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Zatoichi (2003)

Sinopsis
Japón, siglo XIX. Zatoichi es un vagabundo ciego que vive del juego y de dar masajes. Pero además es un maestro con la espada, rápido y preciso como el mejor samurai. En una ciudad en las montañas, a merced de la banda de Ginzo, Zatoichi y su fiel amigo Shinkichi conocen a un par de geishas, bellas y peligrosas. Okinu y su hermana Osei han llegado a la ciudad a vengar el asesinato de sus padres, y su única pista es el misterioso nombre de Kuchinawa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Zatoichi
Duración
115 min.
Guion
Takeshi Kitano (Cuento: Kan Shimozawa)
Música
Keiichi Suzuki
Fotografía
Katsumi Yanagishima, Hitoshi Takaya
Productora
Office Kitano / Saito Entertainment / TV Asahi / Dentsu / Tokio FM / Bandai Visual
Género
Acción Comedia Japón feudal Siglo XIX Samuráis
Grupos  Novedad
Zatoichi
Kitano siempre sorprende. La última genialidad del hombre-orquesta japonés (presentador, cantante, humorista, actor, director, guionista, montador y quién sabe cuántas cosas más) es una película de samuráis posmoderna. La figura legendaria de Zatoichi -un masajista ciego cuya espada es más rápida que la vista de los demás- es el centro de un relato en torno al cual se desarrolla la típica intriga de bandas rivales, una historia de venganzas personales a cargo de dos geishas (con sorpresa), gags a medio camino entre el slapstick y el humor amarillo, buenas dosis de violencia estetizante y números musicales a lo “Bailar en la oscuridad”. Una mezcla que al principio descoloca y al final subyuga, especialmente con su última escena. Entretenidísima, irrepetible, estupenda.
[FILMAFFINITY]
"Muy divertida. (...) combina el humor surrealista y las aventuras en una historia de samurais y de venganzas, y que utiliza inmejorablemente los elementos del western. Los duelos a espada son espectaculares y los disparatados números musicales que Kitano introduce en una narración aparentemente clásica no molestan, sino que enriquecen. 'Zatoichi' muesta las mejores virtudes de Kitano: violencia y comicidad de primera clase."
[Diario El Mundo]
9
El ronin rubio
Era la primera vez que en un film nipón de época contemplaba a un samurai rubio, por lo que el surrealismo estaba ya servido en la carátula del dvd. Tras leer vuestras críticas favorables la alquilé; y he de decir que Takeshi Kitano me parece un monstruo dirigiendo. Ha dotado de vanguardia a las anquilosadas películas de samurais. Tigre y dragón abrió brecha hace cinco años en la nueva manera de enfocar los films de aventuras marciales. Zatoichi posee suficientes argumentos como para que el espectador disfrute de un espectáculo tan original como plástico.

Cuando cuatro campesinos con azadones se marcan un número a lo Stomp no doy crédito a lo que veo. La caravana humana al fondo, una fotografía estupenda, un encuadre cojonudo y los tipos de los azadones dale que te pego. Insuperable. Mágico. Genial. Presiento que voy a ver algo distinto y agradable. No me equivoco. La fotografía que se nos muestra con un croma entre verdoso y azulado aparenta tranquilidad y sosiego, la misma que aporta el ronin ciego, consiguiendo así crear una atmósfera de ténue ansiedad por los acontecimientos que sabemos ocurrirán entre cada descanso.

Dos luchadores se cruzan en un pueblo miserable bajo el yugo de la espada. Las escenas de lucha son pura vanguardia y el sentido del humor es digno de admiración por la frescura y el surrealismo que aporta a este tipo de films. Una obra divertida, original y excelentemente filmada. No tiene un diez porque quizá le faltaba algo, pero todavía no sé el qué.
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86 de 114 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El Zatoichi ciego, las Geishas asesinas, el jugador empedernido y su madre
En "Zatoichi", el cine de Kitano adquiere un nuevo sentido del ritmo. No porque éste, aquí, resulte trepidante, directo o raudo, sino más bien porque en él, el cineasta nipón, sabe como mantener al espectador en vilo, expectante. Sabe como confabular una secuencia donde un personaje es presentado para que, antes de que ésta termine, el público esté ya pendiente de lo que vendrá a continuación. Así, se podría decir que su propuesta es intensa, que los personajes laten al mismo ritmo que las soberbias coreografias que nos brinda en ciertos instantes de la propuesta, y cuyas acciones y diálogos se desentrañan con un pulso y una pericia inauditas.

De todos modos, la sorpresa en "Zatoichi", no aparece cuando empiezas a sentir que, en tu interior, despiertan, corren y dirimen sus asuntos los protagonistas, sino cuando, en una primera secuencia, donde el zatoichi rubio se nos presenta, Kitano se quita de encima cualquier precepción habida y por haber sobre el film, y se despacha con una escena antológica, donde marca unos límites distintos a los que seguramente haya prefijado el espectador, y sorprende con un soberbio arranque que estaría al alcance de pocos.

Por otro lado, los intérvalos musicales con coreografía incluida ya mentados, marcan la obra y nos advierten sobre su tono, un tono que irá variando a lo largo del film, y que en esos particulares momentos, ya da a entender que el fresquísimo sentido del humor del que siempre hace gala el nipón, saltará a la palestra en más de un momento para restar un viso de dramatismo a su trabajo. Y le viene de perlas, francamente.

La variedad de personajes que danzan por la obra con aplomo hacen, además, que la cinta resulte tan vivaz como curiosa, por sus caracteres e historias, a cada cual más interesante, logrando así que el adentramiento de uno de los mejores directores orientales de la última década en el cine de samurais, sea una de las más notables cintas que servidor haya podido ver, donde no sólo el ritmo y la exhuberancia en sus coreografías y momentos de acción resultan exquisitos, sino en la que, además, nos topamos con un trabajo que, más allá de sus dejes cómicos, posee alma y un tinte melancólico de lo que dibuja en todo momento en pantalla.
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33 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil