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Sin amor (Loveless) (2017)

Sin amor (Loveless)
Trailer
7,0
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Sinopsis
Una pareja que atraviesa un divorcio debe aunar fuerzas para encontrar a su hijo, desaparecido tras una de sus peleas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Rusia Rusia
Título original:
Nelyubov
Duración
128 min.
Estreno
26 de enero de 2018
Guion
Andrey Zvyagintsev, Oleg Negin
Música
Evgueni Galperine
Fotografía
Mikhail Krichman
Productora
arte France Cinéma / Why Not Pro
Género
Drama Secuestros / Desapariciones
8
¿Qué sabes de Rusia?
Una pareja en trámite de divorcio vende su piso. Apenas se ven, cada uno ya tiene una nueva pareja y las únicas conversaciones que mantienen son violentas discusiones. Una vez que el nido sea vendido, todo se acabaría y ambos tendrían una nueva vida si no fuera por algo: su hijo. Un hijo que llegó por accidente, que nunca fue deseado ni querido, que se pasa las noches en vela llorando y que ya apenas habla. Un día, el niño sale de casa por la mañana y ya nunca vuelve.

Zvyagintsev se ha convertido por méritos propios en el cineasta ruso más admirado de nuestros días junto a Sokurov. Ya en El regreso, debut que le valió un León de Oro, trató con maestría el tema de las recomposiciones y descomposiciones familiares con un ritmo pausado y una técnica visual heredada de Tarkovski, evidente en el pasaje de la isla desierta. Pero el director no solo ha conseguido su prestigio por copiar a los maestros, sino que además ha metido el dedo en la llaga del gobierno de Putin al denunciar la corrupción de la Iglesia y el Estado con su anterior film, Leviatán, premio de la mejor dirección en Cannes. Loveless, en cambio, vuelve a centrarse en la familia y en la educación como tema principal, criticando más a la sociedad rusa que al Estado. Eso sí, al situarse la acción en 2012 no dejan de llegar ecos de la invasión de Crimea de las televisiones que los personajes escuchan.

La película es un prodigio técnico. Cada plano fijo tiene una razón, cada movimiento de cámara, otra. El despliegue técnico de Loveless deslumbra, convirtiendo cada captura en un fotografía perfecta. Un ejemplo, la imagen fija de un bosque nevado, casi en blanco y negro, tras un leve movimiento de cámara descubrimos unos puntos naranjas al fondo del cuadro que se acercan, son los voluntarios en búsqueda del niño. Otro ejemplo, un hombre se levanta de la cama en penumbras, se acerca a la ventana y abre las cortinas, la luz entra, el hombre avanza hacia la cámara y sale del plano. Silencio, oímos la televisión y en ese plano fijo, las sábanas se mueven, la cámara entonces se mueve hacia la cama y según las sábanas siguen moviéndose la cabeza de la mujer aparece para continuar su historia. Cada movimiento está calculado de manera que es la imagen quien nos cuenta gran parte de la historia. Zvyagintsev consigue así insinuar de manera eficaz aquello que quiere que sepamos sin tener que volverlo evidente con la palabra.

La base de la narración de la película es la insinuación, no sólo a través de la imagen, sino también gracias al guión, que nos deja asimilar a nosotros mismos el comportamiento de los personajes. Al hombre, más preocupado por trepar en la escala social que en sus allegados, le veremos repetir progresivamente el mismo esquema de desentendimiento, abandono y frustración con su nueva familia. A señalar la violencia de la escena de la cuna justo al final. La mujer, superficial y agresiva, se entrega sin ningún pudor a su nuevo amor en un monólogo entre sábanas al principio de la película. Su nuevo novio parece distante y despreocupado. Sabremos cómo trata a su nueva conquista con superioridad al ver el tipo de restaurantes al que la lleva. Comprenderemos el vacío que este triunfador intenta llenar cuando conecte vía Skype con su hija en el extranjero, de aspecto físico similar a la mujer. La pregunta que nos viene a la mente es por qué la protagonista necesita el respeto y la aprobación de este hombre, otro más, que no la quiere. La respuesta llegará cuando conozcamos a su propia madre, tirana y fría.
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100 de 103 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El arbol que no pudo sostener sus ramas
Una familia es una institución. Un complejo enramado emocional y social que forma al individuo en su mas tierna infancia. En esta institución los progenitores son el gobierno y los hijos el pueblo.
La cinta de Zvyagintsev nos presenta una familia disfuncional que camina hacia su propia destrucción. Tanto la madre como el padre sienten un odio intenso y brutal por el otro; al que culpan de todos los fracasos y las miserias de su vida. Han elegido el divorcio como única vía que creen que es capaz de solucionar sus problemas y han rehecho sus vidas con otras parejas en las que proyectan las antiguas ilusiones muertas.
El único problema es el hijo que tuvieron en común. Un niño que vino al mundo por error y que nunca ha sido querido o respetado. Un niño que pasa las noches escuchando a sus padres discutir sobre su custodia y que es plenamente consciente de que ninguno de ellos quiere hacerse cargo de el.
Un niño que sabe que es un inconveniente para sus vidas y que llora a diario en su habitación.
En medio de todo este escenario cruel y desolador al que ningún niño debería someterse, el decide huir de forma voluntaria pensando que con esto pondrá fin a todos los problemas de sus padres.
No se puede vivir sin amor pero al mundo vienen muchísimos niños sin el.
Niños que buscan llenar vacíos que es imposible colmar. Niños que deberían tener el derecho a ser amados por las personas que les dieron la vida. Niños que se convierten en el juguete roto de unos padres que pensaban que se querían y que un día descubren que se detestan.
El final es solucionado de forma despiadada, cruel y elegante mostrando que estamos ante un director que es sin duda muy interesante y que va a conseguir grandes cosas.
Ya que a mi por ejemplo esta cinta me ha despertado unas ganas increíbles de ver mas de su filmografia.

Estamos ante una película excesivamente cruel pero demasiado real.

Zvyagintsev mete el dedo en la llaga y cuestiona temas escabrosos como el aborto, la paternidad, la maternidad y la manera que tenemos de avanzar en la escala social.

De nuestro protagonista apenas llegamos a saber nada a lo largo de la cinta. Vemos su tristeza y desolación en los rostros de sus padres que creían falsamente que el verdadero problema era el fruto que habia dado su unión.
Y que al final descubren que el problema real eran ellos. Incapaces de encontrar lo que realmente necesitan y repitiendo una y otra vez el circulo vicioso de sus fracasos. Condenando a otros ante su incapacidad de ser felices.
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48 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil