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La juventud (2015)

La juventud
Trailer
7,1
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Sinopsis
Fred Ballinger (Michael Caine), un gran director de orquesta, pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes con su hija Lena y su amigo Mick, un director de cine al que le cuesta acabar su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera musical, pero hay alguien que quiere que vuelva a trabajar; desde Londres llega un emisario de la reina Isabel, que debe convencerlo para dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Youth - La giovinezza
Duración
118 min.
Estreno
22 de enero de 2016
Guion
Paolo Sorrentino
Música
David Lang
Fotografía
Luca Bigazzi
Productora
Coproducción Italia-Suiza-Francia-Reino Unido; Indigo Film / Medusa Film / C-Films / Bis Films / Pathé / Number 9 Films
Género
Drama Vejez Amistad
9
De la vejez y otros antídotos
Puede sonar a perogrullada, pero el espíritu de La gran belleza sigue presente en Paolo Sorrentino. En su última película, Youth, explora el paso de los años, las decisiones que uno toma en su juventud y el resultado que se obtiene con ellas. Pone una mirada en el pasado para analizar el presente y el futuro, sin olvidarse de incluir su peculiar mirada artística. Michael Caine interpreta a un director de orquesta, ya retirado, al que le piden un último encargo bastante particular. Le acompaña Harvey Keitel, que da vida a un director de cine que busca firmar su última gran obra maestra, su testamento fílmico en vida. Los dos se encuentran de retiro en un centro de spa en los Alpes suizos, un lugar idílico, plagado de la fauna (animal y humana) más variada, donde explorar su tiempo, sus recuerdos y el legado conseguido, «nuestro legado, que también es una perversión».

En un mundo de “selfies”, de bicicletas de última gama a caballito, de cuerpos tallados a golpe de photoshop, de grandes dramas frente a pequeños problemas y de videoclips pop que han perdido personalidad, el legado se convierte en algo indispensable, pero es un legado que llega viciado, y que las generaciones que llegan convierten en un arma a favor de lo convencional. Sorrentino repite su discurso crítico enmascarado de comedia agridulce, en esta ocasión contra la vuelta al pasado, los arrepentimientos y los presentes autodestructivos. En su mirada encontramos pasión y hastío a partes iguales, y acude, para ello, a los recuerdos, aquellos que aún permanecen, los que ya no están presentes y los que regresan en algún paréntesis de revelaciones lúcidas. Se intuye cierto miedo del propio Sorrentino a la desaparición, al olvido de lo que algún día supuso para el cine, aunque sus intenciones parecen claras cuando apunta a que la televisión es el presente y el futuro. ¿Tendrá algo que ver la mini-serie que el realizador italiano está preparando?.

Youth resulta una descarga sensorial, tanto por lo que se ve como por lo que se oye; una perfecta coreografía orquestada por el maestro Sorrentino con la música que corre a cargo de Fred Ballinger (Michael Caine), y donde la simpleza de su sonido radica en la sencillez de sus instrumentos; una batuta al servicio de la naturaleza, única inspiración de Ballinger en este mundo que empieza a conocer, un mundo donde los sentimientos están sobrevalorados, en el que se piensa siempre en el pasado y se dice pensar en el futuro, un mundo en constante avance donde lo imposible se vuelve posible.

Sorrentino rueda la vida como si de una lección se tratase, una lección a través de unos prismáticos donde todo se ve más cerca o más lejos, dependiendo del lado por donde se mire. La distancia más corta la coloca en la juventud, pero ¿qué es la juventud? Eso es lo que nos preguntan sus protagonistas: Michael Caine, que ya no resulta tan icónico como el Jep Gambardella al que Toni Servillo dio vida en La gran belleza, pero nos ofrece un Fred Ballinger irónico y taimado; y Harvey Keitel, el director de cine hastiado, un secundario de lujo que nos regala un personaje delirante. Junto a ellos, un desfile de grandes secundarios ayuda a ver la luz al final de esa pregunta, en cabeza Paul Dano y Jane Fonda, sendos papeles pequeños pero intensos y ricos en matices interpretativos, sin olvidar la aparición estelar de la enorme representación de una conocida estrella del fútbol, una reiteración de los años de gloria y punto fuerte de la crítica cómica agridulce del italiano.

En el fondo Youth resulta un canto a la belleza, esa que acompaña a los personajes acomodados de las altas esferas, esa que parece inherente a una juventud perenne no aparejada al paso del tiempo, sino a un estado de ánimo, a un don que sólo habita en los espíritus elegidos. Por eso hay jóvenes que se comportan como ancianos, y ancianos que desbordan una juventud envidiable. Sólo hay que recordar que al final lo que queda de cara al exterior es la juventud, el divino tesoro con el que Sorrentino nos vuelve a enamorar.
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95 de 114 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Una gran pareja de viejos amigos.... y mucho más.
Tuve la suerte de ver esta película bajo unas circunstancias muy favorables: con muchas ganas de ver el siguiente trabajo de Sorrentino tras la magnífica “La gran belleza”, sin apenas referencias acerca del argumento y en el marco del festival de Sitges con lo que eso conlleva: estreno, cine a rebosar, auditorio con pantalla gigante, ambiente de festival, primera fila, audio increíble..., y varias semanas antes de su estreno en salas, con lo que nadie me iba a influenciar. El contexto me acompañaba, y la película no me defraudó, a pesar del peligro que conlleva invariablemente la siguiente película que un director hace tras una obra maestra.
Lo primero que me llamó la atención fue que había escuchado “rumores” acerca de que esta película la había hecho con las sobras de “La gran belleza”. Pues sí que debía tener metraje sobrante para poder hacer dos películas con todos los actores diferentes, rodada en dos países diferentes y en un idioma diferente!!!!

En “La juventud” que nos ocupa aparecen Michael Caine y Harvey Keitel como una pareja de viejos amigos, más amigos que viejos, pasando unas vacaciones en un balneario para ricos en los alpes suizos y arreglando el mundo con sus divagaciones de viejunos. Para mí, de las mejores parejas cinematográficas de los últimos años. Aparece también Paul Dano como secundario de lujo (me sonaba este chico de cara asimétrica, no en vano ya había hecho buenos papeles en “Little Miss Sunshine”, “Prisoners” o “12 años de esclavitud”, pero sobretodo me gustó como protagonista de la sorprendente “Ruby Sparks”, de los mismos directores de “Little Miss Sunshine”). Aparece igualmente Rachel Weisz cumpliendo muy bien con el cometido de dar vida a la hija de Michael Caine; la tenía por medio desaparecida desde su papelón en “El jardinero fiel” (que le valió un Oscar y un Globo de Oro), la más discreta “Agora”, “My Blueberry nights” o “Langosta” (de Giorgos Lanthimos, y que todavía tengo pendiente, pues no me quito de la cabeza la estupenda “Canino”).

Así que tenemos bastantes ingredientes como para no considerar esta película como “sobrante” de “La gran belleza”. En lo que sí observo similitudes con su anterior trabajo es en el exquisito gusto por la estética, en el cuidado manejo de los tiempos y en la banda sonora como elemento fundamental del desarrollo del film (todo esto me recuerda a un poco al cine de Xavier Dolan, con las diferencias evidentes en otros aspectos). Todo ello junto me hizo pasar a mí y a los que me rodeaban en las butacas (estoy seguro) las mejores 2 horas de cine en lo que llevamos de año. Con una sonrisa permanente en la cara que no se borró tras los títulos de crédito y todavía asoma al recordar la película.
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76 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil