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Sodoma y Gomorra (1922)

5,7
31
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Sinopsis
Superproducción de la época que adaptaba la historia de Sodoma y Gomorra, dividida en dos partes. 1ª parte (El pecado): Mary Conway, incitada por su ambiciosa madre Agathe, decide casarse con el banquero Jackson Harber -un hombre bastante maduro y con pocos escrúpulos-, pese a que está enamorada del escultor Harry Lighton, quien se desvive por ella. Lighton, despechado, intenta suicidarse y Mary comienza a dar rienda suelta a un incontrolable afán seductor que involucra al hijo del banquero e incluso al sacerdote-tutor que le acompaña. 2ª parte (El castigo): Mary sueña que es Lía, la esposa de Lot y revive, como una mujer pecaminosa, el episodio bíblico de Sodoma y Gomorra. Después se verá a sí misma como la perversa reina de Siria. Esto será muy significativo para su vida. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Austria Austria
Título original:
Sodom und Gomorrha (Die Legende von Sünde und Strafe)
Duración
124 min.
Guion
Michael Curtiz, Ladislaus Vajda
Música
Giuseppe Becce
Fotografía
Gustav Ucicky (B&W)
Productora
Coproducción Austria-Alemania; Sascha-Filmindustrie AG
Género
Drama Cine mudo Biblia
9
La leyenda del pecado y el castigo
La primera virtud de esta sugerente, espectacular y apreciable película de Michael Curtiz, es que da razones ciertas para revelar que, cuando una mujer se convierte en pesadilla para los hombres que se cruzan en su camino, ella también ha sido víctima de desarraigo. Careció de un padre afectuoso, tuvo una madre mancilladora y falta de escrúpulos a su lado, y la sociedad se olvidó de ella y no le dio suficientes oportunidades para poder hallar el verdadero camino.

Es entonces, cuando su frágil carácter la lleva a obedecer la voz de mando que la conduce a su propia ruina moral y, de paso, seguirá sus instintos pues, es más fácil (no sabio, como ella cree) vivir sin pensar. Con este sentir, Mary Conway se casa con el ambicioso banquero Jackson Harber no obstante que está enamorada del escultor Harry Lighton, quien la ama de tal forma que, en el momento de su boda, hará algo absurdo ante su impotencia de conservarla. Y aquel mismo día de carnavalesca y suntuosa celebración, Mary se convertirá en encarnación del mal, y aquella sensual escultura que Harry le hizo, y que tituló “Sodoma” como símbolo de belleza y de pecado, cobrará sentido en toda su plenitud.

La gente de la boda pasando por el interior de la casa del escultor, la pareja recién casada tomada entre un círculo de cristal y rodeada por una gran sombra, y los eficaces distanciamientos que hacen, por momentos, muy pequeños a los protagonistas, son algunos innovadores aciertos técnicos y narrativos de esta primera parte.

“SODOMA Y GOMORRA” fue rodada en dos historias separadas que se exhibieron en 1922 y 1923 respectivamente. La primera con el subtítulo “El pecado” (97 minutos) y la segunda “El castigo” (82 minutos), pero la nueva versión unificada fue reducida a 124 minutos. La primera parte concluye con el tutor de Eduard levantando la voz al cielo mientras denuncia la procacidad del mundo, y en la segunda, Mary sueña en prisión que es Lía, la esposa de Lot (Harry), y revive –con retoques- el famoso episodio bíblico de Sodoma y Gomorra. Luego se convertirá en la malvada reina de Siria, mientras que Eduard se convierte en Agamenón, un filósofo fiel y enamorado, a quien ella compensa con severos castigos.

En principio, pareciera que Curtiz –quien escribió el guión junto a su amigo Ladislaus Vajda- quisiera dejar sentado que el mal del mundo lo originan las mujeres, pero el filme se guarda sus sorpresas y es posible que las cosas puedan verse con sentido de mayor justicia.

Lucy Doraine logra una poderosa y atrevida caracterización en su triple rol de femme fatale, mientras que un devaneo de su marido (Curtiz) en la vida real, la motiva a separarse de él tras haber trabajado juntos en, por lo menos, una docena de películas. Pero, con “SODOMA Y GOMORRA”, ya tiene para haber hecho historia.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Relato bíblico
La película muda, se divide netamente en dos partes, bien definidas. En la primera, se ve a una mujer joven en un ambiente de riqueza y opulento que vive dedicada a los placeres, reuniéndose con millonarios dedicados a la vida disipada y generando, paralelamente, infortunios sentimentales que tienen desenlaces trágicos, por ejemplo suicidios y homicidios, mostrando una gran venalidad, lo que le reporta la amonestación severa de un sacerdote. En la segunda parte, recibe al sacerdote quien le narra la historia bíblica de Sodoma y Gomorra, que tiene un cierto paralelo, por lo menos metafórico con su pasado disoluto, y donde se relata el culto a la Diosa Astarté cuya suma sacerdotisa es, efectivamente, la misma actriz protagónica ataviada a esos fines. El preludio se desarrolla en mansiones aristocráticas, en medio de jardines de ensueños, con puentes, y pabellones de placer con un mobiliario lujoso. La segunda parte, en el Oriente, en el marco de la conocida historia de Lot y su mujer, y el castigo de lluvia de fuego por la ira divina. La película, más allá de la excelente ambientación de época, sobre todo de la primera parte, más la imaginativa decoración en Oriente -aunque se nota en alguna medida lo artificioso de la escenografía- revela un gran despliegue técnico y económico, sumado a una nítida estética expresionista en algunos tramos que recuerdan el cine alemán de la época. Es un film destinado a dejar huella por lo hondo del mensaje y que, en mi criterio, hubiera sido aún más logrado abreviando algunos centímetros pero, como dije, por su fuerza comunicativa merece que se le adicione un punto.
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