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La mamá y la puta (1973)

La mamá y la puta
Trailer
8,0
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Sinopsis
Alexandre es un joven burgués cínico y egoísta que vive en París. Se encuentra en un fase nihilista de su existencia: no estudia, no trabaja y apenas se interesa por los libros o por la música. Lo único que le interesa son las mujeres y, además, vive a su costa. Poco a poco va formando con Marie y Veronique, a pesar de la inicial resistencia de ambas, un atípico 'menage à trois', que, para él, es absolutamente satisfactorio porque representa un equilibrio entre lo sexual, lo maternal y lo material. Al mismo tiempo, es capaz de mantenerse al margen de los sentimientos de frustración o malestar que su conducta pueda provocar en sus amantes. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
La Maman et la Putain
Duración
215 min.
Guion
Jean Eustache
Música
Wolfgang Amadeus Mozart
Fotografía
Pierre Lhomme, Jacques Renard, Michel Cenet
Productora
Les Films du Losange / Elite Films / Simar Films / V.M. Productions
Género
Drama Romance Nouvelle vague Drama psicológico
10
El dolor en primer plano
Si el mayo francés del 68 supuso una revaloración del concepto de utopía, su posterior fracaso arrastró a una generación hacia el nihilismo y la decepción. Eustache nos muestra este sentimiento a través de tres personajes de distinta condición, que sólo tienen en común una cosa: el dolor. Y este dolor se nos muestra con toda su sinceridad, sin trampas, sin enfatizar, dejándonos a solas con él, mirándolo a la cara con todo su desgarro. Los personajes son tremendamente locuaces, pero también saben escuchar, y escuchan en silencio, interiorizando cada frase, cada monólogo, y haciendo suyo el sentimiento que impregna el celuloide.
La película parece comenzar retratando el estado de ánimo de esa generación devastada por la ilusión maltrecha, pero llega mucho más allá, hasta el fondo de la condición humana, revelándonos la complejidad que cada persona esconde detrás de su frivolidad. El protagonista, un burgués cínico, egoísta y caprichoso (y cansado, sobre todo cansado, de vuelta de todo), va desnudándose poco a poco, dejándo caer sus máscaras para que veamos la desesperación que en el fondo le corroe.
La narración es austera, en una acción casi inexistente a lo largo de sus casi cuatro horas plagadas de diálogos maravillosos y escenas antológicas. Cada plano corre el riesgo de un salto al vacío, pero llega a su destino indemne, sin una magulladura, fortalecido por una naturalidad que invade la cinta de principio a fin. La ausencia de música extradiegética contribuye a crear esa atmósfera opresiva, agónica y axfisiante, pero esto no es provocado mediante trucos formales, sino a través de un verismo que llega al alma de los personajes y del espectador.
La mamá y la puta es una película crepuscular, apocalíptica, que retrata el fin del mayo del 68, el fin de la nouvelle vague y, en definitiva, el fin del mundo. Tiene la pasión del mejor Truffaut y la inteligencia de Rohmer y, de esto no cabe duda, resulta bellísima de principio a fin, intachable y veraz en su retrato del sufrimiento y la impotencia.
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74 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La mamá y la puta
Al repasar el cine europeo a partir de la década de los 50, siempre me he sentido más interesado por el cine francés, sus ideas y sus formas, que por el cine italiano. Por contra, sin que sepa muy bien por qué, al final disfruto más del segundo que del primero. De alguna manera es como si siempre me decepcionaran los filmes franceses, quizás por lo ambicioso de sus planteamientos, y los italianos me sorprendieran positivamente, con un ideario mucho más factible.

Bueno, pues por fin he visto la película francesa que colmó todas mis (muchas) expectativas. La mama y la puta es un compendio de lo que se supone representa el cine francés: improvisación, cinefilia, naturalidad, realismo, franqueza y, por supuesto, un punto snob, que resultaría repugnante de encontrárselo por la calle, pero que no queda mal en la pantalla.

Comienza con dos horas de gran película arriesgándose a desmoronarse en algunos desajustes de la trama, para pasar a una auténtica obra maestra en el último tramo. A lo largo de estos largos sesenta minutos, el dolor muestra su cara más dura y todos los matices del principio devienen en el desmoronamiento de los personajes. Arriesgada en el planteamiento, consigue salvar los escollos de una trama complicada que fácilmente hubiese caído en el absurdo o la comedia de enredo, sosteniéndose en el guión más logrado que he visto jamás, con una profundidad digna del mismísimo Bergman. El estudio psicológico del ser humano en la sociedad actual demuestra la inteligencia de Eustache, que de forma transversal recorre todos los aspectos de la personalidad de cada individuo para verterlos en la omnipresente obsesión sexual de todos ellos.

Me queda una duda/deseo, ¿cómo sería esta película si la hubiese protagonizado el joven L.M. Panero de El Desencanto?
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65 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil