar de la Taylor, pero háganme caso, no tiene ni el encanto de lo decadente en este trabajo sin lugar a dudas únicamente alimenticio para ella. Y claro, si eso digo de la actriz que es el principal reclamo de la película, poco más queda. Ni tan siquiera los exteriores de Roma están aprovechados, que pena, para eso que hubieran rodado en Seseña. Falso glamour y todo sin hilar de un modo rematado. Es un drama sin drama y donde uno reza para que se divorcien de una maldita vez.

Sólo salvaría las conversaciones ininteligibles de Burton con un ministro africano y varios delegados empresariales. Es imposible saber qué diantres debaten pero es curiosa la visión, intencionada o seguramente casual, sobre los nuevos países negros, recién nacidos por entonces, donde uno vislumbra por qué acabarán saliendo en el telediario niños desnutridos con la panza hinchada.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil