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Después de Lucía (2012)

Después de Lucía
Trailer
6,6
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Sinopsis
Tras perder a su madre Lucía, la joven Alejandra (Tessa Ia) se muda junto con su padre Roberto (Hernan Mendoza), depresivo por la pérdida de su esposa, desde la costera Puerto Vallarta hasta la capital México D.F., intentando cambiar de vida en otro sitio lejano. En la capital ella es nueva en su colegio, donde pronto comienza a tener problemas. El padre tiene un nuevo trabajo. Pero empezar de nuevo siempre es complicado cuando se ha dejado tanto atrás. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ México México
Título original:
Después de Lucía
Duración
102 min.
Guion
Michel Franco
Fotografía
Jesús Chávez
Productora
Coproducción México-Francia; Lemon Films / Marco Polo Constandse / Pop Films / Lucia Films / Filmadora Nacional / Stromboli Films / Trebol Stone
Género
Drama Familia Acoso escolar Colegios & Universidad
7
Después de Haneke
Un taller de reparaciones, un coche que parece haber sufrido un serio accidente cuyos detalles conocemos indirectamente por la conversación de dos hombres, el mismo coche siendo abandonado a pocos metros del taller por razones no desveladas. En la secuencia que abre Después de Lucía, su director, el mejicano Michel Franco, ya nos da varias pistas de por donde va a transitar su película y cuales son los recursos sobre los que va a cimentar su edificio narrativo: utilización de elipsis, del fuera de campo, situando su cámara como un testigo tan inamovible como poco partidario de caer en sentimentalismos vacuos, presentación no directa de los hechos sino a través de las consecuencias que originan.

Muchos de los compañeros que vimos la película en el reciente Festival de San Sebastián tuvimos la misma sensación de despiste durante la primera parte de su metraje, no sabíamos muy bien si el conflicto iba a situarse en el terreno del drama familiar, del dolor ante la pérdida, del desarraigo juvenil frente a un obligado cambio de entorno, etc. Cuando el nudo del conflicto finalmente se desvela, tenemos la impresión de que éste es uno de los muchos caminos que podría haber elegido el autor para desarrollar su obra y no lo decimos como algo negativo: el terreno está bien abonado y la transición al terreno del bullying perfectamente engarzada. Lo que empieza pareciendo una simple anécdota va acrecentando su importancia, poco a poco y sin estridencias, hasta convertirse en el sustento fundamental de su andamiaje dramático, en el agujero negro hacia el que se ven indefectiblemente arrastrados todos sus personajes.

Otra de las grandes virtudes de Después de Lucía es algo que ya señalábamos al inicio de esta reseña, su buen gusto a la hora de no hacer subrayados dramáticos utilizando la música, los primeros planos, etc. Domínguez parece seguir el libro de estilo del director austriaco Michael Haneke, contagiándose de su aparente frialdad y de su capacidad para crear una innegable tensión e incomodidad en el espectador con el sencillo recurso de mantener fijo el plano allí donde muchos otros directores no se atreven, donde casi todos ceden ante las convenciones de la comercialidad. Los espectadores que se hayan revuelto inquietos en sus butacas con el estatismo de algunas secuencias especialmente desagradables y difíciles de soportar de La pianista o la reciente Amour, con esa especie de asfixia que provocan, seguramente saben ya a que tipo de sensación nos referimos. Curiosamente la secuencia final de Después de Lucía (no desvelaremos hechos relevantes, tranquilos), no por esperada menos impactante, parece un homenaje directo a una de las más famosas escenas de Funny Games, como si el propio Domínguez reconociera la influencia directa del genial autor de Caché, la verdad es que nos quedamos con ganas de entrevistar al director e indagar en esta admiración que percibimos.

No podemos cerrar esta crítica sin alabar el trabajo de sus actores. Tessa Ia, Hernán Mendoza y el resto del elenco, especialmente los repelentes chicos del instituto, ayudan a darle al relato ese toque de naturalismo cruel, casi de darwinismo social, esa sensación tan difícil de conseguir y que nos ayuda a percibir que no estamos viendo una película, sino que somos desafortunados testigos mirando por el ojo de una cerradura y atisbando cosas que no podemos dejar de contemplar pese al desagrado que nos provocan. En resumen, Después de Lucía es una cinta notable, no sólo por abordar los difíciles temas que toca, tan proclives a generar un sentimentalismo cuasi pornográfico en otros films menos respetuosos con su público potencial, también como un interesante ejercicio estilístico, justamente premiado en Cannes, San Sebastián y Chicago y que sitúa a su autor Michel Franco como un claro referente a seguir en sus próximos proyectos.

Reseña escrita originalmente para cinemaadhoc.info
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27 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Gritando en Silencio
Desde México y avalada por el éxito en su paso por el festival de Cannes y San Sebastián (donde obtuvo una mención especial en la categoría “Horizontes Latinos”) llega “Después de Lucía”, un potente drama firmado por el director Michel Franco.

La película nos ubica en una familia destrozada, que trata de comenzar de cero tras la muerte de la madre trasladándose el marido y su joven hija de Puerto Vallarta, donde conocieron una buena vida, a una nueva en México D.F. intentando superar la tristeza y la soledad . Pero Lucia no lo tendrá fácil, un desliz hace de su vida un infierno cuando comienza a ser víctima de todo tipo de acosos y vejaciones en su colegio y grupo de amigos…

Rodada con un ritmo deliberadamente calmo, pausado, que si bien puede resultar un tanto cansino, dota igualmente las escenas de un hiperrealismo (fruto también de una buena interpretación de su elenco protagonista) que hace del espectador un voyeur espiando las escenas cotidianas de Lucía y su padre, sus intentos de no hundirse frente a la desgracia y cómo todo a su alrededor parece desear ahogarlos en ella.

Pero esa calma (excesiva) , ese silencio que invade los primeros dos tercios del film se quiebra cuando el acoso y la violencia hacen acto de presencia en sus vidas. Sin perder la cualidad voyeur, las escenas rodadas en largos planos fijos, la acción se vuelve salvaje y se clava en las entrañas del indignado espectador sacándole de cualquier sopor del que pudiera haber sido víctima tras la tranquilidad anterior mostrada en pantalla.

Un film pequeño, pero un gran grito realizado con originalidad que nos recuerda cómo los mayores villanos se hallan en los entornos más cercanos, y cómo la crueldad en la juventud puede alcanzar extremos insospechados. Otra virtud de “Después de Lucía” consiste en no resultar moralista ni enjuiciar a sus protagonistas, esa labor la deja al espectador (y alguna otra nacida de argumentales cabos sueltos que pueden resultar un tanto molestos). Interesante, original en su puesta en escena (no apta para cualquiera dada su lentitud) y necesaria en los tiempos que corren.

-Enoch-
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12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil