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Gorrión rojo (2018)

Sinopsis
Dominika Egorova (Jennifer Lawrence) es reclutada contra su voluntad para ser un “gorrión”, una seductora adiestrada del servicio de seguridad ruso. Dominika aprende a utilizar su cuerpo como arma, pero lucha por conservar su sentido de la identidad durante el deshumanizador proceso de entrenamiento. Hallando su fuerza en un sistema injusto, se revela como uno de los activos más sólidos del programa. Su primer objetivo es Nate Nash (Joel Edgerton), un funcionario de la CIA que dirige la infiltración más confidencial de la agencia en la inteligencia rusa. Los dos jóvenes agentes caen en una espiral de atracción y engaño que amenaza sus carreras, sus lealtades y la seguridad de sus respectivos países. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Red Sparrow
Duración
139 min.
Estreno
2 de marzo de 2018
Guion
Justin Haythe (Novela: Jason Matthews)
Música
James Newton Howard
Fotografía
Jo Willems
Productora
Chernin Entertainment / Film Rites / Soundtrack New York. Distribuida por 20th Century Fox
Género
Thriller Espionaje Thriller psicológico
7
No es cine de acción palomitero, es cine de espías duro y sangriento
Tal vez el mayor pecado de esta cinta de espías (que no de acción) es haber sido vendida como una 'Atómica (Atomic Blonde)' o una 'Black Widow' llena de tiros. Y es que haciéndome eco de lo que una espectadora dijo sentada a mi lado: "está bien, pero esperaba más acción". Claro está que desde el punto de vista de negocio por parte de la Fox (claramente antes de la compra con Disney), han conseguido vender una moto de las complicadas: convertir una película de espías ruda, larga y difícil en un producto multisalas sin alterar el contenido. Igual con otra distribuidora tendríamos que esperar a un montaje del director y me alegro que hayan sido tan valientes como la propia película de no censurarse ellos mismos en virtud de la pela.

Dicho esto, es una película entretenida, por momentos brillante, cuya duración peligrosamente larga puede empañar o desequilibrar un poco el conjunto. Pero consigue algo que no me había pasado en varias ocasiones: que conecte con sus personajes. Aún pasando a través del campo de minas que es su argumento, estoy expectante por ver el siguiente juego de manos. Cuenta la historia muy bien centrada en la protagonista desde sus orígenes sin perder detalle -frágil-, pasando por su adiestramiento -luchando para tener el poder- y culminando con su movimiento final -poderoso al fin-. Casi se siente como tres películas en una. En no muchas películas de espías podemos ver una evolución tan marcada y bien presentada en un personaje. Y Jennifer Lawrence y un guión incómodo lo consiguen (la destaco a ella pues, aún contando con un reparto con estrellas de calidad de la talla de un buen Joel Edgerton, una áspera Charlotte Rampling, una frágil Joely Richardson o un contenido Jeremy Irons, ella es la única que perdura en mi cabeza tras finalizar la película). Supone toda una deconstrucción del mito del espía que se lo pasa pipa en su trabajo y además moja con gracia y gusto a lo James Bond. Aquí el sexo es sinónimo de dolor y sacrificio, no de morbo ni de excitación.

Todo esto dicho, pasen y vean. No será para todos los públicos y habrá quien la odie. Pero también quien sepa apreciar su valentía, su historia llena de enredos pero siempre absorbente que desemboca en una satisfactoria sorpresa final y el reconocerle a Jennifer Lawrence el saber comprometerse de forma madura con personajes complejos que requieren una implicación a tope para salir de la sombra de productos que acaban degenerando como la saga de 'Los juegos del hambre', por ejemplo (aquí Francis Lawrence se redime en buena parte de lo que hizo con ese olvidable Sinsajo). Por muy buena actriz que sea, intuyo que no debió serle demasiado fácil el rodar mucho de lo que aquí se ve, Una buena película, y una muy dura también.
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50 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Gorrión rojo, palomo asustado.
Yo de joven quería ser espía, espía americano claro. De acuerdo que los rusos molan más, sus uniformes son muy buenos, sus condecoraciones tienen muchísimo valor y adiestran a su gente de una forma bárbara, pero yo prefiero el bloque occidental. Para ser espía hay que aprender mil cosas. Esta película es un curso de orientación con imágenes sádicas y erotismo del sucio que te enseña lo que te puede pasar si entras en esta profesión. El espía americano da más confianza, las imágenes de las oficinas americanas, escasas, porque la acción va de un lado a otro, son coloridas, amplias y los jefes están más relajados y con bromas, es una forma de decirte que ellos son los buenos; mientras que los centros y los jefes del cotarro ruso se presentan mucho más oscuros y serios. Ahí no valen las bromas.

La película, basada en una novela de no sé quién (se puede investigar quién es el autor, si quieres ser espía empieza enterándote por tus propios medios), tiene intriga suficiente para hacerte seguir adelante, aunque más que nada por sus expresivas imágenes. Por lo demás sigue los tópicos de siempre en este género sobre el comportamiento de los agentes en ambos bloques con sus topos, gorriones, buitres, etc, y ese aspecto nos hace pensar que las cosas debían funcionar así, lo que por otra parte nos dice que los secretos son los secretos y las agencias de información están para eso, para averiguar unos y guardar otros. La película nos presenta a glorias como Charlotte Rampling, de jefa de estudios, y a Jeremy Irons como siempre muy pulcro y serio. Jennifer cumple y detrás todos también muy acertados.
Al final abandoné mi idea de ser espía y ahora me dedico a escribir en filmaffinity sin desvelar mi identidad, por supuesto. El nombre que pongo abajo es falso.
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24 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil