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Ong Bak: El guerrero Muay Thai (2003)

Ong Bak: El guerrero Muay Thai
Trailer
6,0
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Sinopsis
Ong Bak es una estatua legendaria de Buda que se halla en el templo de Nong Para-du, en la Tailandia rural. Los aldeanos creen que los poderes mágicos de Ong Bak les protegen de todo mal. Un despiadado gánster roba la cabeza del buda dejando al pueblo totalmente desprotegido. Sus habitantes buscarán a un guerrero para recuperar el buda y enfrentarse a la banda de gánsters, encontrando a Ting, un huérfano criado en el templo, y alumno de Pra Kru, un amable monje, experto en el ancestral arte del Muay Thai: “Las Nueve Armas Corporales". (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Tailandia Tailandia
Título original:
Ong Bak: Muay Thai Warrior
Duración
105 min.
Guion
Suphachai Sithiamphan (Historia: Panna Rittikrai, Prachya Pinkaew)
Fotografía
Natawut Kittikun
Productora
Baa-Ram-Ewe / Sahamongkolfilm Co.
Género
Acción Ciencia ficción Drama Artes marciales
Grupos  Novedad
Ong-Bak
"Mamporros ritualizados. (...) agotadora sucesión de peleas espectaculares para el que las disfrute."
[Diario El Mundo]
"Fantástico ejercicio de artes marciales"
[Fotogramas]
8
En su género, lo es.
El guión prácticamente no existe, las actuaciones son de puñetera pena y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Pero no es eso lo que se debe valorar en una película de acción de éste tipo, sino la acción en sí misma. Y de esa aquí la hay, y de la buena, desde el principio al final. Las coreografías son asombrosas y el señor Jaa demuestra una agilidad y una flexibilidad sólo al alcance de muy pocos gimnastas, en unas escenas que superan, y en mucho, todo lo que se había visto hasta ahora en técnicas de repartir mamporros. Altamente recomendable para amantes del cine de acción pura y dura, y para aficionados a las coreografías de lucha.
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52 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Presentación del Muay Thai
Ópera prima del tailandés Prachya Pinkaew, coautor del guión. Rodada en Tailandia, se presentó en el Festival de Sitges, donde obtuvo una mención especial al premio Orient Express-Casa Ásia.

La acción tiene lugar en Tailandia en términos de presente (2002/03). Narra la historia del joven Ting (Tony Jaa), huérfano, formado en el templo de la aldea natal, Nong Pradu, próxima a Birmania. Su educación corrió a cargo del monje Pra Kru, especialista en el arte del Muay Thai (las ocho armas corporales), arte marcial tailandés de más de un milenio de antigüedad. Un nativo de la aldea, ausente desde hace años, asalta junto con sus cómplices el templo y corta la cabeza de la estatua de Buda conocida con el nombre de Ong-Bak. Se la llevan con el propósito de conseguir el favor del gángster Khom Tuan. Ante la pérdida de lo que consideran la fuente de su bienestar, los aldeanos buscan un guerrero voluntario que asuma el reto de recuperar el tesoro robado. Eligen a Ting, que viaja a Bangkok, donde se une a George (Petchtai Wongkamlao) y a una aventurera amiga suya, Muay Lek (Pumwaree Yodkamol). La película ofrece varias secuencias memorables. Una banda de gángsters persigue a Tony y George a través de un mercado callejero de Bangkok. Tony y George se ven envueltos en una pelea en una gasolinera abandonada, donde Tony con los pantalones en llamas propina varias patadas a sus oponentes. La persecución en "tuk-tuks", los peculiares taxis de 3 ruedas de Bangkok, con deslizamientos, colisiones y caídas. La película se deleita mostrando la autenticidad y la singularidad del boxeo o lucha Muay Thai, con tomas de algunas escenas desde diversos ángulos a la vez.

La música, de factura tailandesa, está presente en todas las escenas de lucha. La fotografía hace uso de una paleta de color en la que predominan los marrones, ocres y cremas. Con frecuencia envuelve la imagen en una ligera bruma. Algunas secuencias se repiten desde distintas perspectivas, al objeto de mostrar la espectacularidad y autenticidad de los golpes. Destaca la calidad de las coreografías. El guión es de una gran sencillez. Sirve de marco en el que se desarrollan las escenas de lucha Muay Thai, cuya presentación y exaltación constituyen el objetivo del film. La interpretación del protagonista es excelente y a tono con los años de preparación y entrenamiento que asumió. Las escenas de lucha se rodaron sin ningún tipo de efecto especial: los golpes son auténticos y en los saltos no se usan cables de apoyo. La dirección corre a cargo de un profesional que, cuando era adolescente, quedó fascinado de la película "Born To Fight". Desde entonces su sueño fue realizar una película sobre las artes marciales tailandesas.

Película apadrinada por Luc Besson. Es de gran interés para los aficionados a las obras de artes marciales. Libre de esteticismos innecesarios, traspira verismo y autenticidad.
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29 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
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